Política

Amenaza plaga bosques del Cofre de Perote; ya se han perdido 50 ha

abril 04, 2016

Una plaga está invadiendo la zona boscosa periférica al Cofre de Perote; fuera de control, ha provocado la devastación de más de 50 hectáreas y pese a que se ha dado notificación oportuna a las autoridades, éstas no han atendido la problemática que amaga con expandir rápidamente los costos ambientales, sociales y económicos.

La indolencia oficial

Luego de que habitantes y propietarios de predios ubicados en las inmediaciones de Xico, Cocozatla, Acajete y La Joya detectaran la presencia masiva de una especie de la familia Diprionidae, vulgarmente conocida como "mosca sierra", el biólogo Héctor Hernández Andrade se dio a la tarea de identificar y documentar su inusual incremento y las consecuencias perniciosas que implica, ya que en su estadio larvario depreda grandes cantidades de pinos.

Tras estimar la magnitud y el alcance de los riesgos sanitarios y para el ecosistema que significa no frenar la multiplicación de esta plaga, dio aviso a las dependencias relativas para que implementaran un esquema de contención del brote epidémico, no obstante, las solicitudes han quedado en inacción desde el año pasado.

Se dio aviso oficial a la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sobre la infestación del Neodiprion (spp, todas las especies de ese género) en los árboles en septiembre 2015, pero la única respuesta que tuvieron fue el envío de representantes hasta el 17 de diciembre sólo para corroborar.

"Es un caso de omisión de un deber legal, si hubiese existido voluntad hubieran pedido apoyo de equipo aéreo con el que cuenta el estado y el gobierno federal, esto debió haberse atendido y debieron haber mandado la alerta pública a los productores, a los presidentes municipales y silvicultores de la región, hasta hace 15 días pudo haberse controlado", enfatizó a La Jornada Veracruz.

Además Héctor Hernández expone que para noviembre se notificó directamente a Abel Plascencia, entonces gerente de Sanidad de la Conafor, sobre la urgencia de atender el caso Veracruz, mas al parecer la instancia ha minimizado la situación, puesto que no ha hecho nada para frenar el avance de la plaga y los propietarios son los que han sumado esfuerzos para impedir su mayor propagación.

"Al estar (el Neodiprion) en La Joya es el primer indicador de que ya se empezó a propagar más la plaga, a la fecha han reportado más de 17 focos de infección en la región del Cofre de Perote, incluso en bosque natural, los principales fueron en reforestaciones y plantaciones, allí se fraguó el caldo de cultivo que permitió que la plaga prosperara", externa.

Comenta que en la entidad existen antecedentes del defoliador (que se alimenta de hojas de las plantas y ocasiona su caída, poco crecimiento y muerte del arbolado) hace seis u ocho años, cuando consumió el bosque natural de Pinus chiapensis en el municipio de Atzalan, sin embargo en aquella ocasión hubo una adecuada coordinación entre el gobierno federal, del estado y los silvicultores, de modo que con equipo aéreo fue posible contener el incremento de las poblaciones.

Hernández Andrade aclara que las autoridades se limitaron a visitar el área afectada y emitieron una notificación de las acciones a seguir, empero, no valoraron la magnitud de la afectación, puesto que ya había cinco poblaciones sobrepuestas y los productores de la zona aplicaron biológicos para su combate pero evidentemente sus posibilidades eran insuficientes porque en las copas de los pinos –a más de 15 metros de altura– fue imposible que sin equipo aéreo se abatiera a las larvas.

Aunque se presentó la cotización y documentación de los gastos que requerían para la contención, las autoridades no respondieron, así que para finales de noviembre e inicios de diciembre los particulares intensificaron el control biológico por su cuenta aplicando químicos con aspersores manuales.

Por ejemplo en Cocozatla, se suministró cipermetrina de abril a octubre; para finales de noviembre e inicios de diciembre, una mezcla de un organofosforado y permetrina (Carioca Max); en algunos casos el químico no funcionó, así que tuvieron que aplicar nuevamente y a su vez para proteger los árboles que retoñaron puesto que no resisten una segunda defoliación.

El también ex director de Gestión Ambiental y Recursos Naturales del gobierno del estado deploró que la Conafor informó con un boletín en ese mismo mes que invirtió más de 9 millones de pesos para saneamiento forestal de 12 mil 220 hectáreas cuando actualmente los dueños de los predios enfrentan solos el avance de la plaga.

