Política

ECP*

abril 05, 2016

*De campañas

El mero inicio de las campañas políticas muestra bastante bien el perfil de lo que habrán de ser. Desde la de instintos y reflejos pendencieros, a la que apela a la reconstitución de los valores de convivencia republicanos basados en la austeridad.

Entre una y otra, las del priísmo que brega por deshacerse de la asociación natural que hace el electorado de los funestos últimos tres gobiernos de ese partido.

Si las propuestas de Héctor Yunes son sinceras o no, está por verse. Por lo pronto son lastradas por el escepticismo extendido o por la franca incredulidad.

Si el priísta quiere recuperar en algo su verosimilitud como oferta política confiable, deberá ser bastante más resuelto de lo mostrado en el primer evento de su campaña: la reunión con la comunidad universitaria.

Reunión sustantiva en la que se convocó a parte importante de los universitarios –académicos, administrativos y alumnos– en un contexto complejo por la sumatoria del absurdo, con motivo del diferendo gobierno-universidad.

Diferendo en el que la razón asiste a la universidad, y en el que el gobierno se ha esmerado en hilar semi razonamientos y argumentaciones francamente subnormales.

Un escenario políticamente privilegiado en el que la memoria del agravio bien hubiera podido tornarse a favor del priísta o, por lo menos, ganar un poco de terreno al rechazo y al escepticismo.

Ofrece Yunes Landa un financiamiento estable, pero matiza que no puede ser sólo responsabilidad del gobierno estatal.

Sucede que el financiamiento nunca había sido inestable independientemente de las proporciones federales y estatales, o al menos, no a los niveles alcanzados ahora; se hizo inestable al grado de la inviabilidad en esta administración.

Los argumentos esgrimidos por las autoridades gubernamentales son absurdos por obtusos, lo que ofrece al candidato priísta un inmenso espacio de oportunidad para articular un compromiso mucho más claro, decidido, a favor del restañamiento del agravio.

Si se quiere ofrecer algo distinto a lo de sobra se ha visto, primero hay que parecerlo, luego creérselo y después actuar coherentemente y en consecuencia. Allá ellos.

*Es Cosa Pública

leopoldogavitonanson@gmail.com