Política

Testimonio de Veracruz

noviembre 11, 2016

¿Dónde está la autoridad?

Hay un nuevo Congreso en Veracruz, con desagradables sorpresas, para los que votamos por un verdadero cambio, en el reparto de comisiones a emisarios del duartismo, pero no hay autoridad en palacio de gobierno. Un grupo de alcaldes lo mantiene tomado, en protesta por lo que les adeuda el gobierno estatal; otro grupo recurre al Congreso Federal para buscar apoyo en el pago de sus participaciones. El faltante, dicen los ediles, asciende a 3 mil 800 millones de pesos. Han cerrado sus puertas casi 40 ayuntamientos, que se encuentran en quiebra financiera. Otros grupos de manifestantes, también por adeudos de la administración de Duarte, cierran carreteras y otras vialidades, toman escuelas y suspenden clases. Incluso habitantes del municipio de Soledad Atzompa amenazaron con incendiar el edificio de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan). No hay dinero público ni para el menor pago a los acreedores. Todo se lo robaron, incluso el que estaría por llegar ¡¡¡se robaron el futuro de Veracruz!!! ¿Dónde está la autoridad? ¿Dónde está la federación?

Y a río revuelto, ganancia de los líderes de los partidos políticos, que sin el menor respeto por la necesidad de la gente, aprovechan la situación y llevan agua a su molino, enrarecen el ambiente con declaraciones que no ayudan, que sólo enardecen los ánimos y no resuelven, siquiera en parte, la falta de recursos públicos. Y en el llano, crece la indignación, la rabia y la impotencia ¿Hasta cuándo habrá alguien que ponga un alto a este caos en Veracruz?

Hay un vacío de poder, dirían los especialistas. Si analizamos la situación imperante deduciremos dos aspectos importantes: se pueden destacar, como cuestiones indiscutibles, las siguientes: a) Javier Duarte de Ochoa, quien debería estar a cargo del gobierno de Veracruz, que solicitó licencia para "enfrentar las acusaciones en su contra y limpiar su nombre y el de su familia", se dio a la fuga para evadir la acción de la justicia ante el evidente saqueo de las arcas públicas encabezado por él y sus banda de ladrones; b) es dudoso, sospechoso y lleno de complicidad el desempeño de Flavino Ríos Alvarado, quien interinamente está a cargo del Poder Ejecutivo, pues a pesar de que se ostenta como gobernador, no resuelve y no sirve, en lo más mínimo, para aliviar la situación de bancarrota que dejó el fugitivo, el gobernador con licencia prófugo de la ley. Entonces, ¿en quién reside la autoridad? ¿En el gobernador electo? ¿En el nuevo Congreso? ¿En la Federación? ¿En los partidos políticos? ¿O en los que se manifiestan y toman los espacios públicos? ¿Es el imperio de la delincuencia acaso el que gobierna Veracruz?

Ya el coordinador de la bancada de los diputados del PAN en el Congreso local ha tomado la tribuna para solicitar la destitución de Flavino Ríos Alvarado y nombrar otro gobernador sustituto. Fuegos pirotécnicos, disparos al aire que no ayudan mucho a despejar el ambiente, no ayudan, tampoco, a disminuir la incertidumbre de los veracruzanos. Urgen propuestas reales, congruentes con el tiempo que se vive. Que el Congreso de Veracruz alce la voz ante la Federación y exija con argumentos sólidos el apoyo necesario. Que se invoque el federalismo y el mandato constitucional. Que se escuche la voz soberana del nuevo Congreso y que dentro de la anarquía imperante resurja la autoridad y se imponga el estado de derecho en nuestra entidad.

En el muro de honor, con letras de oro, en el recinto del Congreso, brillan los nombres, entre otros, de Desiderio R. Pavón, Carlos Méndez Alcalde, Mauro Loyo Sánchez, Rodolfo Cancela Nogueira, Gaspar Méndez, Luis G. Carrión y Antonio Ortiz Ríos, Heriberto Jara, Cándido Aguilar, Miguel Lerdo de Tejada, Manuel Gutiérrez Zamora, Fernando de Jesús Corona, José María Mata, José Azueta, Virgilio Uribe y Adolfo Ruiz Cortines. Alguna vez, en la historia estatal, hicieron escuchar su voz en nombre del pueblo que sufría afrentas, despojos y miseria. El nuevo congreso, en estos días aciagos, debe estar a la altura de estos personajes ilustres de Veracruz. No puede, ni debe ser menor su intervención en la emergencia. De otra manera sería una afrenta al muro de honor que permanentemente los contempla.

Y dentro de esta anarquía, una aberración la de quien autorizó que un espectáculo de Los Tigres del Norte se realice en el Estadio Xalapeño "Heriberto Jara Corona", el próximo 12 de noviembre. Según datos del cronista emérito de Xalapa, lic. José Zayden, hace casi 100 años la zona del estadio era un enorme pantano. El diseñador de la bella y artística obra, el ingeniero Modesto C. Rolland, logró secar dicho pantano y dispuso la construcción, en el subsuelo, de un complicado sistema de drenes, que ha sido tan eficaz que en 91 años el estadio no se ha inundado, incluso en épocas de intensas lluvias. Hoy no se escucha la advertencia del daño que puede sufrir uno de los emblemas de la ciudad capital, de los grupos que se han preocupado por conservar el patrimonio cultural de la otrora Atenas veracruzana. Cosas de la falta de autoridades responsables. ¿Dónde carajos están los que nos deben gobernar? Veremos y diremos, casual lector.