Política

¿Cómo protestar?: magisterio y Escuela Normal

noviembre 23, 2016

Estamos en Xalapa Veracruz, en la segunda quincena de noviembre del 2016. Las calles, esencial espacio público para el derecho de tránsito han sido bloqueadas a los vehículos. Los trabajadores del sector público, desde docentes estatales y médicos del sector salud hasta policías han parado sus funciones y están obstruyendo las calles, entre los que protestan también están alumnos de la Universidad y de la Normal Veracruzana, así como los jubilados del Instituto de Pensiones del Estado. Ello es el resultado del quebranto y agotamiento de los fondos del gobierno para el pago de salarios, prestaciones, becas y pensiones; causado por; la corrupción y el agotamiento de un modelo de economía, el neoliberal. Entonces ¿Cómo protestar contra el neoliberalismo que causa la corrupción y el malestar social?

Los fondos públicos del estado se han agotado, como aparente culpable; el gobierno estatal, en particular el jefe del ejecutivo Javier Duarte de Ochoa, el cual se considera que robó los fondos públicos para el enriquecimiento de su camarilla, pero sobre todo para financiar la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, y ahí en el contubernio y la complacencia de gobiernos federal y estatal resulta el caos que en Veracruz se vive y se vivirá, pero que no es ajeno al resto de la república mexicana. Sería muy fácil describir esto como la causa básica del problema, pero el asunto tiene una mayor envergadura y ahí entran los sistemas de contraloría que durante años han servido al poder corrupto, siguen en orden de importancia la cámara de diputados, senadores y los sindicatos charros y blancos que en sus cúpulas, de la misma manera, fueron arto complacientes con el derroche y el abusos del poder. Quizás el mayor culpable, dada la actual era de la comunicación conocimiento, es el cuarto poder, la prensa vendida y corrupta, los medios masivos de comunicación en particular el duopolio televisivo mexicano. Ahora ¿Cómo protestar y reencausar para el bienestar social toda la superestructura del estado?

Nos acercamos a la verdad cuando estamos culpando al gobierno; ejecutivo, legislativo y judicial, a los niveles del municipal al federal, así como a los medios masivos de comunicación y dichos sindicatos. Pero aún aquí no llegamos al fondo. Si seguimos por esta vía, dado nuestro sistema democrático, terminaremos acusando a la ética y a la moral de cada uno de nosotros residentes de la superestructura del estado, dada la ceguera y el confort que hemos padecido por demasiado tiempo. De aquí llegamos a culpar a la educación. Siendo la educación la causa de nuestra realidad, es también la oportunidad de transformarla. Educadores y maestros de los educadores somos la fuerza del estado más numerosa y poderosa. Ahí está la oportunidad de protestar con éxito, en la unificación y democratización del gremio magisterial. Si los educadores hacemos política garantizamos el que la protesta cumpla su función, resuelva el problema. Solo así seremos atendidos.

La dimensión del problema es tal que implican acciones del más alto nivel, contundencia y cientificidad, por ello tenemos que acudir a la ciencia superior, la episteme suprema. Sí, lo que criticamos, el origen del problema es también su solución; la política. La política es causa y solución de nuestros problemas, la falta de política la causa y la existencia de política la solución. Hacer la política como lo definiera Aristóteles como el mayor bien para la mayor cantidad de personas. Para practicar esa política tenemos a la democracia y para aplicarla a la asamblea. El descuidar la política nos ha llevado a que los peores hombres nos gobiernen, dice Platón.

Llegamos al primer peldaño de nuestra búsqueda de cómo protestar para lograr nuestro objetivo, por medio de la asamblea magisterial. En la asamblea cada culpa e idea personal cobra sentido colectivo, se convierte cada voz en comunidad y cada palabra seguida de la acción en solución; Así que, en asamblea hablemos todos y escuchémonos a todos para que nuestra voz se convierta en la voz del colectivo y el colectivo sea nuestra voz, esa voz poderosa del leviatán (refiere el diccionario como el arte con que dios ha hecho y gobierna al mundo), que a todos protege, al cuidar a la sociedad, nos cuida a cada uno.