Política

Tiempos de inflexión

septiembre 10, 2016

Ayer, la ASF definió la situación financiera de Veracruz como de complicada salida. El daño a la hacienda pública supera 48 mil millones de pesos. Es un asunto mayúsculo, desde luego, pero ni remotamente refleja el devastador daño que los tres últimos gobiernos han hecho a la trama institucional del Estado. No sólo en el aspecto de las responsabilidades de éste, sino en el muy concreto de las reglas del juego, que es lo que las instituciones realmente son. Que no haya confianza en éstas significa la completa descalificación del orden de las cosas.

Una disfunción generalizada que se objetiva en los casos de servicios médicos negados, ya sea con consecuencias fatales o con madres paridoras a la vera del arroyo, y con autoridades policiacas omisas en delitos de alto impacto que devastan a los ciudadanos de a pie, como es el caso del secuestro de un adolescente en Xico, reportado por su padre de inmediato pero que es informado que no se le dará trámite sino hasta 48 horas después. Un padre y una familia completamente abandonados por las autoridades que, 11 días después, encuentra por sus propios medios a su hijo muerto en un páramo serrano.

Ahí están los casos Coatzacoalcos y sus alrededores, con una población entera victimizada por el fuego cruzado de las luchas por la supremacía en la transición entre bandas criminales, o el incalificable asunto de las empresas fantasma en la lista de espera de acreedores gubernamentales. El sindicato de constructores, Canacintra, resume las variables del desastre económico continuado: corrupción, burocratismo y crimen, convergentes las tres y por tanto exponenciadas.

En las tempestades del cementerio clandestino en la zona portuaria de Veracruz –sólo en parte desvelado por el trabajo singular de las mujeres de Solecito– y el ocultamiento de inhumaciones en la fosa común de un panteón xalapeño, el fiscal del estado solicita comparecer en el Congreso para informar sobre lo que llama avances en la investigación de los casos. Concepto particularmente difuso el de "investigación", que comprende desde el enterarse a destiempo de hechos sobradamente sabidos por la sociedad, hasta indagaciones dudosas que con demasiada frecuencia disimulan intenciones de disuasión o protección inconfesables. La friolera de casi 200 cuerpos de desaparecidos en fosas comunes y privadas en un panteón de Xalapa.

Falta por ver cómo explica el gobierno sus procederes, porque mientras la ASF y el SAT documentan las irregularidades gubernamentales y lo denuncian, el presidente de la junta de coordinación política del Congreso minimiza el tema.

La circunstancia actual del estado es mucho más grave de lo que la pasmada inanidad permite ver. Ha sido devastado por una perversa combinación de complicidades, corrupción y franca incompetencia que revelan la verdadera naturaleza y motivaciones de la llamada clase política actual. La alternancia puede eventualmente mejorarlas cosas. O no, como quedó palmariamente demostrado con el desempeño de un alto vacío y un bajo maligno.

Lo que Veracruz como el resto del país necesita es un cambio de élites, que permita por un lado enfrentar decididamente la corrupción, y por otro, redefinir las reglas del juego, reconfigurar la trama institucional para ponerla efectivamente al servicio de los gobernados. Ya se dio un primer paso. Faltan varios más, los próximos dos años serán decisivos en uno u otro sentido.