Sociedad y Justicia

Margarita y María, víctimas de violencia obstétrica en estado por ser VIH positivo

mayo 19, 2017

"Margarita" y "María" son dos mujeres que sufrieron violencia obstétrica en el momento en que atendían sus embarazos.

El maltrato psicológico, la agresión verbal, la violencia obstétrica y la discriminación por parte del personal médico, de enfermería y administrativo de dos de los más grandes hospitales de Veracruz fueron las constantes en sus casos, lo que derivó en la muerte de una de sus hijas.

Estas mujeres no se conocen entre sí, viven en ciudades totalmente diferentes, sus edades son distintas, sus condiciones de vida son ajenas la una de la otra, pero coinciden en algo, fueron diagnosticadas con VIH y buscaron atención médica para vigilar sus embarazos y el nacimiento de sus bebés en el Sector Salud de Veracruz.

Sus historias son una muestra de la discriminación y la violencia estructural que se ejerce desde las instituciones públicas de salud en Veracruz, a través del personal, el cual supuestamente se encuentra capacitado y sensibilizado para atender a pacientes –tanto hombres como mujeres– con VIH de manera respetuosa, sin embargo esto no es así en la práctica.

Veracruz es el segundo estado que más menores reporta viviendo con VIH en el país de acuerdo con las cifras de Censida, pues durante 2016 se contabilizaron 380 personas de entre dos y 18 años en tratamiento antiretroviral en la entidad, esto principalmente a consecuencia de la transmisión vertical, es decir de madre a hijo, que no ha sido posible parar por corrupción, desidia y discriminación hacia las mujeres durante la edad reproductiva.

También es el único estado, hasta el momento, donde se encontró la compra de pruebas rápidas de VIH defectuosas, carentes de registro sanitario y las cuales, pese a las exigencias de grupos de contraloría social, fueron distribuidas entre la población, poniendo en riesgo la vida de cientos de personas pues estos kits dan resultados falsos, es decir dicen a pacientes con VIH que no lo tienen.

Pese a la situación tan crítica que se vive en la entidad y a que Veracruz es una de las principales entidades en cuanto a muerte por sida en el país, las autoridades han actuado de manera omisa en la atención de esta pandemia pese a que se cuenta con la única legislación del país para prevenir, atender y erradicar la epidemia del VIH.

Margarita y la discriminación

"Margarita" pasó 28 horas en una camilla, esperando que la llevaran a un quirófano para que le practicaran la cesárea indicada para el nacimiento de su primera hija. Por su diagnóstico de VIH, el nacimiento de la pequeña no podía ser por vía natural, a pesar de que existían las condiciones, pues se necesitaba evitar a toda costa la transmisión vertical del virus a la bebé.

"Las enfermeras ni se querían asomar", cuenta "Margarita" una joven, de apenas 27 años, paciente de VIH, quien en diciembre pasado, terminó dando a luz a su hija por vía natural sola, porque el personal médico y de enfermería le negó desde la atención más básica, hasta la cesárea que se requiere en estos casos.

Así, sola, en una camilla, aguantó lo más que pudo las contracciones, pidiendo a las enfermeras que por favor la pasaran a quirófano, mientras ellas le decían "aguántate, de todas formas no hay quien te atienda".

Cerca de las 23:00 horas del 16 de diciembre de 2016, apenas a dos semanas de entrada la nueva administración estatal, "Margarita" sintió "como que algo se me reventaba" y de inmediato salió la cabeza de la niña, abriéndose paso para salir por completo por vía vaginal, obligando a su madre a incorporarse como pudiera y sostenerla con sus propias manos.

"La niña ni chilló, ni se movió" recuerda "Margarita" quien está consciente de que en todo momento las enfermeras la dejaron sola por su condición de paciente con VIH, pues ella recuerda que no se querían ni asomar a la habitación, mucho menos tocarla.

Afuera del área de hospitalización, en el Hospital Regional de Poza Rica ese mismo 16 de diciembre, su esposo, pedía a las trabajadoras sociales del hospital, a las enfermeras, al personal médico y al propio director del nosocomio, Salatiel Cruz Vidal -quien además está registrado como obstetra-, que atendieran a su esposa y la pasaran a quirófano para la cesárea, sin embargo no obtuvo respuesta.

El argumento que le daban era que "había otros casos más urgentes" que el de "Margarita", sin embargo cuando ella empezó el trabajo de parto, por vía natural, pese a pedir ayuda a las enfermeras, ninguna la atendió "apenas una se medio asomó cuando se me rompió la fuente, pero ni vino", dijo.

A las 23:00 horas un médico pediatra le informaba al esposo de "Margarita" que la niña había nacido por vía natural y le mostró una fotografía de la pequeña, tomada con su celular, explicándole que la niña había nacido por vía natural y no por cesárea, como debió ocurrir en su momento.

La niña tuvo un diagnóstico de insuficiencia respiratoria aguda, pues por la espera y la falta de atención, "se le pasó el parto", lo que trajo como consecuencia que apenas una semana después muriera en el Hospital Regional de Poza Rica, del que nunca pudo ser dada de alta.

Además de la discriminación durante el nacimiento de su hija, que desencadenó posteriormente en su fallecimiento, "Margarita" sufrió de una infección, pues al hacerle el trabajo de curaciones tras el alumbramiento de la niña no sólo no hicieron la limpieza adecuada, sino que además no le dieron receta para antibióticos, ni analgésicos, por lo que dos días antes del fallecimiento de la pequeña, ella tuvo que ser hospitalizada nuevamente por la fiebre y la infección y horas después tuvo que exigir su alta voluntaria para poder salir para el velorio y entierro de su bebé.