Política

ECP*/Reediciones

mayo 28, 2017

*Es Cosa Pública

La fabricación del escándalo del "señor de las ligas" protagonizado por René Bejarano en 2004 funcionó aceptablemente bien para quienes lo pergeñaron. En no pocos de los eventuales votantes de López Obrador se sembró la duda respecto a su honradez porque exacerbaba las sudas subyacentes derivadas de las etiquetas respecto a su personalidad y perfil que se le impusieron, y que a fuerza de la repetición insistente calaron en el electorado. Bejarano pagó por su error pero el daño era real. López Obrador ganó la elección pero por un margen que no era lo suficientemente amplio para vencer la maquinación del fraude.

Como el candidato anti sistémico que es, concita los miedos y las aversiones de todos los cómplices del pacto de impunidad. Los temores que éstos siembran en la población a fuerza de machacar mentiras en la casi totalidad de los medios de información y en redes sociales tiene, sin duda, su efecto, aunque si nos atenemos a las preferencias señaladas en las encuestas los esfuerzos empeñados por el sistema son mucho menos efectivos y convincentes de lo que fueron en las elecciones pasadas de 2006 y 2012.

La constancia y el trabajo a pie han hecho que la sintonía con AMLO y de éste hacia los gobernados crezca y se sostenga. Eso desde luego irrita e inquieta a los sátrapas del binomio PRIAN que, en consideración a la efectividad anterior, decidieron en Veracruz reeditar el golpe de 2004 ahora con la diputada Eva Cadena como protagonista.

La reacción inmediata en Morena de que fuera investigado a fondo el incidente protagonizado por la señora Cadena coincidió también con las exigencias del abogado Winckler, el resto de la cáfila de antagonistas furiosos de López Obrador.

Muy bien, dado que todos, morenistas y adversarios, coinciden en lo inaceptable de las actividades recaudadoras de la diputada Cadena, no debiera haber ningún problema para investigarla y, dado las condiciones disfuncionales de las reglas de juego actuales, iniciar el juicio de procedencia para investigarla.

Pero sucede que cuando la diputada se apersona en la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, los integrantes del PAN y del PRD hicieron un nada elegante mutis. Ello ofrece motivos para sospechar, primero, de la sinceridad de los diputados de la alianza en el poder que con su ausencia la protegen. ¿Por qué? Si la semana pasada todo era indignación y desgarre de vestiduras contra AMLO y Morena.

Detalle que habrá de tener presente durante la previsible campaña de satanización y eventual judicialización del proceso.