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Dieron en 24 años 32 millones de hectáreas a capital extranjero en detrimento del agro

octubre 17, 2016

Orizaba, Ver.- En menos de 24 años, el gobierno federal despojó de 32 millones de hectáreas a campesinos del país para entregárselos a empresarios nacionales y extranjeros quienes agrandaron su fortuna económica, "sometiendo a la esclavitud y pobreza de millones de indígenas mexicanos de diferentes regiones del país"; hay escenarios en los que las familias nativas mueren de hambre por la explotación a las que son sometidos; agrupaciones preparan más manifestaciones para contener la oleada empresarial y despojo de tierras.

De acuerdo con Julio Atenco, dirigente de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica (Croisz), diversas agrupaciones en todo el país iniciaron acercamientos para reclamar no sólo la aplicación de acciones de mejoría para el campo, sino para exhibir el abandono en el que el gobierno federal mantiene al sector.

La semana pasada estas agrupaciones se manifestaron en la Ciudad de México según da a conocer y entre las peticiones que hicieron, señala, se encuentra "la regulación de las grandes empresas que acaparan sus productos como Maseca o que medran con pesticidas y semillas como Monsanto"; asimismo los megaproyectos forestales y mineros o de infraestructura "como el nuevo aeropuerto y el tren interurbano México-Toluca, que los han despojado de sus tierras".

En este escenario, señala, "hay complicidades como es el caso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que permite que las empresas y particulares violen los amparos; hay denuncias y las demandas que caen como caudalosa cascada"; el campo mexicano, explica, se encuentra sumamente abandonado, por ejemplo, agrega, "los créditos no fluyen o se desvían a manos indebidas van a parar a manos de aquéllos que están acostumbrados a usufructuar del erario".

Incluso dio a conocer un manifiesto con el cual se argumenta la movilización que la semana pasada realizaron y que van a continuar, en el documento se explica los motivos por los cuales se inician estas movilizaciones, "es momento de caminar y dar a conocer nuestra palabra al pueblo mexicano para informar de las cosas que se viven en nuestros territorios por la avaricia de unos cuantos y la irresponsabilidad de los gobiernos"

En México "hay una destrucción y despojo de nuestros recursos naturales, nuestra tierra, nuestra agua, nuestros bosques, nuestros ríos y playas, nuestros animales, plantas y semillas, de los ejidos y comunidades donde vivimos, del aire, el agua y la tierra que nutren y nos dan vida a todos".

Denunciamos ante México y el mundo, que la minería a cielo abierto de empresas nacionales y extranjeras, destruye bosques, selvas, envenena manantiales arranca de la tierra oro y plata creando fortunas sin ética, que el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas entregó a los campesinos 18 millones de hectáreas para producir alimentos, los gobiernos de Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto han concesionado 32 millones de hectáreas a empresas mineras, fundamentalmente extranjeras, creando un latifundio, las firmas concesionarias de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, desarrollos urbanos, industriales y turísticos, ocupan nuestras tierras sin expropiar y sin indemnizar a nuestros ejidos y comunidades, cobrando peaje, extrayendo maderas y agua, matando plantas endémicas y vida silvestre, invadiendo parcelas, destruyendo caminos vecinales, alterando la vida en común y tranquila de nuestros pueblos", se revela.

Pero además las organizaciones indígenas que pese a ser víctimas del empresariado mexicano y extranjero, "hemos sido criminalizados por atrevernos a defender nuestro territorio, hemos sido perseguidos, encarcelados y en el extremo secuestrados, asesinados o desaparecidos. El Estado mexicano por acción u omisión se ha convertido en un cómplice de estos hechos. Los abusos al producto del trabajo de nuestras familias, por un lado los proveedores de insumos, por el otro los compradores y acaparadores de nuestras cosechas, el mismo gobierno con las altas tarifas y precios que nos cobran por la gasolina, diésel y electricidad, los recortes a los presupuestos que deberían llegar oportunamente para garantizar la producción nacional de alimentos, se quedan en la corrupción".

Este sistema ha convertido a México en una fábrica de pobres, dice el manifiesto, que los alimentos que producimos con el trabajo de nuestras familias, nos lo pagan en una miseria, mientras en la ciudad, la tortilla, el pan, frutas, verduras, carnes y leche, siguen aumentando sus precios, con los ridículos salarios que paga el mismo empresario que concentra múltiples empresas, cada vez se compran menos kilos y menos litros de todo, todos los días; vivimos en desesperación pues no sabemos si pagar la luz y el gas, pagar el transporte al trabajo, pagar la renta o comprar los alimentos de nuestros hijos. En México somos actualmente, 28 millones de pobres por falta de alimentos".

En las cadenas de súper mercados, "los productos del campo son de jornaleros mexicanos que sobreviven en condiciones de esclavitud, bajo características de trata de personas, esclavitud del Siglo XXI, con salarios de hambre en el mejor de los casos y en condiciones insalubres de trabajo expuestos a herbicidas y plaguicidas tóxicos prohibidos en los países donde se consumen".

"Estos monopolios y monopsomios (un sólo comprador), que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, se hacen millonarios a costa de la pobreza y desigualdad sin pagar un solo impuesto, profundizándose con la aplicación del Tratado de Libre Comercio"..