Sociedad y Justicia

60% de mexicanos, no elegibles para créditos por su mal historial y depauperación general

junio 30, 2017

Orizaba, Ver.- El crecimiento de la pobreza en nuestro país forjó el engrosamiento del buró de crédito; se calcula que seis de cada 10 mexicanos se encuentran reportados como entes no sujetas a crédito por dos causas: el retraso en la liquidación de sus deudas y la segunda por el incumplimiento en el empréstito, señala Jorge Matla González, broker de vivienda en esta zona centro de estado.

En México, dijo, el buró de crédito es el esquema que contiene el historial de los préstamos que hemos tenido en los pasados 72 meses. En él se muestra la fecha de apertura y de cierre, el saldo y si hubo un aseado historial de pagos.

El estudio que se hace, señala, es un resumen de todos los créditos registrados en el expediente que van desde los financieros activos, los financieros liquidados hasta los comerciales. De créditos financieros activos, la fecha de última actualización, además del saldo actual el vencido, así como los retrasos que pudiera haber entre uno a 89 días o bien si el empréstito tiene un atraso mayor a 90 días o está reportado como una deuda total o parcial sin recuperar.

"El problema para los solicitantes lo vemos cuando se nos considera como un riesgo para las empresas a las que les estamos solicitando un crédito. Hay una clasificación en la que se encasilla a las personas que han solicitado un crédito, que bien o están pagando o no lo hacen. Por ejemplo tenemos el caso de la clasificación A1, que se considera como desempeño de pago sólido. Elementos cuantitativos del deudor y rentabilidad sólidos, con flujos de efectivo operativo y proyectado, suficientes para cubrir las obligaciones de la deuda".

Otra de las clasificaciones que se tienen, según explica, es la A2, que es un desempeño de pago sobresaliente; la B1 es pago bueno, con el riesgo aceptable aunque tiene un flujo de dinero adecuado, pero de la clasificación B2 hasta la C2 es cuando hay tener datos que advierten de problemas en el pago.

El conflicto se agrava a partir de la clasificaciones D y E, que son desempeños de pago insatisfactorio, además que hay caractéristicas cuantitativas del deudor entre los que destacan un débil en el flujo de efectivo, liquidez o en el peor de los casos que el deudo dejó de pagar y no tiene ninguna capacidad económica para afrontar sus obligaciones contractuales.

Según señala, "por las mismas condiciones económicas en las que se encuentra el país, con una creciente en la tabla de desempleo, así como un incremento inflacionario, se calcula que la mayoría de los que están reportados en buró de crédito como potenciales riesgos, no han podido liquidar sus adeudos no porque no quieran hacerlo, sino simplemente porque no tienen el dinero para hacerlo. Tienen obligaciones con sus familias y ello provoca el retraso que al final los perjudica, porque su historial es malo y con ello se le cierran las oportunidades de obtener nuevos créditos".