Política

Testimonio de Veracruz

septiembre 30, 2016

*La rebelión de las bases

Mientras Roma ardía consumida por un incendio de magnitudes colosales, el emperador Nerón, dice la historia, fue avistado por la muchedumbre en la torre de su palacio tocando la lira y cantando la ruina de Troya. Y abundan las crónicas de la época, que la ira del pueblo se volvió contra Nerón, el gobernante corrupto, demente e inhumano, un ególatra despiadado, que a diferencia del emperador Augusto, que siempre se dejaba ver en las emergencias y se solidarizaba con el pueblo, se quedó en su residencia de verano, esperando noticias del desastre, ajeno, indiferente, rodeado de un coro de aduladores y sátrapas, tomando el mejor vino, en aquellos tiempos de la Península Itálica. Verdad o mentira, es la imagen clásica que nos consigna la historia del Imperio Romano.

Hoy mientras Veracruz sufre los estragos del incendio devastador de la ingobernabilidad, la base magisterial radicaliza su protesta y desquicia, con el bloqueo de las vías de comunicación, la capital y otras ciudades del estado, resultando afectados miles de trabajadores, estudiantes, transportistas, comerciantes que tienen que padecer un viacrucis para llegar a sus destinos. Y lo preocupante es que ninguna autoridad, cuando menos hasta este jueves 29 de septiembre, hace algo por resolver el problema. El magisterio se ha dado cuenta y se ha desengañado de que los líderes sólo hacen arreglos para beneficiar intereses personales, familiares, y de la camarilla que los rodea, dejando de lado a los verdaderos trabajadores de la educación. Hace falta mucho dinero para detener la ira del magisterio, el adeudo es mayúsculo. ¿Dónde fue a parar el dinero que les adeudan a los maestros? Porque el recurso, sí fue considerado este año y los anteriores del sexenio que expira.

Al revisar los números del presupuesto de egresos del gobierno de Veracruz para el año de 2016, de un poco más de 96 mil millones de pesos que le corresponden al gobierno estatal, 52 mil millones se canalizarán al sector educativo, es decir, casi el 54 por ciento. Más de la mitad es para atender la educación en nuestro estado. No se vale, entonces, que la población tenga que padecer las consecuencias del malestar de los maestros, y su protesta por su justa demanda. Con tanto recurso nuestro sistema educativo debería ser de los mejores, con excelentes resultados en la preparación de los alumnos de los diferentes niveles de instrucción. Con maestros bien pagados y bien preparados. Sin embargo, es evidente que los que se llevan la tajada grande son los líderes sindicales y los funcionarios de alto rango. La base recibe lo menos y todavía se lo regatean, y el colmo, se lo quedan a deber. No es justo.

Según la Unesco, en nota aparecida en La Jornada del 24 de septiembre de este año, México enfrenta un rezago de 70 años en la cobertura de la educación media superior. Dice la Organización de las Naciones Unidas que el país alcanzará la universalización en ese sector en el año 2100. Además, en el informe de seguimiento de la educación en el mundo, la Unesco afirma que alcanzaremos los mexicanos la universalización de la educación primaria en 2035 y la de secundaria en 2060. Este diagnóstico parece catastrófico si volvemos a revisar los grandes montos que cada año se destinan al sector educativo en México. Es claro que existe un desvío impresionante de estos recursos. De otra manera no se puede explicar tal estado de atraso y deterioro del sector educativo en nuestro país.

A nivel nacional el presupuesto para educación en 2016 es de 297 mil 300 millones, después de sufrir los recortes de la Secretaría de Hacienda, pues inicialmente era de 302 mil 986 millones de pesos, y en 2017 la propuesta es para un monto de 265 mil 700 millones de pesos, lo que significa una reducción de 31 mil 600 millones de pesos, que sin duda afectara aún más la grave situación que vive la educación pública en México. Desde luego, si el presupuesto no es canalizado adecuadamente. Difícil el panorama, pues la clase gobernante, siempre en contubernio con los líderes sindicales, lo considera un botín a repartir. Es tiempo que el verdadero magisterio se sacuda los eternos liderazgos y junto con el Estado encuentre una vía para rescatar el sistema educativo en México.

Así como el Estado mexicano pretende combatir al crimen organizado cortándole las alas financieras, así mismo podría disminuir a la mafia de los sindicatos magisteriales, proterva hermandad de la corrupción, pegándole en los ingresos que hacen la fortaleza perdurable de los líderes y los eternizan en el poder, siempre a costa de la base trabajadora. Tanto dinero público destinado a la educación es prudente que deba vigilarse, cuidadosamente, para su correcta aplicación. Si no se hace algo al respecto, el deterioro de la educación será mayor y el daño, irreversible.

En Veracruz, el próximo gobierno enfrentará un reto enorme en este sector. Según datos de la SEP (2014), nuestra entidad ocupaba el quinto lugar en abandono o deserción en el nivel de educación media superior con una tasa de 14.2 por ciento, y en el nivel de licenciatura registraba una tasa de deserción de 12.2 por ciento. La gran ventaja que tiene a la vista es la rebelión de las bases y el ocaso de los liderazgos diluvianos, que han perdido todo viso de credibilidad. Una gran oportunidad para intentar el gran cambio en el sector educativo estatal. En 1966, al emprender la gran cruzada cultural que levantó a China de su postración, Mao Tsé Tung convocó a los universitarios para lograr el cambio anhelado, y los conminó a emprender su histórica hazaña con la sentencia "aprender la revolución haciéndola". Veremos y diremos casual lector.