Política

La Faena

febrero 24, 2016

l recorte del gasto en las distintas dependencias del gobierno del Estado, derivadas de la política de ajuste y austeridad presupuestal, ha creado una situación de terror entre los trabajadores: unos, por el tipo de contratación, están siendo despedidos sin más trámite. Simplemente se decreta la cancelación de su contrato y se suspende el pago de su salario; otros, que cuentan con plaza de base, viven un ambiente de degradación laboral, amenazados con perder más de la mitad de su sueldo...En todas las secretarías, sin excepción, se respira un ambiente de desaliento y temor; pero en algunas, la situación se agrava por la actitud despótica de los encargados de ejecutar esa política. Ese es el caso de la Secretaría de Gobierno, en la que la Contadora Clara Suárez Arzani y su camarilla de asistentes, han implantado un régimen de acoso sistemático a los trabajadores, a tal extremo insoportable, que mejor optan por renunciar "voluntariamente"...Cuando la presión ha resultado insuficiente para el retiro voluntario, entonces se orilla al trabajador a aceptar condiciones de degradación laboral: esquemas de vigilancia casi policiaca; despojo de las condiciones materiales mínimas de decoro para el trabajador; reubicación a otras oficinas distantes, incluso alejadas del municipio de adscripción; jornadas de trabajo ilegales, mayores a 8 horas; y recortes desproporcionados al salario: de 50% a 60%, por la eliminación de un plumazo de las llamadas compensaciones...Mientras la embestida de las autoridades administrativas y la inexistencia o anuencia de los sindicatos, han dejado a los trabajadores en total estado de indefensión, cada vez crece más la indignación entre la propia burocracia por las condiciones de privilegio de las que gozan las autoridades administrativas. La ironía es que, deliberadamente o no, el secretario Flavino Ríos Alvarado, está abonando el triunfo de Miguel Ángel Yunes...Es impensable que el candidato de la coalición PAN-PRD no lo capitalice a su favor, sobre todo, porque él mismo fue secretario de Gobierno y tiene aún muchos nexos en esa y en otras secretarías que, desde adentro, trabajan para su proyecto...En efecto, la próxima elección estará marcada, en muy buena medida, por el tránsito de este ambiente de terror a otro de rencor que las políticas antilaborales y la prepotencia de sus ejecutores están propiciando en las filas de la burocracia gubernamental...Todavía no empiezan las campañas, pero gracias a la contadora Suárez Arsani y a sus homólogos en toda la estructura gubernamental, el voto duro del partido del Gobierno, que anida en las oficinas burocráticas, sin duda desde ahora se está seriamente erosionando...Si pretende ganar y conservar el poder, el PRI debería tomar cartas en el asunto y llamarlos a cuentas: primero, porque con esta política antilaboral, sumada a la reforma a la Ley de pensiones, parece que les están jugando las contras; segundo, porque la defensa de los derechos de los trabajadores de gobierno, generalmente olvidados o usados como relleno o como carne de cañón, sería un mensaje muy oportuno que distinga a Héctor Yunes del actual gobierno; tercero, porque el voto de la burocracia es abundante y evidentemente resultará decisivo en el próximo resultado electoral (basta recordar los recortes realizados en plena campaña en el 2000, que operaron contra Labastida y a favor de Fox); y cuarto, porque nadie puede aspirar seriamente a gobernar y a ofrecer un proyecto político creíble, si no rescata y dignifica la vida de esa burocracia humillada, profundamente lastimada, de la que el PRI invariablemente espera confiado la más copiosa votación.