Política

Testimonio de Veracruz

septiembre 03, 2016

*"El temor es la realidad en Veracruz"

Gobernaba el país Plutarco Elías Calles, cuando se inició la Guerra Cristera, una lucha armada entre el gobierno y la Iglesia que duró de 1926 a 1929. Dicen las crónicas de aquellos días que: "En 1926, el presidente Plutarco Elías Calles promovió instrumentos sobre el artículo 130 de la Constitución para ejercer severos controles, buscando limitar o suprimir la participación de la Iglesia en la vida pública". Las iglesias suspendieron los cultos y se cerraron los templos. En los pueblos, los valientes que se atrevían a salir por las noches, sorteaban la oscuridad con el alma en un hilo: al llegar a su destino, antes de tocar la puerta, advertían en señal de identidad "Ave María Purísima", y del interior le contestaban "sin pecado concebida". Era la señal para ser bien recibido y acogido en algún refugio. De ambos bandos murió mucha gente. Se estima que murieron 250 mil personas entre civiles y militares. Cundía el temor entre los habitantes de los pueblos y rancherías. Todo era producto de una guerra fratricida.

En Veracruz, hoy en día, hay que exclamar una Ave María cada vez que sale uno a la calle, encomendarse a todos los santos para viajar, o cada vez que se tope uno, por mala suerte, con una patrulla de la policía que nos heredó el Capitán Bermúdez. Ya nos es mal visto y hay que hacerlo. ¡Más nos vale!

El gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares afirmó en Boca del Río, hace dos días, en la inauguración del foro para los trabajos del Plan Estatal de Desarrollo, que el temor es la realidad en Veracruz, temor a ser asaltado, temor a que nuestros hijos sean desaparecidos, temor a perder el trabajo, temor de los empresarios de que el gobierno de Duarte no salde sus adeudos, temor a perder el patrimonio o el empleo, el temor es la realidad en la sociedad, temor de los arteros crímenes de las mafias organizadas. ¿Estamos en estado de guerra? Sí, los veracruzanos hemos sido asaltados por una pandilla de bandidos, cuya ambición no tiene límites por saquear el dinero público, en complicidad con bandas criminales. Hay temor en la vida cotidiana, en las ciudades y en los pueblos.

Temor por el futuro. Temor porque las cosas se pueden ponerse peor en lo que falta del sexenio de Javier Duarte. El afán, desmedido y enfermizo, de venganza del gobernador, debido a la derrota del pasado 5 de junio y a las denuncias por mal uso de los recursos públicos, aún puede causar mucho más daño a Veracruz. El gobierno federal es el gran omiso ante este artero crimen en contra de los veracruzanos. El presidente Peña Nieto es el único, en estos momentos, que puede llamar a cuentas al gobernador Duarte y parar la masacre en contra del Estado de Derecho en Veracruz. El desdén no es suficiente, sólo es un gesto, muy femenino, por cierto, para mostrar la contrariedad por el engaño sufrido.

Poco falta para que Miguel Ángel Yunes Linares asuma el gobierno. Poco falta para saber ¿cómo va a rescatar al Estado de la bancarrota y de la inseguridad? ¿Cómo le va a devolver la esperanza a los veracruzanos? El gobernador electo fue muy enfático en Boca del Río, en el marco de los foros que auspicia la Universidad Veracruzana, cuando sentenció que en dos años no dará tiempo para resolver todos los problemas que nos aquejan, pero si para "detener la caída y sentar las bases de la reconstrucción…". Y es que no está fácil la cosa.

Yunes Linares también aseguró, según nota de La Jornada Veracruz del 2 de septiembre, que durante su gobierno buscará revertir todas las medidas que ha tomado la administración actual, que ha ocasionado que calificadoras financieras internacionales bajen cada vez más las calificaciones crediticias del estado. Y es que las calificadoras advirtieron que si el nuevo gobierno no revierte la situación de la deuda, la calificación puede ser peor. A lo que el próximo gobernador respondió que tal situación será revertida. Y agregó que las razones de la baja en la calificación de la deuda estatal, son muy claras: los actos de corrupción, las medidas aprobadas por el Congreso del estado, como la basificación de más de 25 mil trabajadores, lo que implica subir el monto de la nómina en mil 500 millones de pesos anuales, y la autorización para usar la recaudación del impuesto del 3 por ciento a la nómina para pagar deudas de proveedores. Y el colmo de la desfachatez, la aprobación de la donación de terrenos a asociaciones civiles, vinculadas a algunos de los diputados actuales, dijo el gobernador electo, también será revertido. Duro y a la cabeza.

Y en este proceso inédito de transmisión de poderes en Veracruz, nos desayunamos hace unos días con la noticia de que nuestro gobernador Duarte es el peor de los 32 mandatarios estatales del país; en segundo lugar se encuentra el gobernadorcito de aparador de Chiapas y en tercero, el gobernador de Morelos. Nunca en la historia los veracruzanos habíamos tenido un gobernante que fuera calificado de manera tan vergonzosa. Y por si faltara algo para aderezar los malos tiempos que vivimos, también en nota de La Jornada Veracruz del 2 de septiembre, el obispo de la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, dijo que Javier Duarte de Ochoa heredará un estado peor que como lo dejó Fidel Herrera Beltrán.

El obispo de Veracruz remató, como buen torero, con un pase de pecho: "Se puede decir que abren un hoyo para tapar otro y todo mundo se está quejando de lo que debe recibir, desde empresarios que hacen obra o que hicieron obra y que no les han pagado, pensionados, desde todo mundo, pero si no hay dinero por toda esta situación de desorden, no hay capacidad de que se haga lo que se tiene que hacer", y dio la puntilla cuando el reportero le pregunto cómo calificaría la gestión de Javier Duarte: "no pudo con el paquete". Ave María Purísima. Veremos y diremos casual lector.