Política

En Tlacotalpan, vacacionaba con gran lujo el ex gobernador Duarte

abril 25, 2017

Veracruz, Ver.- "La Perla del Papaloapan" guardaba un secreto del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa. Una vivienda, lujosa, pintada de blanco, con ventanas que guardan celosamente la vista hacia el interior.

La tranquilidad de Tlacotalpan, sobre todo de la calle Miguel Z Cházaro, era perturbada cada vez que el ex mandatario llegaba a su casa de descanso con su familia.

Le precedía un fuerte operativo con escoltas y patrullas policiacas, que incluso cerraban la calle para flanquear la vivienda e impedir el paso a cualquier amenaza para el entonces jefe máximo del gobierno de Veracruz.

Dentro, él y su familia disfrutaban de las tres recámaras, la amplia estancia, el rústico comedor, y el vasto jardín.

En la gran mesa de mármol que se ubica al centro del jardín, ofrecían comidas para sus visitantes, los amigos cercanos, mientras disfrutaban de la vista del río Papaloapan y el sonido del golpe del agua contra el muelle flotante de la vivienda.

El alcalde de Tlacotalpan, Homero Gamboa, aseguró que la vivienda levantó algunas sospechas por la forma en que fue adquirida. "Se iniciaron investigaciones con respecto al propietario y resultó que el propietario era el señor Francisco García González, lo nombraban Frankie, fue gerente del ingenio San Francisco en Lerdo de Tejada que quebró durante su administración y se descubrió que la propiedad fue adquirida con recursos del ingenio", afirmó.

El presidente municipal tomó un fólder de entre varios papeles sobre su escritorio y sacó del interior una foja, al frente el sello de una notaría. Dentro, la escritura de la vivienda a nombre de Patricia Grajales Romo, esposa de El Frankie.

La vivienda, de acuerdo con la valuación que hace el Catastro, cuesta entre 2 a 3 millones de pesos, sin embargo, el alcalde estima que su valor comercial puede llegar hasta 10 millones de pesos por sus características.

Duarte de Ochoa realizó varias reuniones con sus amigos más cercanos en la vivienda, una de ellas el bautizo de su hijo más pequeño, como recordó el munícipe. No obstante, cuando se trataba de ver el paseo de la Virgen de la Candelaria el 2 de febrero, Duarte de Ochoa prefería ir a las fiestas que organizaban en la residencia de Víctor Perea. "La última vez lo hizo en la casa del difunto Gustavo Carlín, adonde asistieron 800 personas más o menos, y de hecho los últimos dos años, 2015 y 2016, no vino", dijo.

Las molestias que la visita de Duarte de Ochoa ocasionaba para los vecinos, que debían pasar varios filtros de seguridad para llegar a sus viviendas, llegaban a la oficina del alcalde. "Era muy notorio, ponía todas las escoltas frente a la casa, cerraba los pasos y los vecinos inconformes me venían a avisar y ya me enteraba yo", comentó.

Las irregularidades en la zona comenzaron después de que se dio a conocer la orden de aprehensión a Duarte; los vecinos narran como observaron un día a finales del año pasado a un camión de mudanza llegar a las 4 de la mañana.

Los cargadores, iluminando su camino sólo con la luz de unas linternas, cargaron de muebles un camión de mudanza de Coatzacoalcos. El anuncio de expropiación pasó desapercibido para los tres empleados de la vivienda; son encargados del mantenimiento y la atención a la familia.

Su mayor preocupación es quedarse sin empleo, ya que a pesar de la búsqueda policiaca en contra del ex gobernador, a estos tres tlacotalpeños les seguía llegando su pago sin problema. "Además son los encargados de pagar puntualmente contribuciones e impuestos, que hacen puntualmente".

Gamboa explicó que también se investiga la adquisición del Hotel Casa Tlacotalpan. "Nunca se realizó el cambio de propietario a pesar de que se solicitó el trámite". Además, la empresa Sieva SA de CV no aparece en las bases de datos del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Señaló que la primer llamada de atención fue del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), porque los nuevos propietarios lo pintaron de un color no autorizado, sin embargo, a pesar de la observación no respondieron. La deuda ascendía a 32 mil pesos aproximadamente.

Aseguró que se autorizó que la semana pasada se presentara el representante de la empresa, por lo que se procedió a clausurar. Uno de los trabajadores acudió con el síndico, hicieron un convenio, depositaron 10 mil pesos a una cuenta y se difirió el pago en dos más, uno en mayo y el otro en junio, de lo contrario se clausurará.