Política

Misoginia

noviembre 28, 2016

En los primeros cinco años del periodo de Javier Duarte fueron violadas más de 10 mil mujeres y niñas en el estado. Desde el inicio de su administración, varias organizaciones femeninas y pro derechos civiles y pidieron se declarara la alerta en el estado. El gobierno se negó a hacerlo hasta que el gobernador pidió licencia y desapareció.

La declaración de alerta de género se hizo apenas para 11 municipios de 212, en una suerte de regateo con la realidad para no reconocerla, y con la misoginia del gobierno en un estado que, si se mantiene en pie, es precisamente por el desempeño de las mujeres. Ejemplo de eso son Las Patronas.

La debilidad del reconocimiento de alerta es de origen. De otro modo difícilmente se explica que uno de los municipios más violentos del país contra el género femenino, Papantla, no se haya considerado para la alerta. De hecho la medida fue solicitada para todo el estado, pero se emitió sólo para 5 por ciento de sus municipios.

Del mismo modo, las recomendaciones para hacer frente al problema sugeridas por grupos abocados a la protección de las mujeres no son tomadas en cuenta.

Parte de la explicación se encuentra en el poco interés solidario de la sociedad en general para consigo misma. Por alguna razón parece haber dificultad para asociar el mal ensañado contra una parte de la población por el resto de ésta. La violencia impune contra las mujeres es posible fundamentalmente por eso, porque la población se ve ajena a sí misma. Eso explica la insuficiente participación de la marcha ayer en Xalapa y las ralas manifestaciones en el resto del estado. ¿Qué, si no que se haya declarado alerta de género sólo para 11 municipios?

¿Cuál es el estado de las recomendaciones al respecto?

Veracruz vive una crisis multidimensional que va bastante más allá de la desastrosa situación de las finanzas públicas y la deuda pública. Durante demasiado tiempo la entidad ha estado en manos de depredadores y, en sentido estricto, falta aún por ver la orientación que tomará el próximo gobierno. Pero hay una cosa que es clara, si han de arreglarse los problemas del estado, se arreglarán no tanto a partir del gobierno como de la sociedad. Claramente ha habido una polaridad misógina en las autoridades respecto al alerta de género, ésta ha sido posible por una base de indiferencia social frente al brete. En las circunstancias actuales asuntos como la violencia contra las mujeres, las finanzas públicas o el saqueo a los jubilados y pensionados encontrarán solución correcta si y sólo si la sociedad decide ser parte de la solución del problema.