Política

La Faena

abril 06, 2016

Otra revuelta de burócratas está en puerta y se podría dar esta misma semana en el área más sensible de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan): en las oficinas de Hacienda y la importantísima área de recaudación, simplemente por la inexperiencia y falta de sensibilidad social de un funcionario que ha realizado meteórica carrera a partir del sexenio de Fidel Herrera Beltrán... Se trata del flamante Subsecretario de Ingresos, Arturo Jaramillo Díaz de León, quien desde su atropellada inserción en el primer círculo duartista, ha dado muestras fehacientes de ser el mejor ejemplo de lo que "natura non da Salamanca non presta"... En ese tono despectivo de quienes obtienen puestos importantes simplemente por influencias y recomendaciones de altos vuelos, con pocos sacrificios personales y menos la larga espera de las filas en la nómina de la esperanza, el Subsecretario de Ingresos decidió romper con las formas tradicionales con las que se venía trabajando con las oficinas de Hacienda y que mantenían no sólo la cordialidad entre los sindicatos y el gobierno, sino que los empleados se esmeraban con incrementar los niveles de recaudación, debido a que como estímulo a su esfuerzo por incrementar los niveles de captación de recursos vía impuestos, quincenal o mensualmente se les otorgaba una cantidad adicional a su salario como idóneo método de compensación... Todos ganaban: el estado al incrementar la colecta de aranceles y los trabajadores una modesta percepción adicional que no significaba una sangría financiera para las finanzas públicas... Quién sabe de dónde le vino la inspiración al señor Jaramillo Diaz de León y así, de un día para otro, decidió eliminar ese acuerdo con el argumento de que "esa punta de güevones no se merecen nada, además que es su obligación" y para pronto canceló dicha prebenda... Como es de suponerse, los empleados, apoyados por los cuatro sindicatos que aglomeran a los trabajadores de las oficinas de Hacienda y del área de recaudación le preparan una masiva protesta que muy mal le va avenir a la gestión de Duarte de Ochoa, que lo que menos necesita ahora es un conflicto adicional con gremios que, dicho sea de paso, han aguantado vara ante las penurias económicas a las que les ha sometido el régimen... Justo en las mismas fechas en que el aspirante a la gubernatura por la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, presentaba atractivo y elaborado esquema descriptivo de una presunta red de manejo financiero encabezado por el gobernador Javier Duarte y en el que figura una red de prestanombres, colaboradores y familiares con los que presuntamente habría desviado cientos de millones de pesos del erario, por otro lado se daban a conocer los ya famosos Panama Papers en los que su hijo Omar Yunes Márquez aparecía como un solicitante más de una operación financiera off shore para evadir impuestos y esconder alguna millonaria inversión... Aunque en principio el candidato negó dicha información e inclusive afirmó que hay muchos Omares Yunes, el vástago del político boqueño amenazó con defenderse de dicha afirmación, inconclusa por cierto, pues trascendió que "sólo" fue un intento que no llegó a concretarse... Como sea, el caso viene a empantanar y torpedear uno de los principales argumentos de oferta de campaña del neopanista: el combate a la corrupción y la impunidad... Más allá de que sólo se tratara de un "intento" por contratar los servicios de la financiera panameña, la realidad esconde un aspecto del que difícilmente el ex director del Issste y ex funcionario del calderonismo pueda deslindarse fácilmente... Se trata de un intento deliberado por esconder cuando menos cien millones de pesos, producto del "trabajo y esfuerzo" de Omar, el tercer miembro de la dinastía de Miguel Ángel, un personaje elusivo que ahora se ven las razones por las que fue excluido del ambicioso e inexplicable reparto del pastel con que se atragantó el jefe del clan gracias a una porción ingenua del panismo histórico que le compró todas sus promesas... Es cierto que muchos de los argumentos de Yunes Linares resultan atractivos para un sector de la población encanijada con el abandono oficial y los innumerables tropelías cometidas en el sexenio duartista por tirios y troyanos, sin embargo, lo más lamentable en la historia polítca y social veracruzana es que, en su momento, uno de los personajes más oscuros y siniestros se haya convertido en oposición con visos de credibilidad, aprovechando la flaca memoria de la sociedad.