Política

Da Pemex por concluido saneamiento de ex azufrera, pero algunos pozos siguen expulsando crudo y ácido

febrero 22, 2016

Coatzacoalcos, Ver.- Texistepec es un pueblo prehispánico que vive amenazado por la contaminación ambiental que provocó la explotación inadecuada de los domos de azufre durante casi 14 años, Pemex desarrolló un proyecto para remediar los terrenos ejerciendo más de mil 700 millones de pesos, sin embargo aún existen 200 pozos mal tratados que vomitan crudo y ácido sulfhídrico, miles de metros cúbicos del mineral no procesado, cubiertos con arena y gravilla y 4 lagunas de con residuos petrificados, los cuales se conectan con el sistema fluvial del río Coatzacoalcos.

Riqueza minera

Este municipio popoluca cuenta con una vasta riqueza de recursos naturales y minerales, lo cual lo llevó a ser la cuna de los primeros asentamientos olmecas y siglos después, en una de las zonas de explotación petrolera y minera iniciada por las empresas inglesas.

Enclavado en la cuenca salina de Tehuantepec que se empezó a explotar desde 1902 en el sur de Veracruz, en esta localidad operó la Compañía Exploradora del Istmo (CEDI), especializada en la extracción de petróleo y azufre, la cual era subsidiaria de la corporación Texas Gulf Sulphur Company.

Con la nacionalización del azufre iniciada en 1972, el estado mexicano empezó a asumir la explotación del domo salino y las responsabilidades ambientales, continuando con los trabajos de extracción.

En 1990, los precios del azufre cayeron y su extracción se hace costosa, por eso el gobierno autoriza la liquidación de la CEDI y transferir sus terrenos a Pemex Gas y Petroquímica Básica.

En el convenio de finiquito, se destinan un millón de nuevos pesos para costear las medidas de aislamiento de azufre y carbón de los terrenos de la industria, pero el pasivo ecológico es muy grande por lo que permanecen sin tratamiento por una década, dañando la salud de los habitantes que viven, principalmente en la cabecera municipal.

Desde el cierre de la CEDI, Texistepec se volvió un infierno para sus habitantes, ya que la empresa había utilizado las lagunas cercanas para echar los remanentes de carbón que se encontraban dentro del proceso de explotación del domo, contaminando los afluentes con aguas ácidas y los terrenos de la empresa ardían sin control durante semanas durante la temporada de calor.

Proyecto de remediación

En el año 2001, Pemex presentó el análisis de la situación de los terrenos que ahora eran de su propiedad, se habían encontrado 525 mil metros cúbicos de sobras sólidas, 11 millones de metros cúbicos de aguas residuales en la laguna de sedimentación, 43 chapopoteras a la intemperie, 200 mil metros cúbicos de chapo en lechos de presas, dos mil 800 pozos en operación y sin tratamiento y 30 kilómetros de vías de comunicación con sobrantes sólidos.

Un año después se conformó un equipo interdisciplinario en el que participan ingenieros civiles, eléctricos, agrónomos, administradores, un biólogo y especialistas en medio ambiente, todos trabajadores de la empresa.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) plasmó y avaló el proyecto de saneamiento presentado, para que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) lo autorizara.

En las primeras etapas de la obra se confinaron 550 mil metros cúbicos de desperdicios ácidos y se saneo el ácida de la presa utilizada por la CEDI.

Los desperdicios se acumularon en un montículo piramidal que se denomina celda de estabilización, impermeabilizada con una membrana especial, la cual tiene una base de seis hectáreas y una zona de amortiguamiento de 13 hectáreas alrededor. También fueron remediados 11 millones de metros cúbicos de agua donde se realizan trabajos de reproducción de especies –peces y camarón– para que la población del lugar pueda retornar a la pesca de autoconsumo.

En la información presentada por Pemex en su página, se informó que en la segunda etapa se realizó la limpieza de 240 mil metros cúbicos de hidrocarburos derramados en la presa, la rehabilitación de 30 kilómetros de caminos construidos con material azufrado que son la causa de muerte de especies de flora y fauna y el taponamiento de dos mil 888 pozos mal perforados y con fugas que emanan gas e hidrocarburos.

La tercera y última etapa consiste en propiciar el desarrollo pleno de la vida acuática y silvestre de la zona y la cesión de los terrenos a la comunidad.

