Política

Cruzada no bajó déficit alimentario; no remedia conflicto social: Coneval

julio 26, 2016

Orizaba, Ver.- La Cruzada contra el Hambre, si bien redujo ligeramente los índices de pobreza en los municipios en donde se aplica, ha fracasado en disminuir la pobreza extrema en materia alimentaria, además que no logra controlar la precariedad que ya se registra en los cinturones de miseria de las grandes concentraciones urbanas del país; la inexistencia de una planeación integral es uno de los factores que inciden en estos hechos, revela la evaluación que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) realizó sobre este programa.

Pese a sus avances, la Cruzada no ha logrado detonar los procesos necesarios para que cada programa planee en función de la aportación que cada uno puede tener para abatir cierta carencia. La planeación de los programas responde a sus propios objetivos y metas y, aunque el conjunto de planes definitivamente termina por generar acciones que inciden en el logro de los objetivos de la Cruzada, una serie de hechos a la vez lo convierten en deficiente.

El Coneval reconoce: "la Cruzada contra el Hambre ha hecho contribuciones importantes a la política social. Ha propiciado la coordinación entre programas, dependencias y ámbitos de gobierno; contribuido a mejorar la coherencia entre los programas sociales federales y construido algunos instrumentos que permiten una toma de decisiones orientada a abatir las carencias sociales.

Pero en cuanto al estudio exploratorio del impacto de la Cruzada, explica el documento, se observó un efecto estadísticamente significativo de dos puntos porcentuales en la reducción de la pobreza extrema. "Sin embargo, no se observó efecto en el indicador de carencia por acceso a la alimentación; el análisis sugiere que la estrategia de focalizar apoyos coordinados de varias dependencias y órdenes de gobierno hacia hogares precisos en situación de pobreza extrema de alimentación (un subconjunto de la pobreza extrema) tiene resultados positivos cuando la coordinación es adecuada y dentro de los retos sobre sale el hecho de que uno de los retos más relevantes de la estrategia es su aplicación en las zonas urbanas".

Igual se detectó que el país tiene un vacío de información sobre cómo atender a la población en pobreza en las zonas urbanas y por ello, "es necesario fortalecer el reto de comunicar clara y objetivamente los logros de la Cruzada y que en cada ocasión que el gobierno federal publique cifras relacionadas con los resultados de la Cruzada se sustente dicha información con la intención de que cualquier persona comprenda los resultados sin necesidad de explicaciones adicionales".

Otro de los problemas encontrados se refiere a los comités comunitarios, que aunque fueron instalados en su mayoría, hay expectativas poco claras sobre el objetivo de su funcionamiento. "Se han elaborado los planes y diagnósticos comunitarios pero los programas no tienen la capacidad ni la flexibilidad para satisfacer las demandas que plantean. En algunos casos los comités se han desintegrado; en otros, se han dejado de reunir o han perdido contacto con los promotores de la Cruzada. Incluso cuando siguen operando, los beneficiarios tienen expectativas (que suelen ser reforzadas por los promotores) que no se pueden cumplir".

También se resalta que no se cuenta con información sobre todos los programas y acciones que integran la Cruzada, además de que no es posible identificar directamente a la población beneficiaria de dichos programas en el marco de la estrategia; sin embargo, la Cruzada ha logrado, en algunos casos, la concurrencia de esfuerzos con estados y municipios. En aquellos estados en los que el gobierno estatal adoptó la lógica de operación de la Cruzada, se han creado sistemas de información o estructuras de planeación que buscan complementar los recursos estatales con los federales para abatir las carencias.

En otros escenarios el gobierno estatal no contribuye y no obstaculiza la implantación de la Cruzada. "En ese caso, la Cruzada se reduce a la implantación de los programas federales, con la posible coinversión de los recursos pero aún hay casos en los que el gobierno local compite con la Cruzada: crea estructuras paralelas, programas similares y compite por beneficiarios, en el análisis la contribución específica de cada programa a su abatimiento, se determina que un sólo programa basta para incidir en el indicador, por lo que la coordinación entre programas no es indispensable.

"La duplicidad de programas provoca que no se cumplan metas, entre 2012 y 2014 la población objetivo pasó de 7 millones de personas en pobreza extrema de alimentación a 7.1 millones de personas y el incremento marginal en el número de personas es consistente con el aumento de la carencia por alimentación a nivel nacional y con la disminución del ingreso promedio real de los hogares, la política social en su conjunto debe encontrar mecanismos para lograr la reducción de la pobreza más amplia que involucra a 55 millones de personas".