Política

Barandal

abril 29, 2016

*Juniorcracia en puerta

*Gubernaturas en la mira

*Javier Herrera, en Veracruz

Pasamanos: La juniorcracia, los hijos de políticos, se alistan para heredar el poder de sus padres, refiere el politólogo Carlos Ronzón Verónica. En Oaxaca, el hijo de José Murat Casab, ex gobernador, ex diputado local y ex senador, es candidato priísta al trono imperial y faraónico. Y en años seguideros están listas el hijo del senador Emilio Gamboa Patrón, que ahora despacha como diputado federal, para la candidatura priísta a gobernador de Yucatán. Y la hija de Manlio Fabio Beltrones, presidente del CEN del PRI, que ahora es diputada federal, para la nominación a gobernadora por Sonora. Y el hijo de Fide Herrera Beltrán, cónsul de México en Barcelona, que ahora es diputado federal para la candidatura del PVEM al gobierno de Veracruz. Y el hijo de Miguel Ángel Yunes Linares, que ahora es senador de la República, Fernando Yunes Márquez, para la candidatura a góber en el año 2018, y/o en todo caso, pasar la estafeta a su hermano Miguel Ángel, en tanto él mismo buscaría la candidatura a presidente municipal de Veracruz. Por lo pronto, dice Ronzón, el proyecto transexenal del góber fogoso, en alianza con Manuel Velasco Coello, gobernador en Chiapas, y con la elite del PVEM, consiste en que la gubernatura verde pase de Chiapas a Veracruz con Javier Herrera Borunda. Y atrás de la utopía, el hijo del fogoso está integrando comités municipales del PVEM de norte a sur y de este a oeste para estar listos a principios del año 2018, cuando sea lanzada la convocatoria para la sucesión sexenal. Así, la gran pelea hacia el interior del PRI y sus partidos satélites se dará entre el hijo del fogoso, mejor dicho, entre el fogoso mismo con su hijo, y con el senador Pepe Yunes Zorrilla, quien pactara con Héctor Yunes Landa que este 2016 sería el candidato, reservándose el pase para el 2018.Pero Fidel, con su hijo y los fidelistas que todavía hay en Veracruz, ha levantado la mano por encima, incluso, de quienes fueron en otro tiempo electoral sus favoritos, entre ellos, los diputados federales Érick Lagos, Jorge Carvallo, Alberto Silva y Adolfo Mota, de los cuáles ninguno se amacizó en la encuesta histórica.

Balaustradas: Si el Yunes rojo ganara la elección el 5 de junio, se ignora si cumpliría al pie de la letra en el pacto con Pepe Yunes para trabajar juntos la candidatura a gobernador en el año 2018, que pronto será, pues los días y los meses se van como agua. Según las versiones, por ahora se ha dado un pacto verbal entre un trío de políticos claves bajo las siguientes características: Héctor Yunes quedó con la candidatura a gobernador. Javier Duarte, con las candidaturas a diputados locales tanto uninominales como pluris. Y Pepe Yunes, quien declinara por Héctor, tendría reservadas las candidaturas a las presidencias municipales de su interés estratégico el año entrante. Incluso, y por eso mismo, fue nombrado delegado especial del CEN del PRI de Manlio Fabio Beltrones para la campaña de Héctor, aun cuando, al mismo tiempo, quedó descobijado en las candidatura a la LXIV Legislatura, pues sólo una posición le habrían concesionado, Carlos Morales, alcalde de Altotonga por el distrito de Perote, en tanto su candidato pluri, Carlos Vasconcelos, fue reubicado del tercero al cuarto lugar. Pero si es cierto, como se afirma, tal expectativa, entonces, la pelea estelar del 2018 será insólita, pues con toda su experiencia el fogoso querrá imponer a su hijo Javier de candidato. Es más, desde ahora estaría mirando la tormenta partidista y por eso se empecina en amacizarse en el PVEM para trasladar la gubernatura verde Chiapas a Veracruz. Pepe Yunes por el PRI, Javier Herrera por el PVEM y Fernando Yunes, digamos, por el PAN. Para entonces, los llamados "Niños infieles" del fogoso sólo tendrán como expectativa resignarse al designio fidelista y devolver los favores prodigados empujando la candidatura de Javier Herrera.

Escaleras: El fogoso está obsesionado con su Maximato, también conocido, por lo pronto, como la Decena Trágica, doce años seguiditos perdidos en el crecimiento social de Veracruz. Nada fácil sería que si de niño vendió longaniza en la Cuenca del Papaloapan de casa en casa, muchas veces sin zapatos, esté soñando con empujar a su hijo Javier a la candidatura presidencial hacia el año 2024, en igualdad de circunstancias, digamos, que José Murat, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón con sus hijos. Y más porque el cuarteto soñó con llegar a Los Pinos, y ahora en unos casos (Murat, Fidel y Gamboa) el tiempo se les fue, en tanto Beltrones tendría, con el cargo partidista, una lucecita prendida en el largo y extenso túnel de la sucesión presidencial. Por eso, si el fogoso alardea que nunca ha perdido ni un volado, y recuerda que lo único que perdió fue el zapato izquierdo, marca Canadá, en una inundación en Tlacotalpan, chambeando desde ahora con su experiencia y costal de mañas se quedaría con la silla embrujada del palacio de Xalapa para su hijo, y a partir de ahí, a continuar soñando con repetir el modelo de Adolfo Ruiz Cortines y Miguel Alemán Valdés camino a Los Pinos. Incluso, nada fácil sería que los juniors se unieran atrás del objetivo presidencial, y de ser necesario, se echaran un volado para elegir al favorito en el 2024, y a partir de ahí, ellos mismos reciclarse. Y más, porque los padres de los cuatro son amigos y han sido aliados, socios y cómplices en varios capítulos de sus vidas.