Política

El Día del Ambiente

junio 06, 2016

Ayer se celebró el Día Mundial del Ambiente; desde luego, eso no ocurrió en Veracruz ni en los otros estados en los que hubo elecciones, porque en ellos autoridades y ciudadanos estuvieron muy ocupados por saber quién designará al próximo inepto que estará a cargo de este importante tema.

Por eso, esta vez nos libramos de actos conmemorativos poco originales y prácticamente inútiles para proteger el ambiente. Claro que todavía es posible que hoy, 6 de junio, haya ceremonias sobre el tema en algunas escuelas, se declare algo alusivo a la fecha y, momentáneamente, alguna autoridad deje su preocupación por las elecciones y haga algunas promesas al respecto, sin que importe que no tenga intenciones de cumplirlas, puesto que sabrá bien que el próximo día del ambiente no tendrá que inventar logros ni hacer promesas.

Como todavía no sabemos quiénes estarán a cargo el año próximo, tampoco podemos imaginar cuál será su nivel de ignorancia, ineptitud e irresponsabilidad; tampoco sabemos si su creatividad les alcanzará para prometer cosas diferentes a las que hasta ahora hemos escuchado.

Sería un buen síntoma que, desde ahora, las autoridades que tomarán posesión a fin de año hicieran conciencia de la urgencia de realizar en Veracruz acciones que de verdad contribuyan a mejorar la calidad del ambiente en el estado, o por lo menos, a detener su creciente deterioro; sin embargo, lo ocurrido durante la reciente presentación de la agenda ambiental ciudadana es un síntoma más que ominoso.

A fines del pasado mayo, un grupo de investigadores y ciudadanos preocupados por el ambiente invitó a los candidatos a la gubernatura a la presentación de dicha agenda. Para empezar, sólo una de los siete candidatos, la del Partido del Trabajo, consideró importante la convocatoria ciudadana y se dio tiempo para asistir, mientras que los seis restantes mandaron representantes de mediano nivel; ya desde ahí queda claro que ninguno de los ausentes parece haber entendido la magnitud de la crisis ambiental del estado.

Si eso, que es más que evidente, no ha llamado la atención de los candidatos ni de sus asesores, no es extraño que tampoco se hayan enterado de los numerosos pasivos ambientales que proliferan en Veracruz y siguen dejando daños por todas partes, como los tiraderos a cielo abierto, la contaminación el río Coatzacoalcos y sus inmediaciones con los metales tóxicos plomo y mercurio y muchos casos más.

Por otro lado, así como su ignorancia de la historia ambiental del estado es clara, lo más seguro es que también lo sea la de los peligros que están en puerta: en especial el fracking para la extracción de petróleo y el desarrollo de nuevas zonas mineras.

Un pretexto frecuente para la inacción de las autoridades estatales del ambiente es que el problema de que se trata es de competencia federal, lo que ya debería haber alertado a alguien de la urgencia de revisar la legislación ambiental y trabajar desde el Congreso de la Unión para lograr la concurrencia del Estado en los temas en los que la Legislación actual confiere la competencia a la Federación, por ejemplo, lo relacionado con la industria petrolera y las centrales nucleoeléctricas.

Alguien debería entender la importancia de tener, al menos, opinión en los casos, como en el accidente de Clorados III en abril pasado, en que los riesgos y los problemas se quedan en el estado, las ganancias se van a otro lado y aquí no se puede tomar control porque el problema es de competencia federal.

Pareciera que, hasta ahora, las sucesivas autoridades ambientales –ninguna destacada por su sapiencia y compromiso con el ambiente– han decidido que, ante cualquier problema, lo primero es investigar si se trata de un asunto de competencia federal y si, afortunadamente para ellas, éste es el caso, declararlo así y regresar tranquilamente a sus respectivos escritorios.

