Sociedad y Justicia

"Tengo miedo por mis hijos; pido justicia"

febrero 24, 2016

Orizaba, Ver.- Ni las mujeres encumbradas en el poder por el partido que gobierna Veracruz, el PRI, ni las precandidatas ni la primera dama, Karime Macías de Duarte, han sido sensibles con el dolor de las madres con hijos desaparecidos y esposos ausentes, concluye Araceli Salcedo, madre de Fernanda Rubí Salcedo Jiménez, desaparecida en Orizaba en octubre de 2012.

Desde que se dio a conocer a nivel internacional el video en donde ella le reclama al gobernador Javier Duarte los nulos resultados para encontrar a su Fernanda Rubí, así como a cientos de chicos y adultos desaparecidos, ha recibido llamadas de apoyo de muchas personas, pero nadie del poder que ofrezca cabildear lo necesario para dar con esos ausentes.

Esa tarde de octubre en que encaró a Duarte de Ochoa, el gobernador se hacía acompañar de su esposa Karime Macías, quien al ver a la madre lanzando reclamos a su esposo sólo ríe y apresura el paso para salir del bochorno, lo que le costó a la pareja una campaña de linchamiento mediático.

Se sumaron comentarios de especialistas, académicos y expertos en el manejo de imagen en el sentido de que el proceder de ambos estuvo mal. Para la señora Salcedo el comportamiento del gobernador era de esperarse; pero de la primera dama, una mujer, madre, no.

"No tiene ni la mayor sensibilidad a las personas con dolor, creo que tuvo hijos de parto, y un hijo duele y a mi luego me duele lo que le pasa a otras mujeres. Me indignó, como a todos. No las burlas a mí, sino el desaire y las groserías para mi hija", lamentó.

Vienen elecciones para el cambio de gobierno en 2016, expone; pero ni por eso los candidatos o las mujeres que aspiran a una representación popular se han acercado a los colectivos de madres que buscan a sus familiares víctimas de la desaparición forzada o por la delincuencia, que cada día son movimientos más articulados.

"Ni para demostrar algún compromiso con la sociedad y las víctimas", dijo, y adelanta: "Lo que vemos es la posible llegada de gobernantes igual de insensibles con lo que nos ha pasado".

Actualmente, la Fiscalía Veracruzana estima en unos 550 a 600 las personas denunciadas como desaparecidas en el estado de Veracruz. Blogexpediente tiene documentadas al menos 60 personas que han sido víctimas de la desaparición forzada a manos de policías, militares o marinos en Veracruz durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa. La Procuraduría General de la República (PGR), a inicios del mes, ubicó a Veracruz a la cabeza de las entidades con más incidencia con este delito de lesa humanidad.

Pero hoy la vida de los colectivos de madres en busca de sus ausentes, dice Araceli Salcedo, es más activa. Es abordada por Blogexpediente durante el desarrollo de un taller sobre acciones legales y estrategias para reforzar la búsqueda de desaparecidos impartido por Naciones Unidas y otras organizaciones nacionales especializadas en derechos humanos.

–Te conocen a nivel nacional desde que encaraste al gobernador, ¿cómo planeaste eso? –se le pregunta a la madre y activista.

–No era la primera vez que lo enfrentaba, lo he hecho muchas veces, no sola, con el colectivo, a veces muchas, a veces pocas. Tuve el desatino ese día de que me hablaran y me dijeran viene llegando el gobernador, hará un comercial por lo de los Pueblos Mágicos y se va. Pero ya vente porque ya está acá. Yo sin pensarlo, pues va, me lancé. Les dije a las del colectivo, pero a esa hora, muchas trabajaban o andaban lejos, y al final llegué sola.

