Política

Repercusiones de la violencia en el ejercicio periodístico

abril 11, 2016

*El caso de Acayucan

El ejercicio periodístico, actualmente, es una de las actividades profesionales que más riesgos implica; quienes la desempeñan están sometidos a una continua presión, al respecto Ryszard Kapuscinski (2006) escribió: "Tenemos que imaginarnos a nosotros mismos como figuras dotadas de muchísimos hilos y vínculos que van en todas direcciones; para muchos es difícil aceptar esta realidad, y por eso vivimos con tantas tensiones, depresiones, tanto estrés". Los sucesos enunciados son propiciados por: los intereses de la casa editorial para la que trabajan; por sus bajos sueldos, las intimidaciones por parte de los poderes el gubernamental y el que actualmente detenta la violencia organizada; esta última, desde hace una década apareció en el escenario público, en Veracruz se empezó a manifestar cada vez más en el 2010, se recrudeció de forma sistemática en siguiente año y se ha mantenido con periodos muy breves de tranquilidad.

La presión de los periodistas planteada por Ryszard Kapuscinski, en algunos periodos, como en las guerras, se intensifican, la violencia generalizada en el país ha propiciado una situación similar. En algunas columnas se mencionó en 2011 que 102 comunicadores habían sido asesinados o desaparecidos –desde el 2000 hasta el 2006–, pero esta cifra se ha ido incrementado: así en febrero del 2016, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), denuncia 7 más; y 20 desaparecidos.

En los primeros ocho meses de 2011 fueron asesinados en México 14 periodistas. En el estado de Veracruz durante este periodo fueron ejecutados cinco reporteros; dos de los cuales cubrían información del municipio de Acayucan: Manuel Gabriel Fonseca y Noel López Olguín. El primero se encuentra desaparecido, entonces contaba con 19 años.

El número de reporteros asesinados en la entidad durante los últimos cinco años aumentó; ahora son 14 más; y además otros dos están desaparecidos. En el caso de Acayucan se agrega a la lista la encarcelación del reportero Daniel Sánchez Mendoza, proceso que desde la perspectiva del periodista José Luis Ortega Vidal, propicia dudas razonables.

I. Planteamientos que serán desarrollados

Se considera que en el sexenio pasado en la entidad de Veracruz, se generó una simbiosis muy fuerte entre los medios de comunicación y el ejercicio gubernamental, la cual, se acrecienta durante los procesos electorales. Esta situación con algunas variables se reproduce en algunas localidades, tal es el caso de Acayucan.

Esto actualmente continúa vigente, sin embargo, la influencia de la delincuencia organizada le ha conferido nuevas características a la manera en que se maneja la información, por tanto, en este espacio se van a presentar algunos antecedentes al respecto y las repercusiones que ésta le ha conferido al ejercicio periodístico.

II. La injerencia de la delincuencia organizada en los medios de comunicación

En el 2010, la presencia de la delincuencia organizada se empezó a manifestar en las redacciones de los medios locales, así lo expresaron algunos reporteros con respecto a sus casas editoriales: "Amenazas generales sí hay, a la redacción se metieron un día hombres armados y querían que saliera una nota, prácticamente la dictaron y amenazaron de que en caso contrario no lo ibas a contar, no la firmaron, simplemente dieron a entender que eran ellos, y esto ha sucedido en todas las redacciones. Te llaman, tienen tus números telefónicos y te tienen ubicado. Y pues ni modo, cuando te solicitan que la publiques lo haces. Lo mismo sucede para no publicar cuando se hacen las detenciones, si llega el boletín de la Sedena o la PGR, aunque se sepa de esto, no se pública, pero se trata de minimizar el dato".

A partir de este periodo, en los medios locales impresos sólo se da seguimiento a la información sobre sucesos violentos que han sido denunciados, sin embargo, muy pocos de éstos presentan estas características por el temor generalizado, para proteger a las víctimas y porque se carece de la cultura de la denuncia. Esta situación fue señalada por el presidente del Colegio de Abogados: "Pero dónde está la ley, por qué los delitos de oficio se persiguen así, si la prensa hace un señalamiento, inmediatamente se tiene que investigar, sin embargo, el problema es que ésta tampoco hace mucho al respecto".

