Política

Camino a mañana

junio 03, 2017

En vísperas del domingo de elecciones puede decirse con bastante seguridad que parte significativa de las expectativas que había en el cambio de partido gobernante han sido frustradas. En parte con razón, no es dable esperar un cambio espectacular en los resultados del ejercicio de gobierno cuando el sistema de decisiones y el estado de las instituciones sigue siendo básicamente el mismo. La coalición panista-perredista recibió un estado en condiciones catatónicas y quebrado, lo que significa que los instrumentos que tiene para incidir en la realidad son limitados e imprecisos. Así, el gobierno es responsable aunque no culposo del saldo de dos décadas aciagas de espiral decadente a cargo de tres administraciones priístas.

Si se hace un esfuerzo por sujetarse al realismo, habrá que aceptar que bajo las condiciones y reglas del juego actuales no es dable esperar cambios significativos en el resultado de las decisiones de interés público porque éstas se hacen bajo la misma estructura de simulación y complicidades que sustituyó hace tiempo el entramado y significado institucional.

Para acercar cambios significativos en beneficio del interés público a la realidad cotidiana, y a partir de ahí construir un nuevo paradigma de reglas del juego capaces de trascender los aspectos meramente formales de la legalidad por los sustantivos de la legitimidad, es necesario elegir a representantes y tomadores de decisiones sintonizados precisamente con esa intencionalidad.

Suponer que el PRI de Peña y de la cáfila de gobernadores corruptos puede hacer algo así es peregrino. Nunca será capaz porque el PRI es precisamente pieza determinante de la estructura de simulación creada para la transferencia del dinero público a bolsillos y cuentas privadas. Misma estructura que acuerpa y coordina los acuerdos generales y particulares de complicidad.

Parte vital del aparato de operación política para alterar e inducir por la vía de la compra a posteriori del voto ha quedado exhibida por investigaciones periodísticas hechas con base en información verificada de México Leaks. En el estado de México, como muy posiblemente en Veracruz, se repara una elección de Estado impulsada por el PRI. De esto no hay duda y se ha verificado también por investigaciones periodísticas en donde se ha ventilado la añeja relación fraudulenta criminal entre el PRI, el PRI del Estado de México, la constructora española OHL y el Partido Popular de España.

Es clara la tendencia creciente del respetable a votar en contra del PRI y su fauna de acompañamiento y es por eso precisamente que las técnicas de defraudación se sofistican y digitalizan. No importa qué tan elaboradas e incomprensibles para la mayoría de los mortales sean, ninguna de ellas es capaz de vencer la asistencia masiva a votar. Hace mucho tiempo que los electores no tienen en sus manos, si así lo quieren, la decisión para iniciar el verdadero cambio.