Política

Expediente 2016

agosto 09, 2016

*Suerte de Duarte, en Los Pinos

El aviso ya está dado. Beatriz Mojica Morga, secretaria del CEN del PRD, ha pedido la renuncia de y a Javier Duarte, JD. Tal cual empezó el descarrilamiento del Pacto México. Y de paso, la caída de Salvador Manzur y de Ranulfo Márquez a la Sefiplan y a la delegación federal de la Sedesol. Sólo faltaría, entonces, que el PRD cabildee con el CEN del PAN, que está presto, para que el hecho pudiera, digamos, consumarse. Y más, cuando de por medio existen denuncias penales hasta de la Auditoría Superior de la Federación, ASF, en la Procuraduría General de Justicia de la República, PGR.

Incluso, Beatriz Mojica, reelegida en el cargo al lado de Alejandra Barrales, la releva de Agustín Basave, planteó tres vías para la salida de JD. Una, que él mismo la decida…, lo que, diríamos, y tan echado pa’lante como anda, se antoja inverosímil. Dos, que el Presidente de la República… se la pida, lo que luego del recurso de inconstitucionalidad en la Suprema Corte de Justicia, se antojaría posible, aun cuando al mismo tiempo, Enrique Peña Nieto ha expresado mucha, demasiada, excesiva omisión con los trastupijes de JD en Veracruz. Y la tercera, el juicio político, que ya está arraigado en el Congreso de la Unión.

Total, que para la dirigente nacional "Javier Duarte debe salir del gobierno". Desde luego, una cosita son los malos deseos y otra la posibilidad de. Y no obstante que la lideresa pone el índice en la llaga purulenta de una turbulenta transición entre el priísmo, que se irá del palacio principal de gobierno de Xalapa al panismo perredista que llegará; la decisión final de la renuncia de JD está en Los Pinos. Si un año y meses después, el gobernador independiente de Nuevo León, Jaime El bronco Rodríguez, ha sido incapaz de aprehender a su antecesor, el priísta Rodrigo Medina, caray, igual de difícil se mira que por ahora JD sea renunciado.

Abonaría Peña Nieto descrédito priísta

En la lógica del politólogo Carlos Ronzón Verónica, si Peña Nieto permite que JD continúe está abonando el peor descrédito del PRI en Veracruz, pues el repudio popular y el repudio priísta en contra del góber tuitero ha trascendido más allá de la normalidad. Incluso, asegura que JD bien pudiera terminar el sexenio, porque la cabeza del inamovible Arturo Bermúdez Zurita como secretario de Seguridad Pública fue entregada en bandeja de plata, igual que Herodes con la cabeza de Juan Bautista a Salomé, y con lo que el góber ganó tiempo precioso para seguir, y lo peor, terminar el sexenio.

Pero al mismo tiempo, se atraviesa el cuarto informe del Presidente el primero de septiembre, y por tanto, significa oportunidad de oro ("oro molido", diría Salvador Manzur Díaz) para que el CEN del PRD y PAN presionen ante Los Pinos, reclamando la cabeza de JD. Se insiste: ya una vez lo aplicaron en el tiempo del Pacto México que descarrilaron por culpa del Veracruz priísta. Y si, por ejemplo, en Chihuahua y Quintana Roo, los gobernadores electos del PAN y PRD, César Corral y Pedro Joaquín, como en Veracruz, han jurado y perjurado cárcel para sus antecesores, los tres priístas, entonces, nada fácil sería una negociación política con Los Pinos para, digamos, apostar al mal menor.

Por ejemplo, la salida de Javier Duarte a cambio de que el PAN y PRD den marcha atrás en Chihuahua y Quintana Roo de encarcelar a César Duarte y Roberto Borge Angulo. Las elites políticas, dice un priísta de altos vuelos, suelen arreglarse en las alturas de espaldas a la realidad. La moneda, por lo pronto, está en el aire y la anda capoteando la secretaria general del CEN del PRD.

Javier Duarte resulta intolerable…

Está claro: el grueso de la población en Veracruz vive contando los días que faltan al duartismo para irse. Pero de igual manera, así como anda la turbulencia política y social, económica y educativa, de salud y de seguridad, todos quisieran la renuncia de Javier Duarte. Su presencia resulta intolerable. Incluso, el día que se vaya (sea antes o sea a las cero horas del primero de diciembre) será como el advenimiento de un nuevo gran día en Veracruz, una razón para levantarse feliz y caminar, un motivo para respirar un aire político y social oxigenado, el principio de un nuevo mundo. Y si semanas y meses después pasan en la impunidad, sin que JD pise la cárcel, entonces, el sucesor se volverá una gran decepción.

Cierto, el góber electo sigue reiterando que cumplirá al pie de la letra con la confianza que le dieron en las urnas el 5 de junio para encarcelar a JD y a uno que otro duartista pillo y ladrón. Ya se verá si su amigo, el contralor Ricardo García Guzmán, el cacique huasteco, le habrá entregado copia de todas y cada una de las declaraciones patrimoniales del gabinete legal y ampliado de JD para proceder por la vía penal con pruebas de por medio, sin necesidad, digamos, de perder un tiempo precioso en las indagaciones. Y ya se verá si el CEN del PRD y PAN fracasaron en su objetivo de negociar con Los Pinos la renuncia del góber tuitero. Flavino Ríos Alvarado está listo para cambiar de oficina…