Política

Oculta PMV cifra de víctimas en siniestro; "huele a carne putrefacta en Pajaritos"

abril 25, 2016

Coatzacoalcos, Ver.- "Queremos nuestros muertos, no los escondan", gritó añadiendo improperios uno de Mundo Nuevo durante la protesta del sábado por la tarde en el complejo Pajaritos, que desde hace unas horas ya despide aroma a carne putrefacta, y los zopilotes, anhelantes al funesto banquete, vuelan en círculos sobre los fierros retorcidos y el caos.

"Ya estamos cansados de tanto esperar, ya nos queremos ir a enterrar a los nuestros", reclamó otro.

"Si no nos dan sus cuerpos, les vamos a romper toda la (…)", se generalizó el reclamo.

Unos 80 ciudadanos de Mundo Nuevo, localidad que ha visto la mayor desgracia en su historia inmediata, marcharon desde el parque del pueblo al complejo Pajaritos.

Allí donde fue la explosión de Clorados III, la semana pasada, arribaron a reclamar que no creían nada de lo dicho "por el hijo consentido de Coatzacoalcos", el que por el momento ha escalado más alto en la política nacional, José Antonio Anaya González, concuño de Carlos Salinas de Gortari, quien en su última rueda de prensa habló de 24 víctimas mortales, ocho desaparecidos y 13 personas hospitalizadas en estado de gravedad.

"Eso es una mentira, son muchos muertos, Pemex (Petróleos Mexicanos) los esconde", reclamaron de nuevo.

Para las cinco de la tarde, en la puerta principal de Pajaritos y Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), la gente se encontraba caldeada.

La mayoría eran jóvenes de entre 18 a 28 años, tal y como eran las edades de las personas que ofrendaron la vida en esta desgracia de parámetros internacionales.

"No sabemos si nos van a despedir después de esta protesta, ni queremos trabajar acá, sólo pedimos que nos den nuestros cuerpos", expresó uno con la cara tapada con una playera.

Una comitiva se formó. Ingresaron con los enviados de Mexicana de Vinilo para dialogar y ver la posibilidad de entrar a la zona a inspeccionar. Durante más de una hora el diálogo fue infructuoso, no había posibilidades de que penetraran pues la zona está en riesgo de colapsar por los daños del incendio.

"Si tienes miedo a entrar, pinche güero, nosotros vamos; sí tenemos ovarios bien puestos y nos los fajamos, no como tú, a saber de qué nacionalidad eres, güerito", dijo una mujer reclamando a uno de los empleados de la familia del Valle que al parecer asumió el mando ante los inconformes.

Entre reclamos de molestia e indignación, se mandó llamar a elementos del Ejército Mexicano para reforzar el portón de metal pues los manifestantes amenazaron con echarlo abajo.

"Ustedes también son el pueblo, también los matan contra los narcos y los mandan a morir; a nuestros hijos y hermanos los mataron en esa fábrica, no eviten que entremos", dijo una voz prudente ante el arribo de unos 40 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Los soldados formaron una suerte de barrera entre el portón y los manifestantes. "Creen que les tenemos miedo por sus armas, claro que no, si también se mueren pinches guachos", acusó una madre indignada.

"Salgan, tiren las armas, y vamos a ver de a cómo nos toca", exigió un hombre regordete, joven, la cara llena de sudor después de haber caminado desde Mundo Nuevo a Pajaritos.

"Ya sabemos que están sacando los cuerpos por los muelles, que los están desapareciendo, si eso es mentira entonces, por qué no nos dan a los que nos faltan. No queremos que hagan lo que hicieron con los 43 normalistas, pinches (…), váyanse a la sierra a fumar mariguana", se oyó de nuevo.

De pronto la gente de Mundo Nuevo se abalanzó sobre el portón metálico. Los federales saltaron y colocaron sus manos para soportar la estructura y que no fuera a ceder. Comenzaron a volar pedazos de pan, botellas y piedras contra los defensores de la soberanía.

"Entiendan, hijos de su (…) sólo queremos a nuestros muertos, párenle ya. ¿qué, se los quieren comer o qué?", repetían.

La comitiva que logró ingresar a la planta, no tuvo resultados satisfactorios. Los de afuera se molestaron. Los padres de al menos cinco desaparecidos permanecen desde hace tres noches acampando afuera del complejo. Hay casos de familias que enterraron a uno, pero falta el otro, y así viven una incertidumbre que les desgarra el alma a cada hora consumida bajo.

Voluntarios de Jáltipan, de pastorales, del sindicato de Pemex y particulares, han arrimado comida, agua, la palabra de Dios y confort a quienes esperan. Planchas de botellas de agua y bolsas de pan se ven en cada uno de los corrillos formados por quienes esperan a un ausente. En medio de la incertidumbre, el ser humano es solidario con el otro ante el dolor universal, el de no ver regresar al hijo.

Ataviada en un vestidito raído por el paso del tiempo, surcada la cara por la huella de los años, la cabellera llena de canas, así está la abuelita de Víctor Hugo Cordero Cárdenas, de 20 años; hace dos días en el estacionamiento de Pajaritos, sólo estaba su mamá y dos hermanos. Ahora la familia entera espera noticias del joven originario de Flores Magón, Chiapas, colocador de andamios de ICA Fluor.

"No podíamos comer ni estar bien mientras mi muchacho quien sabe dónde está en medio de todo esto", dice la mujer adulta mientras marcha al piquete formado en el portón de PMV.

En las mismas está la familia de Óscar y Abigail Sánchez Cruz, los dos hermanos de Mundo Nuevo, desaparecidos durante la explosión de Clorados III. La familia lleva tres días acampando en Pajaritos. La mamá no se quiere mover hasta no saber qué pasó con sus muchachos. Igual el caso de Julián Rodríguez Aguirre, la esposa, la madre de crianza, los dos hijos y el hijo que viene en la panza de su esposa están acá lanzando oraciones al cielo y dejando al creador todas las esperanzas para ver de nuevo al andamiero.

"Nosotros somos de Mundo Nuevo y allá siempre nos va como en feria cuando estas cosas pasan, no queremos que nos escondan los cuerpos otra vez, nos los queremos llevar", dijo la agente municipal de ese poblado de 8 mil habitantes, Mayra Gutiérrez Cruz, presente para solidarizarse con el pueblo.

Ante el crecimiento de la inconformidad, mandaron más soldados y más elementos de Infantería de Marina para reforzar la vigilancia.

"Huy, uta (sic) miedo, somos mujeres, qué les podemos hacer", reclamó la esposa de un obrero, quien portaba un gran cartelón: "Mundo Nuevo está de luto".

Después de horas de protestas y desquitar su molestia contra el rostro adusto de los soldados, la protesta se disolvió, pero varios de ellos se quedaron con los familiares, y amenazaron regresar con una maquinaria y tumbar la puerta, "y buscar nosotros mismos entre los fierros, si es que a ustedes les da miedo".

Pemex informó mediante un comunicado ayer que ya "arribaron al lugar los binomios humanos-caninos especialistas en rescate urbano para fortalecer las actividades de búsqueda en la zona de más difícil acceso, ayudados por maquinaria especializada".

Además, que "inició la toma de muestras de ADN (material genético) a familiares de los trabajadores fallecidos que aún no han reconocido ninguno de los cuerpos, lo cual permitirá contar con elementos para una plena identificación de los mismos".