Política

Dichos y responsabilidad

junio 22, 2017

La desinformación como política es propia del autoritarismo. A poco más de terminado el primer semestre de la administración, los asuntos de información suficiente a la que la ciudadanía tiene derecho siguen igual de secos que en la administración anterior.

La circunstancia veracruzana luego de dos sexenios de completa opacidad en materia de destino y uso de los recursos públicos no ha cambiado. Sigue siendo crítica. Un endeudamiento obsceno punto menos que impagable y que sujeta el destino de los gobernados veracruzanos a décadas de austeridad para el pago del servicio de la deuda y al crecimiento marginal, si acaso, es el resultado de tres administraciones turbias crecientes hasta llegar a la disparatada de Javier Duarte.

La sociedad vive una forma agravada de desinformación. Al control derivado de los reflejos autoritarios de los gobiernos caracterizado por la manipulación de los medios electrónicos de información, se suma ahora la construcción de realidades virtuales es imprecisas sustentadas no en la lectura de periódicos y el seguimiento de noticieros, sino en la construcción de realidades virtuales difundidas en redes sociales. Éstas tienen las características de la horizontalidad y la inmediatez combinadas con la imprecisión de informaciones falsas deliberadamente difundidas. En el caso de las redes de comunicación horizontal es algo que habrá que ir aprendiendo a discriminar y verificar; en el caso del reflejo autoritario por la "confidencialidad" y el desprecio por la opinión pública es un algo a resolver socialmente.

Vivimos en un régimen político de partidos que enajena al ciudadano por privilegiar el interés de los partidos políticos que secuestran la democracia. Es precisamente ésta la razón que permite la impunidad y la imposición autoritaria que desprecia a la sociedad.

Se denuncia la simulación del adelgazamiento gubernamental presumido por el gobierno, la mera observación empírica pareciera confirmarlo pero hacen falta los datos duros. Si los tienen, es obligación de los diputados aportarlos a la sociedad.

La observación empírica de la realidad sugiere que, en efecto, no hubo tal adelgazamiento burocrático, pero siempre es mejor que la crítica, aunque parezca verosímil, se compruebe. Si así se hace empezarán a reducirse las lucubraciones, la incertidumbre y la desinformación.