Política

Mujeres, violencia y burocracia

mayo 28, 2017

La nota de contraportada del día de ayer de La Jornada Veracruz daba cuenta del incumplimiento del gobierno en materia de los procedimientos que deben ser observados para evitar, combatir y castigar la violencia de género en el estado. Durante años, los crímenes contra mujeres han ido en aumento y no sólo en materia de feminicidio.

En la descripción de la situación planteada por el Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género perfila no sólo la mayor o menor atención prestada por los gobiernos estatal y municipales, sino una circunstancia en donde es el sistema completo el que falla con las mujeres que, por cierto, son poco más de la mitad de la población del estado.

Por mucho tiempo, se han negado los gobiernos a declarar la alerta de género en el estado, salvo en algunos municipios hacia finales del año pasado; éstos son Boca del Río, Coatzacoalcos, Córdoba, Las Choapas, Martínez de la Torre, Minatitlán, Orizaba, Poza Rica de Hidalgo, Tuxpan, Veracruz y Xalapa. Once municipios de un total de 212.

Si bien es cierto que la violencia de género no se presenta con la misma virulencia en la totalidad de los municipios, es claro que en los esquemas, imaginarios y preconcepciones que perfilan la formación social en Veracruz, la mujer es desvalorada. No sólo por los reflejos patriarcales derivados de las religiones dominantes, sino porque los responsables mismos de definir e instrumentar las políticas públicas de género son omisos por indiferentes.

Condiciones que hacen que la violencia de género en Veracruz no sea un asunto meramente circunstancial de violencia, sino que es un problema sistémico que involucra la trama institucional completa del estado. Es por eso que el Instituto Veracruzano de las Mujeres suele ser marginal, sino es que irrelevante, en la definición de políticas, su instrumentación y garantía de cumplimiento. Antes deja la impresión de una mera formalidad útil en materia de relaciones públicas y peticiones presupuestarias.