Política

A Contracorriente - Erik, ¡Fidel no ha muerto!

noviembre 29, 2016

Apenas en junio, Mariana, Erik y yo estuvimos en la Habana, y efectivamente, muchas cosas son como las habíamos leído o visto a través de los medios. Las restricciones de un régimen acotado desde el exterior, donde la visión con mis hijos, que no formados en la generación de los movimientos sociales y estudiantiles de los 60 y 70, sin el ascendente de la Revolución Cubana, no siempre es de unanimidad. La influencia familiar se da en la creencia de valores de un sistema basado en la justicia social, en la información literaria, científica, y la práctica de una vida democrática, donde Fidel, el Che, Benito Juárez, los próceres de la Revolución mexicana, cubana y los mártires de los movimientos libertarios son referentes de actos de fe, similares a los profetas en La Biblia. Por ello la misiva de Erik: "Papá, se nos murió Fidel"; en mi absoluto sincretismo cultural, prendí una veladora al Comandante y evoqué una plegaria de la mano de la física cuántica para que nunca le falte luz (como nunca le faltó) por los caminos que ahora recorre y le dé la misma o mayor claridad y fuerza para enfrentar a sus enemigos: la derecha, el imperio estadounidense, el colonialismo, los gusanos, etcétera…

En aquel viaje, fue necesario precisarle a Mariana que con el arribo de los años noventa, el mundo socialista comandado por la URSS se derrumbó, y Cuba iniciaría un peregrinaje económico,que la llevaría a una crisis que daría lugar una serie de modificaciones para aceptar algo parecido a la inversión privada, admitir al dólar como divisa para realizar algunas transacciones comerciales o financieras. La introducción del dólar marcaría otro derrotero para la isla y Fidel, que aceptando tal amenaza, nunca se arredró ante su ancestral enemigo, el imperio estadunidense y el neocolonialismo. La Cuba de la injusticia social y del dictador casi llegaban al patio de su casa, aunque la revolución socialista, por la que había navegado con sus 80 y tantos granmianos por el Golfo de México, supervivía en la fuerza y claridad de su liderazgo, y en una organización social poderosa que descansa en el pueblo, aun por encima de deserciones, que le representan un problema y además mucha propaganda en contra. Aunque en los años 80 la partida de más de 100 mil cubanos de los muelles de Mariel (la crisis de Mariel) habían puesto los ojos del mundo sobre la isla para cuestionar el centralismo económico y las libertades individuales que estaban "haciendo agua", en una Revolución muy debatida, con apenas 30 años de vida. Hecho difundido masivamente por los agoreros del desastre del régimen fidelista, cuya visión ideológica siempre ha descansado en el individualismo y la connivencia con amplios segmentos de la economía informal y el mercado negro, promovidos desde Miami.

Con la apertura de la URSS al mundo capitalista –continuaba la charla con Mariana–, la Cuba socialista sufre una crucial orfandad internacional, que no había padecido desde su declaración comunista al lado de sus aliados estratégicos del Este. Ello la lleva a perder 35% del producto interno bruto, además dejó de recibir 90% de los suministros provenientes de aquellos regímenes, lo que empujaron al líder cubano a realizar las minireformas económicas, que le resultaban ideológicamente incompatibles, pero urgentemente necesarias. Sin su principal socio comercial y sin mercado para exportar las cientos de miles de toneladas de azúcar (principal industria en la isla), más los 30 años del criminal bloqueo económico estadunidense (vigente hasta la fecha), la crisis es tal, que conducen incluso a que se reconozcan arbitrariedades, violaciones y corrupción del sistema, cometidos por diferentes cuadros de la Revolución.

De aquel viaje escribí "Las Cosas no Siempre son como uno Quisiera", que pretendía retratar la dualidad del sentimiento cubano en la calle, reconociendo a Fidel y los héroes, su valor y arrojo, al grado de ofrendar la vida por ellos, y por el otro, la insatisfacción de su vidas, no solo material, sino de expectativas. "Uniforme –decían–, ordenada hasta el hastío". Confundían la subordinación democrática, con la vida promovida por las amistades o familiares desde Miami. Los videojuegos, las grandes tiendas de autoservicio, las cadenas de oro, los lentes parasol; el consumismo, que está ausente en la isla.

Han culpado a la Asamblea del Poder del Pueblo, que son los oídos, y los ojos de la Revolución, y que se organiza desde el barrio, el sindicato, los jóvenes y las mujeres. A la asamblea, muchos, los menos, les parecían el hilo conductor a una vida amputada.

Sí, Erik, Fidel se nos murió, pero deja una escuela para luchar, construir, entender, actuar, a favor de los desposeídos. Ello le da una fuerza ética y moral única, que modificó la estructura ideológica de quienes han asumido la lucha por una humanidad más justa. Ha legado todo un andamiaje para sembrar una cultura humanista, tendiente a reconocer las diferencias en la igualdad y la diversidad. Sembrar un mundo sin injusticias, sin explotación, sin exclusiones. Fidel quería un mundo liberado, solidario. Fidel sigue y seguirá, porque sus ideales continuarán alimentando la cosmovisión de un mundo más humano. Erik, mientras haya un mundo arbitrario y desigual, Fidel no morirá, sigue y seguirá luchando entre nosotros, con nosotros, por los siglos de los siglos. Erik, ¡Fidel no ha muerto!