La violencia generalizada provoca el temor constante de la sociedad acayuqueña, básicamente a partir de rumores, los cuales, se intensifican en algunos días. Tal fue el caso de uno de los últimos viernes, 30 de septiembre de 2011. Al principio de esa semana se empezó a manejar entre la población que habría ataques a alumnos en las escuelas, que en algunos de estos espacios educativos se podrían bombas; para algunos de los reporteros locales mucho de esto estaba totalmente fuera de la realidad y de esta manera la información fue manejada en la prensa local, como si no pasara nada, sin embargo, consideran que parte de ésta pudo haber sido real; sin embargo, la mayoría prefirió no investigar más porque sabían que en caso de hacerlo no iba a ser publicado.

Las circunstancias, enunciadas actualmente, se siguen reproduciendo. Hace algunos meses frente a la presencia de corporaciones como la Marina, las etapas críticas se desvanecen un poco, sin embargo, la delincuencia en esta localidad está totalmente enquistada y las políticas públicas en los distintos ámbitos de gobierno para hacerle frente son nulas.

III. Nuevas características

La violencia en los medios de comunicación se destaca en la sección denominada como la nota roja. Desde los años setenta, ésta es la sección que genera la principal venta de los periódicos en Acayucan –como en varias partes del país–, pero en los últimos 15 años, el interés en ella se ha incrementado debido a que gran parte de los sucesos violentos no son presentados en otros espacios. Los reporteros que cubren esta fuente en la localidad señalan que se enfatiza en los detalles y con "morbo", porque es lo que les interesa a los lectores.

Este apartado del periódico impreso, desde siempre se ha desarrollado a partir de su función de manera utilitaria que remite a un correlato invocado por medio de alusiones simbólicas, de imagen o representación. En ellas el dolor humano, desgracia, maldad, tragedia –el maniqueísmo– quedan manifiestos a través de relatos sumamente vívidos o imágenes impactantes; otra característica es que están presentes elementos emotivos que no sólo apelan a las fibras sentimentales, sino a la capacidad de asombro, de indignación o sorpresa. En términos generales, tiene la intención de alcanzar el mayor impacto posible entre las audiencias. Su apoyo está siempre en las |, aunque también se usa la ironía, humor negro, sátira y melodrama; sin embargo, en los últimos 15 años esta sección empezó a destacarse en los periódicos de Acayucan en primera plana. En el pasado, la mayoría de los impresos la colocaban en un espacio interior, y salvo que quienes la protagonizaran formaran parte de sectores con influencia comercial o política, era que ocupaban la primera sección.

La presencia en la primera plana de la nota roja implica la ausencia de sus contrarios, eventos que ven depreciado su valor noticioso: su presencia termina por contribuir a la creación de las normas que rigen en ese momento en la sociedad de la que son producto y a la que interpelan. Las notas periodísticas que aparecen en los medios impresos son las que están respaldadas por una denuncia; en la localidad, como en otras del país, no hay una cultura al respecto, además, en el caso de secuestros y otras circunstancias esto se omite; por otra parte, entre los reporteros existe temor, por tanto, en la mayoría de los periódicos se ha enfatizado en las notas deportivas, sociales y culturales, así como la información sobre violencia de otros espacios, incluso de entidades federales distintas; por tanto, lo que está sucediendo en la localidad se reproduce vía oral en los espacios comunes, cafés, parques; también en las páginas de internet (en este tipo de transmisión se generan muchos rumores difíciles de constatar).

A pesar del riesgo que representa el trabajo periodístico y todas sus implicaciones, los reporteros cuentan con bajos sueldos y son pocos los que tienen prestaciones sociales. En la localidad, desde el 2010 –sin ningún aumento– hasta el momento los pagos están entre 18 pesos la nota y 12 la fotografía; algunos tienen una percepción mensual de 2 mil pesos, aún cuando gran parte de estos tienen una formación profesional.

Los periodistas como gremio se encuentran fragmentados –salvo algunos periodos en que sus organizaciones adquieren presencia–, sin embargo, con respecto al reportero asesinado y al desaparecido, las protestas grupales fueron mínimas; tampoco está presente un seguimiento conjunto para solicitar una mayor intervención de las oficinas de Derechos Humanos –estatal y local–, que es la instancia en donde le han dado seguimiento al caso. Incluso en el periódico Mañanero, en el cual laboraba el joven, hubo una carta abierta solicitando que las autoridades correspondientes dieran seguimiento al suceso.

Con respecto al sector de edad al cual correspondía el desaparecido, al no estudiar, al laborar apoyando a los reporteros, buscando información en las fuentes policíacas, tampoco hubo ninguna manifestación. Sobre este lamentable suceso, algunos reporteros señalaron que frente a lo que estaba pasando éste era un mal menor.