Política

Edil: gobierno no puede suspender La Candelaria

febrero 01, 2017

Tlacotalpan, Ver.- La población está inconforme de que se suspenda el tradicional embalse de toros en las fiestas de La Candelaria y se responsabiliza a la Fiscalía General del Estado (FGE) de lo que pueda suceder, sentenció el alcalde, Homero Gamboa Martínez, quien reiteró que será un juez el que decida si se lleva a cabo o no.

Expresó que en Tlacotalpan no hay industria ni fuentes de empleo, por lo que si la autoridad estatal decide suspender este evento que se realizaría este miércoles, el impacto moral "será terrible" en el turismo, además del perjuicio económico cuya bonanza sólo se presenta en esta época del año.

Añadió que el secretario de Turismo, Leopoldo Domínguez Armengual, cometió un error al adelantarse a cancelar el embalse, pues las fiestas de Tlacotalpan son de los tlacotalpeños, el alcalde es él y él los representa: "yo soy el que tiene que informar a la población y el resto del estado".

Explicó que este tema ha sido una lucha constante desde que se aprobó la Ley de Protección Animal en la LXIII Legislatura, y que en opiniones de especialistas, "los ex diputados la hicieron con las patas". Por mencionar un ejemplo, añade Gamboa Martínez, los ex legisladores asentaron términos como embalse y pamplonada, que en la Real Academia de la Lengua "no existen".

Y además califican a las fiestas de La Candelaria como una fiesta patronal, cuando el patrón de Tlacotalpan es San Cristóbal y se realiza en otra época del año, y las fiestas de La Candelaria tienen un origen religioso.

Por parte del ayuntamiento, explicó que en 2014 se elaboró un reglamento, que primero fue un manual, y después pasó a formar parte del Mando de Policía, en donde en sus últimos artículos se especifica de los cuidados y protección que se dará a los toros en el embalse. "Hemos transcurrido con tres fiestas y los toros salen sanos, van a un corral y regresan a su hábitat.

"Los toros ya no se pasan nadando como antes, se pasan en una panga, se sueltan en la orilla, cada vez que sale un toro sale con una escolta de policía montada, personal de la ganadera y jóvenes que hacen una campaña previa para proteger al toro, y un médico veterinario. Si alguien se pasa, lo sanciono, voy, lo meto a la cárcel".