Política

La crisis de estado nada en reclamos al gobierno

marzo 23, 2017

eporteros en el puerto de Veracruz marcharon ayer en silencio para reclamar al gobierno el vigésimo compañero del gremio asesinado. Integrantes –en su mayoría mujeres– de diversos colectivos se reunieron con el gobernador y sus funcionarios, les exigieron un canal directo de comunicación que saque de su tendencia al aislamiento al joven Fiscal del estado. Los representantes del colectivo de desaparecidos de Querétaro solicitaron pulcritud y mayor atención a lo que dice al Fiscal del estado; éste, en una respuesta disociada, ofreció disculpas, pero insistió en no haber cometido error alguno. ¿De qué se disculpó el Fiscal entonces?

El padre Alejandro Solalinde, dio la ubicación de otras fosas clandestinas. Pudiera ser que no necesariamente las ubicaciones aportadas por el sacerdote fueran exactas, es previsible entonces que le reclamen con intenciones de descalificación, pero la existencia de más fosas es matemáticamente necesaria para explicar las decenas de miles de desapariciones habidas en los últimos años.

Por lo pronto, la diputada panista María Elisa Manterola la emprendió contra el religioso en el tono descalificador del "es muy fácil hablar". Acotación improcedente en el caso de Solalinde si nos atenemos a que sus denuncias sobre el horror que se vive en el estado desde hace años han resultado dramáticamente ciertas.

Pero el prelado, además de escuchar y establecer vínculos y empatía con los familiares víctimas de la violencia del estado, hizo un reclamo devastador para la jerarquía eclesiástica veracruzana y también el resto del clero. Afirma el religioso católico que éstos, los miembros del clero veracruzano, sabían lo que sucedía, los lugares donde el crimen llevaba a sus víctimas, pero no denunciaban porque recibían favores del gobierno, ya fuera el de Herrera o el de Duarte. Señalo explícitamente al obispo Patiño Leal de Córdoba y a sus presbíteros.

El señalamiento es gravísimo bajo cualquier punto de vista y bajo cualquier circunstancia que los religiosos se hubieran enterado, incluso bajo confesión. Por una razón: el establecimiento de una relación de complicidad y connivencia a costa de la vida y el sufrimiento de innumerables personas, mexicanos y centroamericanos.

La jerarquía católica veracruzana está obligada a explicar y aclarar las afirmacines de Solalinde. No basta con negarlas o desvalorarlas porque hay demasiadas razones en el ambiente de un sexenio completo que apuntan a confirmar la inconfesable connivencia del clero con los gobiernos priístas últimos.

Las implicaciones son multidimensionales y no deben ser divorciadas de las circunstancias e implicaciones de un nuevo Papa que pareciera augurar un sentido inverso en la carrera del péndulo.