Política

El Baldón

marzo 26, 2016

*Reflexiones de Semana Santa

Sólo ideas sueltas que se le ocurren a uno cuando no tienes en que ocupar tu tiempo libre: creo que debemos discernir de alguna forma la diferencia entre el mundo ideal que nos platican los libros, y la realidad de la humanidad. A pesar de todos los problemas y sufrimientos, estamos mejor que en siglos anteriores, y el sistema político es menos malo. Eso no significa que sea justo. Nada creado por humanos podrá ser justo, pues los humanos no somos justos por naturaleza. La ambición humana y el ansia de poder son los motores que mueven al mundo.

Me preguntas cómo es posible que haya gente tan abusiva e injusta. La respuesta es muy clara. Es cultural, como cultural es la corrupción en México. Así los educaron y por ello, si no reflexionan, si no analizan, no tienen la capacidad de percibir lo injusto o abusivo de sus actos. Y te pongo un ejemplo, regresemos unos siglos en el tiempo, te ruego platicar con ese propietario de enormes plantaciones de algodón en el sur de Estados Unidos, ese caballero sureño esclavista. Ahora dile que los negros son seres humanos como él, que tienen derechos inherentes por el sólo hecho de serlo, y que por favor los trate como tales, que no abuse de ellos, que siga los consejos de su querida Biblia, que los ame, y los trate como le gustaría ser tratado... Nuestro hacendado no tiene la capacidad (ni el interés) de analizar lo que le dices. Ha sido educado con el concepto de que él tiene derecho de comprar y vender seres humanos, que por cierto, para él no son tan iguales a sí mismo.

Los tipos que se explotaron a sí mismos en Bélgica, los que pusieron las bombas, los que atacaron París o Madrid, los que atacaron las torres gemelas, lo hicieron felices, les habían lavado el cerebro o cuando menos, los habían convencido de que lo que hacían era lo correcto e incluso, agrada a su Dios. Yo creo que la razón y la búsqueda de la justicia y del amor al prójimo no van de la mano con la raza humana. Cualquier ser humano puede ser convencido de hacer cualquier cosa, de cometer cualquier atrocidad, y no sólo eso, realizarla con gusto y sin el menor escrúpulo o remordimiento de conciencia. Lamentablemente la historia de la humanidad lo demuestra una y otra vez.

La civilización es un barniz muy endeble que recubre la verdadera naturaleza humana, la naturaleza del más grande depredador que ha visto el planeta tierra. Ese barniz de civilización se rompe a cada momento de nuestra historia. Un breve repaso de muestra: Daesh (o ISIS), la guerra de los Balcanes con la limpieza étnica en la ex Yugoslavia, donde vecinos que ayer convivían pacíficamente hoy se matan y torturan entre ellos. Las guerras del Medio Oriente. Los terroristas en todos lados. La barbarie de los cárteles en México. La limpieza étnica de Hutus y Tutsis en África. Las matanzas en Sudán. Los terroristas chechenos. Hiroshima y Nagasaki. Guantánamo. Afganistán. Etcétera. A eso añade los abusos de los gobiernos de Rusia, India, China, Corea del Norte, Estados Unidos, Venezuela, Cuba, Arabia Saudita y sus bombardeos en Yemen.

El círculo del odio y la venganza. Los odios ancestrales. Los cristianos ortodoxos, contra los católicos. Los católicos contra los protestantes. Los cristianos contra los musulmanes. Y en todos los casos viceversa. Los grandes imperios y sus secuelas cuando son destruidos o vencidos y desmembrados. Las guerras mundiales y los rencores de los perdedores y los abusos de los ganadores. Genocidios por todos lados, algunos muy claros cuando se dirigen a comunidades específicas, y en otros casos totalmente solapados, como el genocidio de más de 250 mil mexicanos a partir del inicio de la guerra de Calderón. Y antes de que alguien discuta si era necesaria o no, le ruego remitirse a las estadísticas de crímenes en México hasta el fin del gobierno de Fox, y su brutal incremento ante una política errónea, pues el crimen se debe de combatir… con inteligencia y habilidad, no a lo tonto, como hizo Calderón y ahora continúa Peña.

Curiosamente, somos la generación que tiene el nivel de vida más elevado en la historia de la humanidad. Como nunca, hoy existe la mayor proporción de humanos con un nivel de vida aceptable. Independientemente de que todavía hay miles de millones que sobreviven con lo básico, y viven en condiciones similares a la Edad Media y algunos a la Edad de Piedra. Y sin embargo, también tenemos el privilegio de ser la primera generación consiente de que sus actos están llevando a un agotamiento de recursos naturales, a un desequilibrio en la temperatura mundial, a una destrucción de la vida en los océanos y por consiguiente, somos la primera generación consciente de que puede llevar a la extinción a su propia especie, sin que a la fecha se haga algo para evitar esa extinción de la humanidad en un lapso no mayor de 500 años.

En este siglo, existe el mayor número de personas con religión en la historia de la humanidad, y también parece ser que la religión se ocupa para intereses personales, en lugar de la búsqueda del bien de todos, el cuidado de la creación, y su entrega en mejores condiciones a las siguientes generaciones. Curiosamente, las religiones en lugar de unir a los seres humanos, debido a la torcida interpretación de las mismas, nos han llevado a generar más brechas de separación, más odio y más dolor a la propia humanidad. Ninguno de los 3 mil dioses que se adoran en la tierra promueve el daño al prójimo, el daño al medio ambiente, el descuido del patrimonio mundial que es nuestro planeta. Ninguna promueve el enriquecimiento a costa del sufrimiento de los demás. Ninguna estimula la búsqueda del poder por el poder. Y sin embargo, estas 3 mil religiones no logran convertir al ser humano en un mejor ser…

Dentro de 500 años (si la humanidad sobrevive), los arqueólogos estudiarán las grandes migraciones de Semana Santa, y seguramente creerán que en las playas y en los mares había lugares de culto a dioses solares o marinos, pues verán los desplazamientos de enormes masas de seres humanos a dichas áreas, y así harán sus conclusiones.

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