Política

La diputación por Cosoleacaque y el medio ambiente

junio 21, 2016

Hasta que lo anunció el OPLE el 16 de junio de pasado, caí en cuenta de que la candidata del PRI perdedora a la diputación local por Cosoleacaque es Karla Enríquez Merlín, protagonista central hace año y medio de una escaramuza que ilustra la arbitrariedad irresponsable del estilo de gobernar de Javier Duarte.

Como debería ser claro para todos –gobernantes y gobernados– el asunto del cambio climático tiene relevancia mayor por su vinculación con los desastres por hidrometeoros, con la disponibilidad del agua, con la seguridad alimentaria. Tendría que ser un asunto de Estado para nuestro estado, pero no lo es a pesar de los esfuerzos de académicos, ciudadanos e incluso algunos funcionarios.

El equipo de trabajo de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) del gobierno estatal ha impulsado, a contracorriente del resto del gabinete, políticas de protección al medio y de prevención ante el cambio climático. En una administración heredera de deudas cuantiosas que ella misma ha incrementado hasta alcanzar la bancarrota de facto, la Sedema ha tenido que valerse del financiamiento externo. Por ejemplo, la Fundación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), a principios de este año patrocinaba en Veracruz 15 proyectos por un monto aproximado de 70 millones de pesos, que no es poco si se considera que el gobierno estatal le ha dedicado al tema cero pesos.

A inicios de 2015 quedó vacante la Subsecretaria de Fomento y Gestión Ambiental de la Sedema. Lo razonable era que la posición la ocupara alguien de ese equipo gestor exitoso, o alguien con sobrada experiencia en el tema, pero contra la razón y la prudencia el gobernador nombró como subsecretaria a Karla Enríquez Merlín.

Duarte tenía que complacer la ambición política de la madre de Karla, la diputada local por Cosoleacaque, la priísta Gladys Merlín Castro, hija de Heliodoro Merlín Alor, político y dirigente ganadero ya fallecido. Según informa la página web oficial del Congreso estatal, Gladys es Médica cirujana por la Universidad Veracruzana, que derivó a abogada por la Universidad Oriente de Minatitlán, y obtuvo una maestría en ciencias penales por esa institución de la informalidad y el desprestigio que es la Universidad Popular Autónoma de Veracruz. Fue alcaldesa de Cosoleacaque. En 2015 hizo todo lo posible para que fuera candidata a diputada federal su hija Karla, entonces una joven de 23 años, egresada de derecho de la UV, que con el apoyo familiar había dirigido el DIF municipal y una asociación de mujeres en Cosoleacaque. Como el gobernador no pudo imponer a Karla como candidata a diputada federal, la nombró entonces subsecretaria de Fomento y Gestión Ambiental.

Enríquez Merlín estuvo ahí un año, no por sus méritos técnicos o por sus cualidades de líder ambiental, y desde luego que no contribuyó en lo mínimo al fomento ni a la gestión ambiental. ¿Por qué el gobernador no la ubicó en otra posición más acorde al perfil profesional y político de la joven Enríquez? Porque en rigor Karla no tiene perfil, y porque el gobernador no tiene el más mínimo respeto por casi nada, incluyendo el medio ambiente.