Mientras se logran estas modificaciones de la Ley General –lo que, naturalmente, depende de que a alguien le interese que en lugar de declaraciones y promesas para proteger el ambiente del estado, se empiece a hacer algo eficaz– también es importante evaluar la utilidad y validez de la ley estatal y trabajar en la nueva Legislatura para hacer las modificaciones posibles y empezar a trabajar localmente mientras se hacen cambios en el nivel federal. Así, podrían, por ejemplo, informarnos que:

1) Se buscará financiamiento para realizar un diagnóstico integral del ambiente de Veracruz, el cual, partirá de los estudios coordinados –¡hace 30 años!– por el Dr. Iván Restrepo en el Centro de Ecodesarrollo, los cuales no han tenido seguimiento ni reconocimiento oficial. Se asegurará que en este diagnóstico se incluyan las principales zonas contaminadas del estado, sin omitir ningún contaminante de importancia; en él participarán todos los expertos e instituciones que sean necesarios, sus resultados se harán del conocimiento público y, a partir de ellos, se tomarán las medidas correctivas y de seguimiento que sean más urgentes.

2) Se establecerá a la brevedad un plan general para la atención de emergencias ambientales en el estado, el cual incluirá la participación ciudadana y la capacitación de las comunidades cercanas a las principales zonas industriales. Este plan contará con fondos suficientes para dotar, lo antes posible, de la información adecuada y de los equipos de protección necesarios a los bomberos de las comunidades en mayor riesgo, y para asegurarse de que en los centros de salud de esas zonas existen los antídotos y la información básica sobre las principales sustancias locales de riesgo.

3) Se negociará con la Federación para que, por sí solas, o coordinadas con las federales, las autoridades estatales se hagan cargo del manejo y confinamiento de los residuos peligrosos que están botados –o "almacenados"– de un extremo a otro de la entidad, por ejemplo, los hexaclorados de Pemex, así como de la remediación de las zonas afectadas y, desde luego, se establecerán compromisos firmes y se nos darán fechas para el cumplimiento de la promesa.

4) Ya se consiguió que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) acepte que, en fecha próxima, se realice una auditoría técnica independiente a Laguna Verde, cuyos resultados se harán del dominio público, gastando en eso, por lo menos, una cantidad equivalente a la que usa para asegurarnos que la nucleoeléctrica es faro del mundo y ejemplo para la humanidad.

5) Con cargo a la empresa causante del problema se hará un buen estudio epidemiológico entre los afectados por la explosión de Anaversa y, conforme a sus resultados, el Estado demandará penalmente a los responsables y gestionará que los afectados reciban a la brevedad las indemnizaciones del caso; también se hará un estudio integral de la contaminación en las zonas afectadas por este accidente y, dependiendo de los resultados, de inmediato se tomarán las medidas de remediación necesarias.

6) Se dará difusión amplia a los resultados del estudio sobre la calidad del aire en las ciudades más importantes de Veracruz, y se propiciará que se hagan estudios independientes para confirmar los resultados del estudio oficial.

Desde luego, todo lo anterior parece un sueño guajiro, pero no hay que perder las esperanzas ni, desde luego, el buen humor. Con uno, cualquiera de los puntos anteriores que adoptaran las futuras autoridades estatales del ambiente para justificar su ingreso a la nómina, ya habrían hecho más de lo que han hecho todas las administraciones anteriores del ambiente en el estado, incluyendo la actual.

Una vez que las nuevas autoridades tomen posesión, habrá que evaluar lo que prometen hacer considerando que su mandato durará sólo dos años, las muchas necesidades y las escasas posibilidades financieras pero, también, las obligaciones que deben cumplir conforme a la normatividad vigente, por ejemplo, sustituir los tiraderos de basura a cielo abierto por rellenos sanitarios o monitorear la calidad del aire en las principales ciudades.

Es de desearse que las futuras autoridades no sigan haciendo promesas incumplibles o tratando de salir del paso con actos ya muy vistos, además de inútiles, como que los niños escriban una composición sobre el ambiente o, peor todavía, que los lleven a asolearse haciendo una valla, mientras un funcionario siembra un arbolito o inaugura algo.