El 14 de junio de 2011, en Texistepec, Juan José Suárez Coppel, entonces director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), presentó un balance del Proyecto de Remediación Ambiental y se anunció el inicio de la tercera etapa.

Presumiendo los logros en materia ambiental de su gobierno, el presidente Felipe Calderón garantizaba el tercer momento del plan de saneamiento, el cual consideraba un presupuesto de 915.7 millones de pesos, para la reparación ambiental de la Unidad Minera Texistepec.

Calderón llamó "cerrito curioso" a la celda de estabilización y determinó como un proyecto de saneamiento como uno de los "más importantes en América Latina".

Hasta el 2011, Pemex había gastado 846.6 millones de pesos, los cuales que se ejercieron en las primeras dos instancias para la limpieza de la zona.

El pasado 15 de febrero, Petróleos Mexicanos anunció, mediante un comunicado, que concluirá en el año 2016, el actual peldaño del proyecto de la Unidad Minera de Texistepec, donde se habrán ejercido un total de mil 762.3 millones de pesos.

Saneamiento aún no terminado

La empresa petrolera inició el proceso para certificar el arreglo de los terrenos de la azufrera y abandonar esta instalación; también entregó 200 hectáreas al Tribunal Agrario de Veracruz para constituir el ejido Francisco I. Madero, constituido con 100 miembros y dos colonias: Vicente Fox y Las palmas. Esta tierra, ahora ejidal, forman parte de los terrenos saneados por Pemex, al menos en el papel.

La realidad que enfrentan los campesinos es otra, en sus parcelas entre sus plantaciones de chile, calabaza y maíz, se encuentran pozos "saneados" de manera irregular por Pemex, los cuales fisuraron los tapones y está manando ácido y crudo, volviendo a contaminar las parcelas.

En un recorrido realizado por La Jornada Veracruz, se encontraron varias parcelas que sufren del mismo problema: pozos que no fueron cimentados bien y que por la acción del gas acumulado sufrieron fracturas y están filtrando crudo.

En otros espacios hay pozos de ácido sulfhídrico que están venteando constantemente este gas que es altamente tóxico para los seres vivos y además es muy peligroso ya que se puede encenderse rápidamente.

Pemex, en el año 2001, publicó el anexo B1, denominado "trabajos adicionales a la propuesta de alivio de sitios contaminados de la unidad minera Texistepec, para el taponamiento definitivo de los pozos azufreros prioritarios por motivos de seguridad salud y protección ambiental", se determina la forma en la que se van a cementar los cráteres y el retiro de todos los remanentes para su tratamiento.

Todos los contratistas deberían utilizar un material con especificaciones para uso industrial y bombear cemento, para formar tapón en toda la profundidad libre del pozo, con lechada de cemento clase H-HRS.

Además debería construir zonas de almacenamiento de restos que posteriormente tendrían que ser movidos y saneados, pero todos los desechos de estos pozos fueron enviados a seis lagunas que tenían los terrenos, donde tienen años que se están petrificando y durante la temporada de calor y de lluvias, escurren hasta los ríos y arroyos que se conectan con el río Coatzacoalcos.

De los más de dos mil 800 pozos que Pemex señala que saneó, 200 de ellos se abrieron y están escupiendo crudo y ácido sulfhídrico.

Además existen seis cuerpos de agua que fueron contaminadas por las empresas contratadas para el taponamiento de los pozos, las cuales, aventaron el crudo y las abandonaron cuando terminaron sus trabajos.

Cultivar en el infierno

No sólo el crudo y el gas sulfhídrico son un problema para los campesinos; los desechos del azufre y el carbón abundan en los predios que fueron entregados a los ejidatarios y tienen que plantar en estos suelos contaminados, con riesgo de perder sus cosechas.

Uno de los ejidatarios de los terrenos de la azufrera, relata que durante la temporada de calor tiene que hacer sus faenas del campo respirando el "polvito" que se levanta de estos suelos contaminados y el dolor de cabeza es insoportable.

"Ahora con la lluvia se aplaca un poco el polvo, en días calurosos el olor es insoportable, te duele la cabeza, tienes que salir rápido de la milpa para no enfermarse de la garganta".

Tan sólo al estar parados en estas milpas, se percibe el olor característico del azufre, el cual impregna toda la vegetación que se encuentra cercana.