"Para el aspecto de sanidad forestal a las reglas de operación que tiene ahorita la Conafor no funcionan, porque no está llegando el recurso, el llamado es para aplicar los fondos de contingencia", remarcó.

Por su parte Rodolfo Hernández Jiménez, dueño del predio San Miguel ubicado a 4.5 kilómetros de Xico, tiene una plantación de 11 hectáreas de pino, mas narra que la pérdida de sus árboles coníferos fue total.

"Por muchas generaciones este rancho fue ocupado para engordar novillos pero mi hermano y yo decidimos hacer una plantación de pinos con fines de reforestación; el 28 de octubre (de 2015) detectamos que los árboles se empezaron a deteriorar de una manera muy rápida y nos dimos cuenta que había gusanos que se comían las hojas".

Hernández Jiménez indica que después de algunos estorbos burocráticos se dio aviso a la Conafor no obstante dice, "la ayuda no llegó, y viendo que la situación se agravaba, tuve que hablar a Conafor nacional y de allí hicieron una llamada a Xalapa para que nos asistiera".

Afirma que posterior a su visita y documentación no ocurrió nada, de tal suerte que por iniciativa propia y, una vez contactado con Héctor Hernández, llamaron al especialista forestal David Ciprian, para estudiar su caso; luego del análisis y tras mucho insistir se formó una comisión con varias dependencias pero nuevamente el esfuerzo fue inútil, puesto que pese a signar con Semarnat acciones concretas quedaron en letra muerta.

"Mi plantación es de 10 años y ya se devastó, no sirve como plantación comercial, pero no es dinero lo que pedimos, sino brigadas de apoyo para evitar que la plaga ataque otros lugares", reconoció Hernández Jiménez quien erogó por su cuenta más de 30 mil pesos para tratar de salvar sus pinos con bombas de aspersión y fumigantes.

Riesgo latente: advierten

daño en miles de hectáreas

De acuerdo a los cálculos de Conafor, cita el biólogo, 91 hectáreas en Veracruz se reconocen como "afectadas" mas no "atendidas"; empero, refiere Inifap que existen casos como el de Michoacán durante la década de los 70’s que reconoce la devastación de hasta 60 mil hectáreas.

En esta ocasión para la zona, "hay un promedio de 200 pupas (cocoon que alberga la forma previa a la mosca) por metro cuadrado en el suelo, es decir 2 millones de pupas por hectárea, 20 millones de moscas potenciales en 10 hectáreas que ponen de 15 a 20 huevecillos cada una, es decir cerca de 4 mil millones de larvas que van a defoliar los bosques y que continuarán dispersándose en forma de moscas", puntualizó.

Además Héctor Hernández agregó que el foco de infección más grande está en Xico, pero toda el área boscosa de las faldas del Cofre de Perote peligra y, por ende, entre más tiempo pasa más costosa será la contención. "Lo que llama la atención es el comportamiento inusual del Neodiprion, en forma natural presenta un solo ciclo (biológico) al año, ahorita se llegaron a presentar hasta cinco ciclos en un año de manera intermitente", lo que hace considerar que pueda tratarse de una nueva especie.

Por ello afirmó que contactaron con investigadores del Colegio de Posgraduados de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), que actualmente trabajan con muestras que recolectaron en diciembre.

Asimismo destaca que en enero de este año, Miguel Armando López Ramírez, director del Instituto de Investigaciones Forestales (Inifor) de la Universidad Veracruzana (UV), también ha alertado que la plaga puede ampliar el radio de afectación.

En cuanto al perjuicio ambiental, vulneran miles de hectáreas de bosques de coníferas de la región y su fauna, de no controlarse los brotes pueden trascender hacia Huayacocotla e incluso al Pico de Orizaba; "con la defoliación ya no habrá infiltración natural de agua ni depuración del aire, ya no serán cobertura para la biodiversidad, además todas esas zonas corren el riesgo de erosión".

Por otro lado, el peso financiero impactará a los productores locales puesto que la recuperación forestal requerirá en promedio cinco décadas, lo que a su vez repercutirá en los indicadores sociales de la zona al no haber derrama económica ni ocupación y transporte derivado de la silvicultura.

El biólogo estima que esta situación surge a raíz de una negligente reforestación en el área, puesto que al no analizar ni ejecutar correctamente la repoblación forestal comercial, sin acompañamiento técnico, pudo haberse gestado un medio de desarrollo óptimo para el defoliador de acículas.

