Política

Testimonio de Veracruz

agosto 19, 2016

*Tierra de Nadie

No hay gobierno ni autoridad en Veracruz. Mientras se prolonga la lucha entre el gobernador en funciones, Javier Duarte, y el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, y se llega la hora del relevo, se vive la ausencia de acciones de gobierno, ni obra pública, ni actos de autoridad, ni eventos de gobierno suceden en nuestro estado. Hasta los desfiles para conmemorar las fechas gloriosas de nuestra historia se han robado. La esperanza de millones de veracruzanos, zozobra en un mar de corrupción y lo que es peor, en una total ausencia de autoridad no hay quien ponga orden.

Hay un total vacío de poder.

Nunca antes se había visto, por ejemplo, que un Congreso local fuera tan sometido y se mostrara tan servil a los designios del gobernador en turno, sobre todo, para cumplir acciones legislativas en aras de proteger la gran corrupción del gobierno. Es decir, acciones legislativas en contra del pueblo de Veracruz.

Y todavía el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, el profesor Juan Nicolás Callejas, ha tenido el cinismo de declarar a la prensa, que el Congreso ha sido ofendido y que ellos sólo "…luchan por hacer cumplir el derecho", y que, válgame Dios, "no trabajan para el gobernador Duarte". Enriquecido por el sistema, debido al control que ejerce sobre miles de maestros afiliados al oficialista SNTE, a través de la Sección 32, el maestro Callejas presume una independencia del Ejecutivo en turno, cuando es pública y notoria la perversa alianza que mantiene, de hace años, con el poder y el dinero. Un líder legislativo a la medida y bajo las órdenes de los políticos corruptos.

Se viven tiempos de borrasca política en Veracruz. El totalitarismo del gobernador Duarte se enseñorea en todos los ámbitos. La economía está por los suelos, la seguridad no existe, se incrementa, día a día, la delincuencia y el gobierno frívolo y corrupto se ocupa en preparar la huida, el escape con las maletas llenas del dinero sustraído de las arcas públicas.

Las acciones tibias del presidente Peña Nieto en contra de Javier Duarte, como la controversia en la Suprema Corte de Justicia y el aparente desdén en un evento de la Escuela Naval de Veracruz, hace unos días, no son suficientes para ocultar su presunta complicidad ¿Qué hay entre estos dos personajes respecto al gran saqueo de recursos de las arcas públicas veracruzanas, que inhabilita al Presidente de la República para ejercer justicia?

Ni siquiera el Congreso federal se ocupa seriamente de las denuncias presentadas por la Auditoría Superior de la Federación en la Procuraduría General de la República; hay un total desdén a los reclamos de los veracruzanos. Y lo más triste es el silencio sepulcral del PAN y el PRD y los otros partidos de oposición en Veracruz, ante las tropelías del gobierno duartista. Parece que el único que presenta batalla es el gobernador electo.

El equipo que acompañará al nuevo gobernador deberá ser muy capaz y con experiencia en las lides de la administración pública, pero sobre todo, en el manejo y solución de conflictos. Los panistas y los perredistas preparan su arribo a las diversas dependencias de la administración estatal. Habrá de tener mucho cuidado el nuevo gobernador en la selección de sus funcionarios, el pago de cuotas partidistas no lo puede evitar, pero sí debe exigir la preparación adecuada de los aspirantes.

Ya se iniciaron los trabajos en la Universidad Veracruzana, con la presencia del gobernador electo y la rectora, para elaborar el Plan de Desarrollo. Pretenden organizar una serie de foros para recoger las propuestas de la sociedad. Los Tecnológicos también deben ser tomados en cuenta: en sus aulas existe un gran talento que puede aportar cosas valiosas al documento que orientará el trabajo del nuevo gobierno. No hay mucho tiempo y deben apresurarse los encargados de este proyecto.

Y al margen de dichos foros, el pueblo clama: se necesita empleo, seguridad y orden en la vida pública de Veracruz, medicinas básicas en los centros de salud, que operen los hospitales de manera normal, que en las escuelas den clases los maestros de acuerdo con el calendario oficial. Los recursos federales deben llegar directamente a los municipios y a los productores agropecuarios, y no quedarse en los bolsillos de los dueños de los despachos que realizan las gestiones por un buen porcentaje, en evidente complicidad con los diputados federales, que han convertido la negociación y la gestión de algunas partidas del Presupuesto de Egresos de la Federación, en un verdadero botín.

No se requiere ser muy talentoso para darse cuenta de las acciones que cuanto antes deberán emprenderse. "Que no se gaste la pólvora en infiernitos…", hará mucha falta para iniciar la reconstrucción, y devolverle la esperanza a los veracruzanos. Vienen días aún más difíciles, pero superables, con trabajo y honestidad.

¡Ánimo! Todo apunta a que el nuevo gobernador trae ideas muy modernas en la administración pública. Ojalá y lleguen a tiempo las acciones del nuevo Plan de Desarrollo, porque Veracruz está en terapia intensiva y el doctor que lo tiene a su cargo, ¡le quiere aplicar la eutanasia! Veremos y diremos casual lector.