Política

El enemigo al mando

octubre 09, 2016

No es posible exagerar la gravedad de la situación financiera y económica del estado. La magnitud es tan abrumadora que se ha convertido en un problema sistémico que repercutirá durante generaciones. Aunque siendo rigurosos el asunto es un conflicto de origen que no hubiera sido posible si existiera una mínima solidez institucional. Basta con otear por encima del comportamiento del Congreso estatal a lo largo de la administración para topar con parte sustantiva de las responsabilidades.

La otra es el pacto de complicidades que hace las veces de sistema político y que replica lo que sucede en el plano federal.

El año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) divulgó que la deuda veracruzana registrada ascendía a la abrumadora cantidad 41 mil 432 millones de pesos, el gobierno, por su parte, sólo reconocía 40 mil 365 millones. La friolera de 80 mil 730 millones menos, aunque a esos niveles de absurdo la diferencia es punto menos que morralla. Más cuando el diputado priísta Ricardo Ahued la ubicó en 87 mil millones de pesos, puede pensarse entonces que la cantidad real de deuda pública de Veracruz oscilaba a principios del año pasado entre los 80 mil 430 millones de pesos de Ahued y 40 mil 365 que reconocía el gobierno. De terror. Si la cifra admitida por el gobierno es atemorizante, es posible empeorar hasta casi duplicarla. La disparidad entre cifras era ya de alarmante a niveles de absurdo.

Pero el gobierno estatal incrementó la deuda pública en más de 5 mil millones de pesos al aumentar la cantidad de las deudas contraídas a corto plazo (pasivo circulante) y que la próxima administración tendrá que enfrentar desde su inicio. Los diputados locales del PRI y sus satélites parasitarios autorizaron la adquisición de tales compromisos y los responsables tienen nombre y apellido.

Dicho en breve, el comportamiento y decisiones de los diputados priístas tiene todo el perfil de la vendetta para minar la próxima administración. El verdadero afectado es el pueblo veracruzano, particularmente la población de ingresos menores. Pero al tipo de gobernantes y tomadores de decisiones en el poder hace muchas décadas que dejaron de interesarse por los gobernados. Ascienden para medrar. Serán llamados a dar explicaciones y rendir cuentas.