Política

Gracia, después, si acaso, justicia

julio 20, 2017

Cuentan que Benito Juárez decía que para sus amigos, justicia y gracia; para los enemigos la ley a secas. Benito Juárez es lectura improbable para el presidente Peña Nieto, lo que sí es seguro que el ex gobernador Javier Duarte es su amigo.

Sea por solidaridad cómplice o por mera casualidad, gracia es justo lo que su gobierno hace con Duarte de Ochoa. Y la gracia para los amigos en este país es llana impunidad. Al fin y al cabo gracia es el don o favor que se hace sin merecimiento particular y concesión gratuita; sinónimo de benevolencia y amistad. Es por eso que en caso de encontrársele culpable, muy probablemente lo trasladen a Ceferepsi del estado de Morelos, el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial. La comodidad del manicomio.

Los casos federal y estatal enderezados contra el ex gobernador Duarte han sido acotados a aspectos de abuso de autoridad, uso indebido de recursos públicos; las acusaciones por delincuencia organizada y operación de recursos de procedencia ilícita "se desinflaron", como dijera el abogado del ex gobernador. El gobierno federal envió a defender el caso de la Fiscalía a tres abogados que no tenían ni soca de idea del expediente y su secuencia y el juez se los hizo evidente.

Los indicios de poca voluntad gubernamental para procesar satisfactoriamente al gobernador saltan a la vista. Es por eso que la Red Veracruzana de Periodistas ha exigido frenar las resistencias de los gobiernos federal y estatal, especialmente el estatal, para investigar la relación del ex gobernador con la muerte y desaparición de 21 periodistas, tres de éstos muy probablemente desapariciones forzadas.

Es notable que ni el gobierno estatal ni el federal hayan presentado cargos en este sentido. Especialmente cuando desde hace varios años tanto Reporteros Sin Fronteras, como el Pen Club, Artículo 19 y el Comité de Protección a Periodistas señalaron específicamente al gobierno duartista como omiso en cuando a la protección e investigación del altísimo número de periodistas asesinados en el estado.

Omitir la investigación como hasta ahora presumiblemente se ha hecho, es explícitamente condenar la justicia a condición nugatoria. Se acusa al ex gobernador Duarte de delincuencia organizada mientras que lo socialmente más desgarrador y dañino, alto impacto le llaman, se deja de lado sin visos de ser investigado. Eso se llama impunidad en activo, a secas.