Yo vi cuando bajó al teleférico, ya me habían visto los del municipio –siguió– ya me habían detectado, me conocen en Orizaba, e inmediatamente los que son de policía regional, son los que paran eso para que no trasciendan, llega un colaborador y me dice, ‘espérate’, yo le dije que no venía hacer nada. No había gente, si acaso, unas 10 personas. Entonces yo vi a sus colaboradores, hay dos salidas del teleférico, los policías se comienzan a formar en un lado para hacer hacia atrás a las personas, como para bloquear a uno; pero por el otro lado, un escolta de él con un paraguas, y entonces me di cuenta que iba a salir por allí, me di la vuelta, cuando lo veo bajando lo único que hago es que me le meto al escolta y topo de frente al gobernador. Le estiré la foto, él me ubica, y le digo, sí, irónicamente, bienvenido a nuestro pueblo mágico en donde desaparecen a nuestros hijos. Es una verdad, me jala la escolta la foto de mi hija, la gente le grita que me dejaran y Duarte se me escabulle y se fue, y eso me enojó. Yo no estaba enojada. Yo iba pensando en que volteara vernos; pero lamentablemente no lo hizo y me enfureció.

–¿Hubo igual muchas críticas para la primera dama, Karime Macías?

–Nunca me llamó ella, como madre, para ella, que mal papel ha de hacer, yo creo que ni se encarga ni de sus hijos. No tiene ni la mayor sensibilidad a las personas con dolor, creo que tuvo hijos de parto, y un hijo duele y a mi luego me duele lo que le pasa a otras mujeres. Me indignó, como a todos. No las burlas a mí sino el desaire y las groserías para mi hija. Desde entonces, la señora jamás se me ha acercado, ni una llamada, ninguna intención, esperaba que se nos acercar a todas, no solo a mí. Ella ha sido indolente a este dolor. No tiene la voluntad.

–Algunos, al justificarla, dicen que Karime Macías reía de nervios, de no saber cómo reaccionar ante tu drama.

–Puede ser, pero nervios por qué, yo iba sola sólo con una pancarta, ¿qué le podía hacer? Nada. Ellos son los del poder y el dinero.

–¿Las mujeres del PRI, la del gobierno?

–Ni una, y ninguno de los que ahora andan de candidatos, cuando menos para quedar bien, se nos ha acercado. Pienso que esta gente que viene será igual de dura con nuestro dolor. No nos van a querer ayudar.

–¿Cómo le entraste al activismo por la defensa de los derechos de las personas ausentes?

–Yo no pedí esto, el camino te va llevando, a aprender muchas cosas, a tomar muchos cursos, yo he ido cada día a aprender más de leyes, de forense, de criminalística. Estoy segura de que nos tenemos que empoderar de los casos, así he podido ayudar a mucha gente. No lo tengo que andar pregonando, pero te diré una cosa, yo ayudo, pero no como yo quisiera, y es por una razón: ni yo he encontrado a mi hija. Llevo tres años con cinco meses, yo formé el grupo, nos comenzamos a reunir, hicimos el grupo de familias de Córdoba y Orizaba, es un colectivo "Familias de desaparecidos Córdoba Orizaba del estado de Veracruz.

Yo estoy en la red nacional o enlaces nacionales, también el movimiento por nuestros desaparecidos en México se formó a raíz de que trabajamos con muchos colectivos para la ley que se presentó en el Senado en 2015. Fueron muchos meses de trabajo, esa propuesta de ley tiene todo lo que necesitamos las familias, lo que necesitamos es un banco de ADN o un registro nacional en donde estén estipulados cuantos desaparecidos, cuerpos que han mandado fosas comunes, cuantas fosas han encontrado".

–Tus otros hijos, ¿qué va con ellos?

–"Ellos extrañan a su hermana, se quieren los cuatro. Son tres hombres y una niña. Mi hija los adora; ella, la única niña. Nos desgraciaron la vida. No es lo mismo que un hijo se te muera por enfermedad y lo entierras a que te lo arrebaten y no lo veas nunca.

–¿Cómo es la vida para tus hijos en la ausencia de Fernanda Rubí?

–Nos cambió todo, cuando llegan las amenazas y el acoso, todo lo que conlleva nos la cambia más, no eres libres de salir a donde quieras. No estamos seguros en ningún lado. Ellos son jóvenes, son estudiantes de universidad. Son buenos chicos, les gusta el futbol, los tres juegan pelota. Nunca he tenido un problema con ellos, el que les hayan quitado una parte de su vida y un pedacito de carne a mí es algo que no le deseo a nadie. Tengo miedo por mis hijos. Eso de decir que no hay temor, sí lo hay.

