Política

Conciencias intranquilas

junio 30, 2017

En estos tiempos de corrupción a borbotones y prescripción de ansiolíticos, Veracruz aparece como el arquetipo ideal de lo indeseado.

Una élite política de semi analfabetas funcionales dedicada durante más de diez años a convertir el dinero público en patrimonio privado con cargo a la salud, la educación, la generación social de riqueza y, desde luego, los jubilados, caso paradigmático de la madre deficiencia.

Con varios funcionarios de primer nivel de la administración anterior en la cárcel y a pesar de los muchos amparos declinados por un juez, la industria del amparo florece. Ujieres y confidentes burocráticos, dan un vigoroso impulso a la industria del amparo.

Con todas las amarguras y ansiedades que han tenido que asumir los veracruzanos durante más de una década, aparecen ahora como una especie de compensación relativamente satisfactoria las investigaciones que se hacen contra ex funcionarios de la pasada administración y sus colaboradores cercanos. Probables cómplices, si se prefiere.

Por ahora los amparos han sido declinados por los jueces, pero es de destacarse el abuso que se hace de recurso jurídico en muchas ocasiones ha servido para extender los márgenes de impunidad. Que no son estrechos.

Un surtidor de amparos por personas de identidad resguardada que temen ser detenidos pero que quieren evitarse la pena de que se les señale como probables corruptos. El extravío al extremo.

Los daños, patrimoniales y morales, que se han hecho sobre los recursos y asuntos públicos en Veracruz han sido mayúsculos. Los principales instigadores están plenamente identificados, pero para realmente acotar con seriedad a la impunidad es preciso incidir en la estructura burocrática cercana y ampliada de tales instigadores.

Es un buen principio en el que hay que hacerlo todo. Ya se verá la eficiencia gubernamental en este sensible aspecto de la realidad.