Política

Fracasó la política injerencista contra Venezuela

junio 04, 2017

La política injerencista alentada por el presidente de la Organización de Estados Americanos contra el gobierno legítimo de Venezuela que preside Nicolás Maduro está condenada al fracaso, y qué bueno que así sea, pues ya se vivió la gloriosa historia en que Cuba, con Fidel Castro Ruz, fue expulsada de esa organización y sometida a un bloqueo que aún no se resuelve del todo, después de más de 50 años, y al resistir el embate que, con todas las limitaciones, sobrevivió y creó una conciencia interna que elevó el nivel educacional –que por cierto no tiene ningún país de Latinoamérica- así como en materia de salud pública, alimentación, etcétera, es decir, ejemplo de orgullo y dignidad.

Toda proporción guardada, Venezuela se encuentra viviendo una crisis que se ha generado por una reforma constitucional que en 1999 promulgó el presidente Chávez consolidando un sistema democrático electoral único en el mundo, donde , además de la transparencia en la elección de los candidatos , se introduce la revocación del mandato del presidente en turno y ahora, en la pasada contienda, la oposición logra triunfar en forma abrumadora, y de manera por demás agresiva e insolente, anuncia que se pugnaría por cambiar al gobierno.

Así, sin que aún el colegio electoral calificara la totalidad de las elecciones para integrar el congreso y sin que se resolvieran las impugnaciones de algunos de los distritos, de manera arrogante y en el colmo de la soberbia, el parlamento llama a candidatos no validados y los hace protestar para alcanzar una mayoría de las dos terceras partes y así obstaculizar la labor del ejecutivo, de manera tal que la oposición se apodera de las calles y se acentúa, aún con la crisis económica que vive el país, un conflicto social que lleva a la detención de Leopoldo López, haciéndolo responsable de varios muertos por los que fue condenado.

El presidente Maduro tenía que gobernar por decretos ejecutivos al resistirse el parlamento opositor a coadyuvar en el gobierno, y se llegó al extremo que el consejo electoral acudiera a la Suprema Corte de Justicia y ésta determinó que el parlamento había caído en desacato y en lugar de ordenar que se convocara a elecciones, declaró que asumía las funciones legislativas, en clara violación a la división de poderes establecidas en la constitución.

Aunque se dio marcha atrás, el daño o el pretexto estaba creado de tal manera que ahora Maduro convoca a una asamblea constituyente, lo que ha acentuado el problema y aunado con la actitud del presidente del a OEA que le ha echado gasolina al fuego, Venezuela determina separarse de ese organismo por actitud injerencista.

México, que había tenido una política internacional congruente con el derecho de los pueblos a decidir su camino, la incapacidad presidencial, junto a la inexperiencia del canciller, lo ponen en evidencia y da margen a que, pretendiendo ser candil de la calle, se le venga el mundo encima cuando el Estado mexicano está en crisis seria y más peligrosa que Venezuela, pues allá son 50 muertos, aquí, cientos, y no pasada nada.

Sin embargo, el principal opositor de Maduro, el gobernador Henríquez Capriles, es ahora señalado de que recibió sobornos de la constructora Odebrecht –donde, por cierto México, también es parte– lo que clarifica de qué lado masca la iguana, es decir, es un líder opositor sin autoridad moral, que sale a la calle a gritar "al ladrón, al ladrón".

Como corolario, hay suspenso a la injerencia y México, por su parte, declara que todas las naciones enfrentan retos, como la pobreza, desigualdad y las consecuencias de la violencia que genera el narcotráfico internacional y del crimen organizado, por ello, nadie le puede imponer a un país soberano condiciones que beneficien a facciosos que han provocado 50 muertos en Venezuela y que sean sus tribunales los que determinen lo procedente, y que el protagonismo de un país ajeno, si no contribuye a auxiliar sin intereses mezquinos, es mejor que no intervenga porque agrava los problemas. Afganistán, Siria, Irak, etcétera, son un ejemplo.