"Las plantaciones de Pinus patula (pino mexicano amarillo) están fuera del rango normal de distribución porque al otorgar recursos para reforestar artificialmente se hizo de manera inadecuada, desde un principio debió establecerse la especie y las condiciones agroecológicas en las se iba a implantar y no hubo seguimiento técnico adecuado.

"El problema es que si bien hay recursos de Conafor para atender este tipo de contingencia, en reglas de operación, no los están aplicando; este tipo de situaciones son como un incendio forestal, se debe de atender inmediatamente, los bichos no saben de burocracia", ironizó ante la alerta que ha sido múltiples veces ignorada.

Con ello, valoró que la presencia de la plaga es de gravedad este año y apremió un informe técnico fitosanitario a Semarnat por la Conafor, sobrevuelos para cuantificar cabalmente la superficie afectada; envío de expertos para hacer mapeo, mismo que servirá para plan de vuelo de aspersión aérea de bilógicos y brigadas oficiales.

Es imperioso, planteó, que se informe a los productores de la plaga y acciones para detección temprana y monitoreo permanente a través de distintos medios de comunicación regionales como Radio Teocelo.

Mosca sierra, géneros y especies "impresionantes"

Se estima que las moscas sierra de la familia Diprionidae, son originarias del viejo continente pero se introdujeron accidentalmente a América del Norte en 1925 y actualmente están invadiendo los bosques de Veracruz. Rodolfo las describe como "impresionantes" ante su capacidad reproductiva y de defoliación: "cuando comen, se oye cómo se está cayendo el bosque", expresó al recordar la devastación de su predio.

De acuerdo a la Guía para la identificación de moscas sierra de la familia Diprionidae presentes en el centro-norte de México (2014) del Inifap, "En México se desconocen muchos aspectos de la biología, estrategias de combate y aun de la correcta identificación de las especies de moscas sierra, a tal grado que al presentarse brotes epidémicos se menciona que el ataque es por una determinada especie y al final se concluye que es otra".

Señala que las moscas sierra de la familia Diprionidae son plagas de importancia forestal debido a que son defoliadores de Pinus spp. y Juniperus spp. "aunque se encuentran en forma endémica suelen presentar brotes epidémicos que requieren acciones de combate. Este tipo de brotes ocurren en forma cíclica, sin periodicidad definida, pudiendo tener un periodo de retorno de 10, 20 o 30 años sin patrones claros de los factores que determinan el incremento de las poblaciones de nivel endémico a epidémico, ni de los procesos que determinan la duración de estos brotes y de las causas que ocasiona su declinación".

En resumen, describe que en el caso del Neodiprion, después de invernar, emerge del suelo y se aparea para después introducir sus huevos en los pinos, donde luego eclosiona como larva y se desarrolla de cuatro a cinco etapas; posteriormente se alimenta de las acículas hasta provocar la muerte al árbol, la larva va al suelo para enterrarse e incubar en forma de pupa (cocoon) y reiniciar el ciclo biológico.

"Las moscas sierra tienen una metamorfosis completa con los estados de huevo, larva, pupa y adulto, y las especies de la familia Diprionidae detectadas en México por lo general sólo presentan una generación por año".

Detalla que las larvas de moscas sierra se alimentan de una gran variedad de plantas "se sabe que de las mil especies determinadas para Norteamérica 68 por ciento se alimentan sobre árboles, 13 por ciento en arbustos y 19 por ciento en hierbas. Aunque existe una preferencia por plantas leñosas hay una especialización a nivel familia de tal manera que las familias Argidae, Cimbicidae y Pergidae se alimentan de plantas leñosas, la mayoría de la familia Xyelidae y Pampilidae de coníferas, mientras que los Diprionidae lo hacen exclusivamente de coníferas; los géneros de plantas atacados son: Rosa (13 especies de moscas sierra), Rubus (12), Alnus (18), Amelanchier (13), Picea (14), y Pinus (72)".

El informe alude a un registro especial del género Monoctenus que se describió como M. sadadus de especímenes obtenidos de Durango y Veracruz en 1975. Otros sitios con antecedentes de brotes epidémicos recientes en el país son Chihuahua, Aguascalientes, Jalisco, San Luis Potosí y Coahuila.

Finalmente, los entrevistados urgen la respuesta de las autoridades, el respaldo del Instituto de Ecología (Inecol) y de organizaciones de la sociedad civil (OSC), así como de animalistas y ecologistas para solucionar esta contingencia ambiental.