Municipios

Pobladores mueren camino al hospital por falta de servicios, deploran familias pobres

abril 06, 2016

Ciudad Mendoza, Ver.- Flora Cruz Domínguez, de Soledad Atzompa, murió junto a su bebé mientras iba camino al Hospital General de Río Blanco, a dos horas de camino, el más cercano a su comunidad.

Como ella, muchas mujeres, niños, ancianos y hombres, han muerto por diversos padecimientos que se complican porque no alcanzan a llegar a tener atención médica.

Faustino Francisco Rafael, agente municipal de Soledad Atzompa, señala que un nosocomio en la comunidad es una promesa eterna, incluso el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, puso la primera piedra en un terreno accidentado que tuvo que cambiar de ubicación.

Posteriormente el gobernador Javier Duarte de Ochoa también lo prometió, un proyecto de 80 millones de pesos, para la cual en la primera etapa se liberarían 29 millones, la obra se licitó, pero nadie sabe qué pasó con el dinero, porque sólo se pusieron unos cimientos y el plan se volvió a paralizar.

Eso es lo que indigna a los miles de habitantes de 42 comunidades de este municipio, quienes este martes levantaron la voz, lanzaron un grito para exigir la intervención del gobierno federal y agilice la construcción.

Unidos en pie de lucha, bajaron en camionetas agrupados en bloquear cuatro carriles de la autopista Puebla-México para iniciar una marcha a la Ciudad de México, con la esperanza es que los reciban y los escuchen.

"Invierten en los Juegos Centroamericanos, pero

no hacen obras necesarias"

Armando González afirma que los habitantes se sienten burlados por las promesas de las autoridades, sin que no se concrete lo que demandan: "¿Vemos que invierten mucho en Juegos Centroamericanos y cómo es posible que no nos hagan una obra de primera necesidad?", cuestionó.

Expuso que los trabajos son básicos en el pueblo, las cuales les han prometido desde hace 12 años, en la cual invirtieron dinero para comprar el terreno, donde han hecho faenas para arreglar.

Otro de los habitantes, advierte: "Los indígenas también tenemos derecho a la salud, somos todos iguales".

Para los indígenas esta marcha a la capital del país es un grito de desesperación. Lo acordaron las autoridades municipales, agentes, población en general y todos se sumaron.

A mitad del camino, una mesa improvisada puso la comida del día: tortillas, queso y chiles serranos.

También contrataron altavoces para comunicar las decisiones de los titulares de comité de obras. Y una camioneta trae a cuestas un tinaco enorme con agua potabilizada para dar de beber a los miles que marcha sobre la autopista bajo un sol intenso.

Los hombres en su mayoría mujeres y familias completas, van preparados, en sus camionetas llevan cobijas, cajas de latas de chiles, tortillas, una maleta improvisada: "Vamos preparado para todo, un día, dos, hasta un mes lo que sea necesario".

La meta es común, lograr que esta vez los escuchen y logren la construcción del hospital, y la gente deje de morir por falta de atención médica.