Política

Voto y la inducción del miedo

junio 04, 2017

En los días recientes, los eventos violentos asociados al clima electoral se han incrementado. Desde agresiones a candidatos y sus simpatizantes de partido, como el ocurrido el viernes en Cosoleacaque; señalamientos ante el OPLE de que el Movimiento Ciudadano financia grupos de choque en Santiago Tuxtla; la detención de presuntos operadores priístas sorprendidos en plena compra de credenciales de elector.

Dicho de otro modo, acciones misceláneas para enturbiar el proceso y desalentar la participación ciudadana. En Veracruz sólo se disputan presidencias municipales pero no por ser una elección limitada hay menos intereses que confluyen de mala manera para inducir resultados que los favorezcan.

Tal afirmación podría ser difusa por no señalar puntualmente a los presuntos responsables, pero las evidencias de intromisión en el proceso electoral del Estado de México, hechas desde el gobierno federal son suficientes para aceptar la idea que desde el poder formalmente se llama al voto ciudadano, pero por detrás se hace lo posible por desalentarlo y enturbiar la elección. Cada vez son más difíciles las operaciones electorales con los famosos carruseles y acarreos y el voto corporativo se ha debilitado significativamente. La manipulación de los resultados parece depender cada vez más de nuevas modalidades de compra y de algoritmos. Ninguno funciona cuando la asistencia ciudadana a votar es masiva. Sólo así es posible nulificar las manipulaciones. Todo indica que, en efecto, es de esperarse una alta asistencia a votar; y las tendencias, por lo menos en Veracruz y Estado de México, estados electoralmente capitales por el número de electores, parecen favorecer a candidatos postulados por Morena, hay consenso en que el voto útil tenderá a favorecer a Morena y eso explicaría el repunte de violencia con fines de enrarecimiento del proceso.