Política

Candidatos: de las descalificaciones a las propuestas

mayo 04, 2016

Los debates sostenidos por los candidatos de la gubernatura han servido poco a la causa del esclarecimiento de la problemática social, con la consiguiente adopción de medidas prácticas para resolverla; en cambio, los debates se han utilizado para la descalificación del adversario. Se ha golpeado duro y con perseverancia. El llamado argumento ad-hominem, dirigido contra la honra y prestigio del contrincante juega desde luego, un papel importante en la lucha por el poder, pero el debate no puede limitarse a esta fase negativa del discurso. Va quedando en la ciudadanía la triste imagen de una clase política (o mejor burocracia política), marcada por la corrupción y a la que únicamente le interesa prolongar su permanencia en los puestos públicos. La ubre del presupuesto, como se dice con descarada impudicia, es lo que les preocupa. El contenido positivo del debate, en cambio, radica en la propuesta con la que un candidato ofrece solucionar problemas apremiantes.

La propuesta es el corolario de la confrontación de las ideas y permite al electorado estar en condiciones de escoger aquella que le parece más adecuada, para eventualmente apoyarla con su voto el día de las elecciones. Una propuesta no es sinónimo de promesa, aunque de hecho la implique, pues la propuesta debe ir acompañada de las condiciones de su aplicación. La pura promesa en cambio, tan socorrida en los actos de campaña proselitista, es a menudo sólo eso y el pueblo lo sabe; ha aprendido a desconfiar, aunque la necesidad lo impulse a caer, en mayor o menor grado, en la trampa de la oferta maximalista. La ciudadanía en Veracruz es dispareja en el sentido de que no en todas las regiones y localidades, tiene el mismo nivel de información, ni la misma capacidad política para analizar el discurso de los candidatos. Por eso la identificación emocional con un propósito vagamente expresado, pero dirigido a los anhelos recónditos del ciudadano, puede cambiar la dirección de las preferencias electorales. Esta sería una razón más para insistir en transformar el debate a fin de que cumpla su función política: la confrontación de proyectos de gobierno, más que de personas.

Esos proyectos están configurados por el conjunto de propuestas, pero jerarquizadas e imbuidas de un sentido que hará de ellas una verdadera estrategia para restablecer el orden institucional, la gobernabilidad y la coincidencia de gobernantes y gobernados hacia objetivos bien definidos. Por otra parte, debe admitirse que las personas son las únicas capaces de asumir el compromiso de gobernar. Los partidos gobiernan a través de quienes los representan, pero los agentes efectivos de la política, insisto, son los individuos y son éstos los que prestigian o desprestigian con su gestión al partido del cual proceden. Como sea, el Candidato cumple realmente con su cometido cuando representa e impulsa un proyecto de beneficio social y no cuando sólo se representa a sí mismo y a sus amigos. Esto no debemos entenderlo con criterio puritano, pues la política no la hacen individuos con vocación de santidad; lo que se subraya es que las motivaciones del político auténtico, deben responder a preferencias de segundo grado, o sea, aquellas que están por encima del mero interés egoísta. En las semanas finales de las campañas, todavía puede darse una tónica diferente a los discursos. Ciertas señales así lo indican. Me refiero a los pronunciamientos de los Candidatos en algunos foros, en los que han cobrado importancia los problemas reales de la sociedad y el ego ha pasado a segundo plano. Buena señal sin duda, porque el político suele hablar demasiado de sí mismo y poco de las soluciones que la gente desea escuchar. Al hablar de soluciones, los candidatos informan sobre el tipo de gobierno que tendrían los veracruzanos, si alguno de ellos gana la gubernatura. ¿Qué es lo importante que puede y debe hacerse en dos años de gobierno? ¿Cómo se lograrán los objetivos determinados en el plan de gobierno? ¿Qué tanto estará presente la sociedad civil? ¿Seguirá de mera espectadora o quedará involucrada en las políticas públicas? Si es así, ¿Qué mecanismos de participación democrática se utilizarán para integrar a los sectores de nuestra sociedad? ¿Cuál será la apuesta fundamental del gobierno bianual: abrir más escuelas, hospitales y fortalecer las políticas compensatorias; o destinar más recursos para el combate a la delincuencia? Sobre este último tema de la mayor transcendencia, hay un punto de equilibrio y es preciso que los candidatos expliquen a la ciudadanía cómo ese punto medio puede conceptualizarse en términos de políticas públicas. Todas estas cuestiones deberán ser abordadas y respondidas en los foros y, según las respuestas, será posible alimentar una opción racional de los electores; elección que, de cualquier manera, estará teñida de las preferencias ideológicas y simpatías de los votantes, pero que estará a cubierto, en lo posible, del impulso momentáneo de las emociones.

Las señales, quizá todavía débiles que anuncian el interés de los Candidatos por presentar a los veracruzanos una perspectiva política creativa y eficaz, más allá de las consabidas frases efectistas, anuncian lo que nos gustaría que fuera el parteaguas de las campañas, iniciándose la etapa propositiva de las mismas. Por este camino, encuadrando los temas en una perspectiva de conjunto, los candidatos podrán delinear su proyecto general de gobierno. Los Candidatos ya han manifestado ante algunas audiencias, propuestas definidas que, de inmediato, fueron acogidas con entusiasmo, lo cual es claro indicio de la necesidad que hay de escucharlas. Únicamente a manera de ejemplo, me referiré al discurso de los tres candidatos más fuertes según lo indican las encuestas: Miguel Ángel Yunes Linares, Héctor Yunes landa y Cuitláhuac García. Este último, como he dicho en otras ocasiones, va montado en la ola del discurso López Obradorista y en el basa su fuerza; gracias a ella ha venido creciendo y aumentando el capital político que será útil a Morena en las próximas elecciones. Aunque débiles, las propuestas originales de Cuitláhuac empiezan a definir el discurso que lo identifica, aunque todavía no logre deslindarse de la fuerte personalidad de la figura mayor de Morena, el propio Andrés Manuel. Acaso tampoco le convenga este deslinde y prefiera ser más un eco que tener voz propia. Esta situación realmente no nos concierne y compete únicamente a la estrategia política de este candidato. Miguel Ángel Yunes Linares, ofreció en Zongolica abrir oficinas en las regiones del estado para atender los problemas de las comunidades étnicas. La medida evitará los gastos y molestias que supone viajar a la ciudad de Xalapa. Es sin duda una medida de impacto real y de pronta aplicación, lo que pone de manifiesto el oficio político del Candidato de la Alianza Unidos para rescatar Veracruz. Al igual que ésta, otras propuestas de MAYL perfilan lo que sería un "estilo personal "de gobernar Veracruz. Por su parte, Héctor Yunes Landa ha propuesto atender al magisterio veracruzano, dignificando la situación laboral y demás aspectos de la función docente. Otro tanto ha hecho con relación a los problemas del campo y de la pequeña y mediana industria, asuntos esenciales para allanar el camino del desarrollo sustentable.

A unas cuantas semanas del fin de la contienda electoral, se espera de las propuestas de los Candidatos, que abonen con ideas fértiles el suelo yermo de nuestra política. El nuevo comienzo, si con él ha de volver la esperanza, reclama dignificar el oficio político, hoy caído en lo más bajo de la estima social.