Política

Las ayudas del terror

mayo 23, 2016

Veracruz ha vivido 18 años continuos de descomposición y entropía. Durante los últimos, la dinámica alcanzó niveles que han hecho evidente la inviabilidad del esquema escogido por las élites dirigentes del estado y el país. No únicamente por el modelo de decisiones económico-sociales, sino por la naturaleza de los últimos gobiernos. La parálisis económica del estado ha exacerbado procesos de envilecimiento social inocultables. La violencia aleatoria es uno de ellos, además de la disputa del monopolio de la violencia del estado por el crimen organizado, que en sí mismo es un indicativo de pérdida de capacidades gubernamentales. Cosa atribuible no tanto a los procesos de degradación como a las características intrínsecas de los gobiernos.

La madrugada del domingo la capital del estado reeditó un nuevo evento del horror, que ha marcado como fierro en la frente al país desde hace más de una década. Un grupo de individuos entra a un antro y, sin más, la emprende a tiros de arma de fuego contra los que ahí se encontraban. Dicen en los informes oficiales que los disparos iban dirigidos contra los que ocupaban una mesa en particular y que fueron hechos desde la plataforma del DJ. Si la distribución del lugar fuera la que suele haber en la mayoría de los lugares de este tipo, entre el lugar del DJ y las mesas suele estar la pista de baile. De ser el caso, significaría que en la línea de tiro de los ejecutores del atentado estarían una cantidad significativa de personas que bailaban.

La información oficial no aclara qué tipo de armas fueron usadas, pero al momento de escribir este editorial no se reportan casquillos de ningún tipo, lo que significa que, o se oculta información, o los pistoleros usaron revólveres, cosa altamente improbable.

Si los pistoleros usaban armas de repetición tipo escuadra, sería altamente improbable que decidieran disparar a la distancia, como se dice que hicieron. De hecho disparar a la distancia es muy improbable para una ejecución dirigida, cualquiera que sea el arma los márgenes de error se elevan exponencialmente, incluso si se usaran rifles de asalto, como probablemente haya sido.

Hay demasiados puntos oscuros en información oficial. Sin embargo, no hay duda de que el sentimiento de indefensión de la sociedad se exacerba y con ello se exacerban también los miedos generales, independientemente de la orientación sexual de los parroquianos.

Si el motivo del horror fue un ajuste entre criminales o si fue la expresión bestial de una homofobia embozada es algo subordinado. Lo sustantivo es la exacerbación generalizada del sentimiento de inseguridad. Imposible disociar esto de los eventuales beneficiarios del miedo a sufragar.