Los campesinos de esta parte de Texistepec saben que el producto que cosechan no es lo más saludable para sus familias, pero éstas tienen que comer, aunque este contaminado; otros optan por vender lo que cosechan como comida para ganado y ganar unos cuantos pesos para sobrevivir.

Están conscientes que producien alimentos contaminados ya sea por el polvo del azufre o el carbón o regado con agua contaminada por crudo y esperan que Pemex les cumpla y vuelva a sanear los predios que les entregaron.

En estas zonas con desperdicios sólidos, se presentan incendios cuando las temperaturas superan los 35 grados y la población de la cabecera tiene que salir a apagarla con arena, porque si no "todo se convierte en un infierno; el fuego arrasa con todos los cultivos y el azufre y el carbón pueden durar prendidos por varias semanas", confirma otro poblador.

Los efectos en el hombre ante una exposición aguda al crudo provocan irritaciones en la piel y ojos y comezón; por la exposición a sus vapores, y pueden producir nausea, vértigo, dolores de cabeza o mareos.

En el caso de exposición al ácido sulfhídrico puede causar irritación de los ojos, la nariz o la garganta o desvanecimientos.

En muchos individuos, pueden ocurrir efectos permanentes o de largo plazo, como por ejemplo dolores de cabeza, lapsos de concentración, mala memoria y alteración de las funciones motoras.

Pemex no cumplió con la depuración

Aunque es evidente que Pemex confinó toneladas de basura en una celda de estabilización, la cual se encuentra unos kilómetros antes de llegar a la cabecera municipal; en la zona aún existen muchos despojos del carbón o azufre no tratado que está debajo de las carreteras construidas a las parcelas y las dos colonias.

Al transitar por estos caminos, se observa que el residuo de azufre, sólo se compacto y esta "torta" tiene un espesor de más de un metro y medio, tapada únicamente con una gruesa capa de gravilla para maquillarla.

Domingo Flores Álvarez, representante de los campesinos del ejido Francisco I. Madero señala que han documentado toda la contaminación que existe en los terrenos de la ex azufrera, principalmente los despojos sólidos que debían haberse confinado en la celda de estabilización.

Los campesinos se muestran extrañados del anuncio del término del proyecto de saneamiento ya que esperaban que la empresa siguiera trabajando en los próximos años, hasta que se eliminarán por completo los desperdicios.

Detalló que la empresa apenas cumplió con el 40 por ciento del saneamiento que prometió al inicio del proyecto, aunque ha ejercido casi el 100 por ciento del presupuesto destinado por Pemex, en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y ahora Enrique Peña.

"Vienen los expertos de la UNAM y los periodistas que invita Pemex y sólo los llevan a la celda de estabilización y una de las lagunas que ellos sanearon pero alrededor existen cientos de sobrar que se taparon o que están ocultas entre las parcelas; ahí no se nota que se haya saneado el suelo".

En el caso de la laguna del "agua-mina", refirió que al ex presidente Felipe Calderon le mostraron avances ficticios de la contaminación de este cuerpo de agua, ya que encapsularon los desechos con cloruro de potasio para que arriba se apreciara agua cristalina".

Los campesinos y el pueblo de Texistepec van a iniciar acciones para que se detalle la inversión que realizó Pemex, ya que los efectos de la contaminación lo están pagando en su salud, ya que su expectativa de vida ha bajado debido a los problemas respiratorios y los casos de cáncer que se han incrementado.

Una de las enfermedades que ya se está volviendo común en esa zona, es una especie de "lepra" que hace que los niños que nacen con esta extraña enfermedad se les "caigan" trozos de la piel desde que son bebés.

En total estiman que son 800 hectáreas que se encuentran aun contaminados y en uso de la población, entre caminos, milpas y colonias.

Responsabilidad del Tribunal Agrario

Los representantes jurídicos de los campesinos del ejido refieren que la entrega de estos predios por parte del tribunal agrario fue una irresponsabilidad, ya que nunca se constató físicamente el saneamiento de los predios.

Pemex pretende con esta maniobra trasladar su responsabilidad sobre la contaminación a los ejidatarios y evitar demandas en el futuro, ya que legalmente estos predios ya no forman parte de su propiedad.

Debido a esto, aparte de las manifestaciones iniciarán una serie de acciones legales que impida que se dé por concluida la satisfacción y se resuelva la problemática ambiental que actualmente enfrentan.