Política

Balbuceos, chapurreos y farfullas

mayo 30, 2017

Cuarenta años de importación de modelos y relaciones de producción equivocados han dejado al Estado nacional y a Veracruz en la indefensión por desmantelamiento. La crisis es muy seria y es claro que a nadie en los poderes parece importarle un comino. El funesto deterioro del estado se revela no sólo en su incapacidad de cuidar por la seguridad y bienestar de los cuidadanos, sino en la lejana indiferencia de los gobernantes y sus burocracias por hacer algo al respecto, atrapados como están entre la ignorancia y la incapacidad. La visita del secretario de Gobernación Osorio Chong confirma la idea. Enfilados hacia el final de la administración Peña Nieto, dice ahora contar con información de quienes delinquen en Veracruz. Habrá que suponer que es un conocimiento muy reciente porque en todos los años de fatalidad de la administración Duarte, el estado simplemente continuó desangrándose y socavando toda posibilidad de enderezar y eventualmente arreglar las cosas.

Según sus palabras tienen una radiografía detallada de la delincuencia en todo el estado, cosa que está muy bien dado que supone haber hecho a conciencia el imprescindible trabajo de inteligencia. Anuncia todo el respaldo del gobierno federal para la zona norte del estado, lo que desde luego supone que seguirán optando por una solución de fuerza de la que dejarán que el gobierno estatal se encargue porque ellos, los federales, son apoyo.

El asunto es simple, más de 10 años de una guerra contra el narco que ha servido de muy poco, excepto para bañar eficientemente al estado en sangre y ahora dicen saber quiénes son y dónde están los criminales e irán por ellos. Pero la realidad confronta inmisericorde las formalidades optimistas del secretario de Gobernación con la insolente prosperidad de los ladrones y comercializadores del combustible robado.

A las evidencias que cuestionan el hacer de los gobiernos estatal y especialmente al federal, se suma la disonante imprudencia e imprecisiones de un arribista con aspiraciones intelectuales. Gabriel Quadri, quien, sin más, afirma que México es un país de corruptos y que éstos se cuelan a los partidos.

México es un país dominado por corruptos, que es distinto. Y es dominado por corruptos por el desmantelamiento de un precario sistema político y la sustitución de éste por un amplio pacto de complicidades acordado, de hecho, entre actores políticos, partidos, burocracias y rémoras empresariales enchufadas a las formas de simulación para la apropiación privada de los recursos públicos. Y él pertenece a ese pacto.