Política

Agiotismo institucional

junio 25, 2017

La explosión de economía informal que desde hace casi 30 años sirve a los mexicanos para medio compensar la degradación económica derivada de las pésimas decisiones de los gobiernos desde entonces, ha traído consecuencias en absoluto deseadas. La narcoeconomía, que en su búsqueda de formas para blanquear el dinero ha traído consigo infinidad de casas de empeño y empresas de préstamos, la mayoría de ellas de muy incierto origen.

Negocios de agiotaje que en contubernio con funcionarios públicos y líderes sindicales venales han logrado agarrar –literalmente– la economía y tranquilidad familiar de miles de maestros veracruzanos. Trabajadores de la educación que en la permanente astringencia por las políticas gubernamentales acceden a pedir préstamos en condiciones de agio protegido por corruptos.

En el colmo de la agresión al indefenso, el gobierno anterior propició que se vendiera la cartera vencida de los maestros a Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), institución que sustituyó al Patronato del Ahorro Nacional.

Rodeados por la adversidad y la corrupción oficial, los trabajadores de la educación han tenido que pagar hasta cuatrocientos por ciento de lo que recibieron como préstamo.

Cuando Vicente Fox promovía los micronegocios como forma alternativa de empleo, ofrecía préstamos a irrisoria por absurda tasa del 72 por ciento anual. Vista la calidad del gobierno y funcionarios de la administración anterior, el 72 por ciento anual sería casi un crédito blando.

Hay razones suficientes para sospechar que tanto el gobernador anterior como su secretario de Educación se beneficiaron económicamente del agio. Uno está por lo pronto en una cárcel guatemalteca pero existen sospechas de que el gobierno priísta pide la extradición y no la expulsión para limitar los cargos que habrán de imputársele. El otro sigue libre.