Desde que comencé a buscar a mi hija me llegaron las amenazas. Lo más fuerte es que si así andaba de triste y afectada por una, que cómo me iba a poner si fueran dos hijos desaparecidos. Llegaron por llamadas, por mensajes de texto, todo está denunciado.

–Ahora te miras fuerte, con carácter templado, pero esas amenazas, ¿en algún momento te amedrentaron?

–Sí, y te encierras, no quieres salir, mi hijo no podía pasar cinco minutos más de la salida de la escuela sin reportarse porque yo ya estaba en pánico marque y marque y cosas así, yo ya quería dejarlo en la escuela y a la casa, dimos de baja el teléfono, varios, no teníamos luego teléfono en casa. Me tuve que mudar.

–¿Quiénes son peores, la delincuencia o el gobierno?

–Es lo mismo, siempre ahora que comenzamos con esto y que vemos la negligencia y omisiones, la falta de sensibilidad, creemos que los de la delincuencia están en el gobierno, la mayor, de allí vienen todas la demás que trabajan para el gobierno.

–¿De qué vives?

–Ya mis hijos son grandes, ya estudian y trabajan, yo antes cuando dejé la clínica, te acabas todo, todos mis ahorros se me terminaron en el camino, ellos me ayudan y yo sigo con la decoración de interiores y para fiestas.

–¿En algún momento dudaste de la reputación de tu hija, de que tuviera malas amistades?

–Nunca, a ella me la comienzan a criminalizar y a revictimizar cuando salió esa publicación en el diario. La gente me llamaba y me decía que habían escrito cosas de Rubí, les respondía que no me interesaba saberlo.

–Parece que lo que decían no era que formara parte de la estructura delincuencia, sino de un posible noviazgo con un delincuente...

–Eso no puede ser posible, pero no sé cómo lo tomen ustedes, los periodistas, los medios de comunicación, pero si yo no hubiera increpado a Duarte ese día al bajar del teleférico mi hija al otro día no hubiera sido nota porque meses atrás no lo fue, no existía. Yo increpo a Duarte ese día y al otro mi hija es nota, y nota mala para defender al gobernador. Uno puede hablar maravillas de los hijos, así esté metido en lo más sucio, lo va uno a buscar como madre. Pero diré algo: mi hija, no, y por ella daría la vida.

–¿Y el medio que sacó la nota (El Buen Tono)?

–Que gente tan sucia, ve la situación en la que está el dueño del diario que sacó eso, (José Abella) han sacado cosas de él, involucrado en situaciones, a mí me buscaron de parte de él, una supuesta amiga me hizo una llamada de que lo buscara, de que estaba en la mejor disposición, dije no, no tengo nada que hablar con el señor ni hacer nota aclaratoria.

Me fui contra la Fiscalía, pues de allí lo filtraron, allí me responden que no podían controlar todo, les reclamé que sólo porque habían filtrado el caso de mi hija. No, eso no es nada coherente, si yo no me hubiese comprado ese chisme ese día mi hija no existiera en sus medios ni en su mente el día de hoy, les dije; sin embargo, el gobernador tiene el poder, el dinero, los medios, sus aliados.

–¿Lo volverías a encarar?

–Sí, no le estoy pidiendo nada, sólo justicia, nada fuera de lo extraordinario. Es su deber.

–¿Qué le dices a esas mujeres que por miedo no denuncian la desaparición de sus hijos?

–Que no podemos seguir así, el gobierno está haciendo un pueblo sumiso, callado, con sus distractores, con su prepotencia, con su maldad. Nos está oprimiendo por que se llevan a tu hijo, inmediatamente la gente se aleja porque piensa que "en algo andaba". El gobierno infunde el miedo a toda la población, todos esos cuerpos que botan, o sea, tantas cosas, el pueblo, el estado debe unirse y levantarse, no podemos vivir en esto. Nos están matando a nuestros jóvenes, nos los están desapareciendo, nadie tiene el derecho de quitarnos un hijo, sólo Dios sabe cómo son los tiempos de cada persona. Nadie puede amanecer con la idea de hoy voy a desaparecer a alguien. No.

Yo le pido a la sociedad que dejemos de pensar que no le pasará nada a nadie si "no andan metidos en algo". Eso ya no es así, las cosas le están pasando, a todos, ya no hay respeto ni se fijan en clases sociales.