Política

El impasse como signo de desencuentro

febrero 23, 2016

En Veracruz, la relación y comunicación entre gobernante y gobernados se define básicamente por el ruido; lo que distorsiona y pervierte la relación misma entre el gobierno y la sociedad.

El ruido en cuestión no es causado por variables externas involuntarias a los participantes del proceso comunicador, sino que es resultado de las decisiones de uno de los interlocutores: el gobierno.

Se sabía que ayer sería un día en que organizaciones movilizadas por la morosidad gubernamental coincidirían en lugar y hora para manifestarse y reclamar el diálogo directo. Esplendida ocasión para los tomadores de decisiones de hablar de frente con quienes los cuestionan y desagregar entre otras cosas las razones de los incumplimientos.

Pero los reclamantes fueron filtrados y edulcorados por la participación de facciones más funcionales al gobierno. Eso, si nos atenemos a las denuncias de integrantes de la organización de pensionistas que fueron excluidos de hablar con el secretario de Gobierno. Las sospechas de un diálogo simulado echaron raíz.

De ser así, el gobierno estaría endosando la factura de los costos del descrédito al propio sistema al que pertenece.

La propuesta original y la adicional, enviadas por el gobierno al Congreso del estado, están bajo el completo escrutinio de los inconformes. Éstos han externado ya sus observaciones y expuesto las intenciones subyacentes de los tomadores de decisiones.

Es muy difícil engañar y sorprender a una sociedad atenta a sus intereses y que se hace cargo de ello. Lo que no significa que un Congreso ajeno a la sociedad no intente aprobar a contrapelo las iniciativas que se les han enviado.

Esta misma semana, igualmente, habrá de concretarse la protesta universitaria en las calles. No hay razón para suponer que los operadores gubernamentales no hagan lo posible por edulcorarla.

Eludir a la sociedad y sus problemas, sea una madre que busca a su hija desaparecida e intercepta al Ejecutivo, o los problemas crónicos de sectores inocultables de la sociedad, ha quedado asentado como estilo de gobierno.