Política

Barandal

septiembre 06, 2016

*El panteón del fiscal

*El panteón de los malandros

*Tetelcingo en Palo Verde

Pasamanos: Como ningún fiscal del país, el de Veracruz tiene un cementerio particular. Se localiza en Xalapa. Se llama Palo Verde. Ahí, "Los Señores Justicia" (así les llamaban en Roma a los procuradores) sepultaron, digamos, en fosa común, 192 cadáveres, en calidad de desconocidos. Claro, y de igual manera cuando tomó posesión, el fiscal se lavó las manos ahora cuando su cementerio quedó manifiesto. Dijo que todos los cadáveres fueron tirados antes de que él aterrizara en el palacio de justicia.

Antes, mucho antes, dijo, nadie realizaba la toma de muestras biológicas de genética ni llevaba el registro de huellas dactilares, ni consignaba el sexo, ni menos integraba una Carpeta de Investigación. ¡Ah!, pero apenas tomó posesión logró milagros, entre ellos, que los malandros huyeran despavoridos a las cuevas de las montañas en otros estados y que también mataran a las ratas que su antecesor, Felipe Amadeo Flores Espinoza, tenía en su despacho y, por supuesto, tiempo para ordenar el caso, entre ellos, aplicar el protocolo de inhumaciones.

Con todo, ya lo dijo el Auditor Superior de la Federación, se trata de un panteón institucional que mantuvo en el secreto… hasta ahora, en que unos empleados indiscretos, mejor dicho, solidarios con el Solecito, desembucharon la verdad que revolcaba sus entrañas. Es decir, el fiscal tiene un cementerio particular.

La vocera del Colectivo Solecito, Lucía de los Ángeles Díaz, fue contundente: "El panteón tiene un desorden absoluto. A unos cuerpos los ubican en un sitio y los inhuman en otro. Muchos fueron enterrados juntos. Otros fueron sacados de un lugar y puestos en otro para dar cabida a algún ataúd" (Reforma, 4 de septiembre, mes patria, Carlos Marí, página 2). Palo Verde, dice el Solecito, es el Tetelcingo, Morelos, de Veracruz, de igual manera como pudo decir es el Ayotzinapa, el Tlatlaya, el Nochixtlán y/o el Tanhuato.

Balaustradas: Pero si Palo Verde es el Tetelcingo del fiscal, entonces, el terreno anexo al fraccionamiento Colinas de Santa Fe, en el puerto jarocho, es el San Fernando, Tamaulipas, de Veracruz, y significa el panteón privado de los malosos. Y privado, todo indica, con la bendición de las corporaciones policiacas, pues resulta inaudito que hayan descubierto 75 fosas y desenterrado 28 cadáveres y ninguna autoridad policiaca lo detectara. Y más porque los vecinos miraban que entraban y salían camionetas y trascabos, y aún cuando lo reportaron vía telefónica, el silencio, silencio cómplice, de la Secretaría de Seguridad Pública.

En San Fernando fueron asesinados hasta con el tiro de gracia 72 migrantes, y en Colinas Santa Fe han descubierto 75 fosas, pero hay muchas más, pues se tratan de 14 hectáreas y hay fosas cada dos metros con restos humanos a tres metros bajo tierra, por más y más que la fiscal de Investigaciones Ministeriales de la Fiscalía General, Rosario Zamora González, pretenda "taparse de la lluvia torrencial con una sombrilla", y diga que sólo han encontrado unos cuantos restos óseos. Le faltó repetir la frase favorita de su jefe de que en las fosas sólo hay restos de perros y gatos. El panteón privado del fiscal en Xalapa, la capital.

El cementerio particular de los malandros, a unos cuantos metros de la autopista de Veracruz a Xalapa, a unos cuantos kilómetros de la Zona Marítima y frente al Golfo de México… para que la brisa marina ventile el olor putrefacto. Tres cuerpos, dice la vocera, han encontrado por cada fosa investigada. Por eso, el Solecito ha levantado la voz enérgica y pide que Javier Duarte, Luis Ángel Bravo Contreras y Felipe Amadeo Flores Espinoza rindan cuentas. "Esto sólo pasó con la anuencia de las autoridades", dijo.

Lo dijo Marcela Turati: de un paraíso terrenal que era Veracruz mudó a una sucursal del infierno. Lo dijo Alejandro Solalinde: "Veracruz, el cementerio de migrantes más grande de México". A dos meses y 24 días de terminar el sexenio, una ONG está destapando la cloaca de Javier Duarte en materia de seguridad, incapaz de garantizar la seguridad en la vida. Y lo peor, la impunidad. Y lo peor, el menosprecio y el desprecio del fiscal. Soberbio, altivo, gallardo, capaz de llorar cuando con unas copitas le da por cantar y capaz de enternecerse ante Adolfo Mota.

Escaleras: El fiscal quiso esconder sus muertos en Palo Verde. Pero le movieron la cobija. En el panteón de los malandros todavía habrá muchas sorpresas. Más de 500 familiares de desaparecidos han llegado al Solecito para la muestra ADN. Todos los días las madres buscan rastros durante casi 12 horas. Tienen programadas más pruebas genéticas en Córdoba y Coatzacoalcos. Están encontrando hasta 15 cuerpos amontonados en bolsas negras y de reciente descomposición. Y en Xalapa, en tres ocasiones la Fiscalía ha citado a Pedro Manuel Mávil, padre de Gemma Mávil, desaparecida en mayo de 2011, para que le dieran los restos y resulta que fue una estafa, una burla, una humillación.

El Solecito, igual que Dante, apenas está bajando al infierno. Un infierno donde el fiscal tiene su cementerio particular.