Política

A contracorriente ◗ A río revuelto, ganancia de oportunistas

junio 27, 2017

Como pocas semanas, la que concluyó golpeó no sólo al gobierno, sino también a la sociedad veracruzana. La muerte de cuatro niños en Coatzacoalcos, integrantes de una familia de seis donde todos fueron ultimados; el asesinato del coordinador de la Policía Federal en Veracruz, Camilo Castange y dos oficiales que lo acompañaban en un restaurante en Ciudad Cardel; más dos mujeres asesinadas en Orizaba, y la orgía sangrienta acabó con 21 asesinatos sólo el día 24. Este escenario es el que ha sembrado la delincuencia organizada ante un gobierno que desde el primer día que tomó las riendas de Veracruz se propuso combatirlos. No pactar como había ocurrido durante los 12 años anteriores.

El hecho de confrontarlos, pone a prueba a un gobierno que con apenas 7 meses en funciones, ya enfrentó un primer desafio ciudadano, la del 4 de junio ante las urnas, de las que salió airoso. Ello hace que quienes eran dueños del territorio, de alcaldías, e incluso de dependencias estatales, recrudezcan una violencia imparable sin el menor miramiento de personas o instituciones. La finalidad es golpear a la sociedad para que ésta reaccione en contra de la administración estatal. Lo peor de la cruenta realidad es que en gran medida estas acciones son magnificadas por una prensa que era adicta a las dietas de la dualidad fidelidad-prospera. Las "viudas de Duarte", como un columnista ha llamado a este muy amplio sector de opinión pública, al haber alimentado el ego de quienes gobernaban en años inmediatos anteriores, y al dejar de ser auspiciados como aplaudidores artificiales, se han lanzado con todo para tratar de arrinconar a un gobierno que ha señalado una y otra vez que su objetivo es trabajar por los veracruzanos, acotando a las mafias criminales o políticas, pero también con respeto a los medios de comunicación, a quien ha dejado libre para que ejerzan de manera plena la ilimitada libertad de expresión. Libre potestad para que manejen la información sobre los sucesos criminales, y las propias bandas como mejor lo consideren.

En este contexto, este tipo de prensa le ha endilgado toda la responsabilidad a Miguel Ángel Yunes Linares, cuando en el pasado inmediato ocultaron toda la ignominia que cometía tanto el gobierno prospero como el de la fidelidad. La mejor prueba, el corrupto "más grande del mundo", Javier Duarte, era ni más ni menos su referente de gobierno honesto y transparente. Por ello, todo lo que ocurra en sentido contrario a la administración estatal es aprovechada para golpear de manera sistemática, sin criticar el latrocinio asentado durante 12 años, además de ignorar el enraizamiento en tierras veracruzanas del crimen organizado.

Aunado a ello, las fuerzas políticas que fueron desplazadas, y las emergentes que hoy ocupan un lugar en el espacio político local también se unen, como lo hicieron desde la campaña para gobernador, y señalan que el gobierno estatal ha fracasado en su lucha contra la violencia y la inseguridad. A río revuelto ganancia de oportunistas. A eso le está apostando la oposición, a que le vaya mal a Veracruz y su gobierno.

Hoy nuevamente más de dos partidos de oposición se unen y caminan juntos, regodeándose de lo que ocurre a Veracruz, a la sociedad, sabedores de que si la golpean la exacerban contra el gobierno, en un momento en el que se inicia el proceso para la renovación de la gubernatura. Aquella critica áspera de que el PAN y el PRD eran como el "agua y el aceite", hoy el PRI y Morena la aplican a pie juntillas. Lo peor es su pretexto, que es usado para los fines de ganar terreno en lo político. Desacreditar para crecer y posicionar a su membresía, aun a costa del dolor del pueblo, porque desde la bancada del Congreso local, aún no se ha votado nada a su favor.

La consigna es infamar, aun cuando los tres niveles de gobierno en su ámbito de responsabilidad sean corresponsables de la seguridad y protección de sus gobernados. La pobreza política y de altura de miras refleja el tamaño de quienes hoy aspiran a ser cogobierno a partir del primero de enero. Veracruz está de luto, y es hora de reconocer que en materia de seguridad enfrentamos como sociedad el peor agravio. Que las fuerzas criminales quieren poner de rodillas al nuevo gobierno, y desde ahí secuestrarlo para cometer toda clase de tropelías en contra del pueblo veracruzano, lo que implica colusión y sumisión, como los gobiernos anteriores. Por ello, todo el apoyo al gobierno en turno, porque dejarlo solo implica no salir de las redes que bien tejieron las bandas criminales y los gobiernos de la fidelidad prospera durante 12 años.