Irrespeto total
octubre 04, 2016 |

Todos los días las ciudades veracruzanas deben incorporar en sus estados de convivencia disfunciones que las alteran y desquician. A la inseguridad crónica se suma la miscelánea de protestas sociales con el mismo denominador: la morosidad gubernamental.

Córdoba, Coatzacoalcos y Xalapa encajaron ayer por enésima ocasión las inconveniencias de un gobierno que incumple sus compromisos. Xalapa, sede de los poderes públicos del estado, paralizada casi por completo por la protesta combinada de trabajadores de la salud (vectores) a los que consistentemente les incumplen en sus pagos. Lo mismo sucedió en Córdoba y en el Puerto.

Curiosamente, el ánimo general de enojo ciudadano no se dirigió contra quienes físicamente causaban las inconveniencias, sino contra el actor que dispara el descontento: el gobierno.

En los bloqueos de la semana pasada fue el magisterio quien protestaba. Esta vez son trabajadores sanitarios. No es novedad, sino una insistente confirmación de una ajenidad gubernamental sustancialmente incapaz de cumplir con el derecho humano de recibir con puntualidad y completo su salario. Una falta de respeto y consideración completa que revela la verdadera naturaleza de quienes gobiernan y su completa ausencia de empatía.

Veracruz está quebrado y endeudado. Ambas cosas en proporciones oceánicas. Lo menos que puede suponerse es un acendrado hábito por el desvío del dinero público hacia fines distintos de los que estaba previsto, en el mejor de los casos, cuando no por llana y grosera apropiación patrimonialista del dinero y bienes del estado.

Si acaso tal suposición fuera infundada, cosa posible aunque improbable, haría falta una explicación pública puntual y desagregada de las razones por las que el incumplimiento gubernamental es crónico.

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