Política

Cae la fuerza del sindicalismo petrolero; impera terrorismo laboral: Ciesas-Golfo

febrero 22, 2016

El sindicalismo petrolero ha perdido su fuerza, prevalece un clima de incertidumbre y terrorismo laboral ante los despidos ejecutados y previstos en Petróleos Mexicanos (Pemex); tras la reforma energética, el margen de maniobra está cerrado para los trabajadores, lo que ha derivado en su aceptación pasiva, señaló Saúl Horacio Moreno Andrade, del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas-Golfo).

El profesor e investigador en la materia expone que actualmente las familias petroleras experimentan la destrucción de su mundo subjetivo, lo cual traerá como consecuencia un impacto que se verá reflejado en indicadores sociales; la violencia, por ejemplo, será una manifestación ante la pérdida de estatus en la cultura petrolera.

Refiere que actualmente ser parte de la disidencia, implica casi el sacrificio del empleo; la tradición de conservación y el miedo al despojo se propaga en las familias; en su inicio tiene una etapa heroica de la figura del varón petrolero, donde el abolengo y el nivel de vida e incluso la calidad moral hallan sitio, no obstante luego de la consolidación del modelo neoliberal, el desplome gradual de su fortaleza es claro.

"Se destrozó un modo de vida, y no solamente en términos económicos no se dio una alternativa, actualmente hay una convulsión y no hay para ellos otros modelos legítimos, ahora el mercado es quien gobierna y no somos los mexicanos quienes lo controlamos", explicó a La Jornada Veracruz.

La vieja estructura, estimó, en la que el sindicalismo tiene cabida, se convirtió en un lastre para los nuevos procesos de contratación que ahora están supeditados a intereses trasnacionales, y los activos de defensa social que un día estuvieron presentes y significaban la protección del personal, sufrieron la pérdida de valor y derivaron en ausencia.

"En el consejo de administración de Pemex, con la reforma de 2008 fueron incrustados los consejeros profesionistas y el número de consejeros sindicalistas está ampliamente disminuido, por tanto el papel del control de la empresa que en algún momento pudo tener el sindicato petrolero está desaparecido", reconoció.

Si bien los viejos mecanismos de herencia se siguen dando, ya no hay mucho que heredar, "En el 89 comienza otra forma de contratación de los petroleros, viene la crisis petrolera del 79’, luego en el 82’ caen el 50 por ciento los ingresos petroleros".

Moreno Andrade citó a Fabio Barbosa, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien indica que había los llamados "pozos políticos", que no producían nada pero se sostenían para dar empleo a los trabajadores que mantenían la legitimidad del sindicato y por tanto del Estado, dicho modelo ahora es insostenible debido a la caída de precio del crudo.

Enfatizó que con la reforma energética por un lado de desnacionalizó la industria pero por otro no se logró la transición a otra forma de administración del petróleo, "las empresas no llegaron, no hay los suficientes puestos de trabajo como se esperaba que hubiera en el periodo del actual presidente (Enrique Peña Nieto) hay una fuga de mano de obra como en Ciudad del Carmen y estamos en un punto en el que la industria está más sometida a los intereses trasnacionales".

Con todos sus defectos y aunque también simbolizaba el corporativismo, indicó, el sindicato jugó un papel importante porque encarnaba una resistencia que tuvo su mayor auge con Joaquín Hernández Galicia, La Quina, "como los representantes de las fuerzas laborales fueron encarcelados, los activos que sostenían una defensa social quedaron fuera y al cambiar la base, los movimientos fueron erráticos".

Añadió que entre los años 90 al 2000 hubo una convulsión social por el modelo de la globalización neoliberal en México frente al de ataduras nacional-patrimonialistas, el cual se sostiene al ensanchar la brecha de la desigualdad social.

Contemporáneamente, es evidente la ruptura con este ordenamiento moral que existe en las movilizaciones, tal es el caso de las protestas magisteriales, "estamos viendo como todo este proceso de fragmentación y reconstrucción de una nueva forma de Estado neoliberal sigue inacabado; la gran violencia que nosotros observamos es parte del quiebre, la gran fractura de estas viejas estructuras económicas, políticas pero morales, afectivas".

El caso de los profesores es una de las últimas partes que están siendo desarticuladas, el paso que sigue, sentenció, es el quiebre de los docentes universitarios.

"Una visión regional,

lo que vino a menos"

El sindicalismo petrolero en Veracruz ha pasado por diversas etapas, la región sur es una clara muestra de cómo paulatinamente su influencia, tras momentos de gloria y disputas por el poder, ha venido a menos y actualmente se considera nula, aunado, los empleados viven en constante inquietud ante la pérdida de trabajo.

Moreno Andrade refiere que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) se conforma como una de las partes centrales de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), por ende del Estado mexicano y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y conjuntó la fuerza laboral de diversos sindicatos, en contexto con la nacionalización del petróleo.

"Es parte del eje de toda la concentración de las fuerzas nacionales y de un desarrollo industrial del país, un pilar dentro del periodo del Milagro Mexicano, una organización significativa puesto que al surgir de diversos sindicatos en las regiones productoras o transformadoras del petróleo se conforma como parte fundamental de control para el Estado", dijo.

Con la expropiación petrolera (años 30’s) y hasta los 50’s hubo una ética de acción nacionalista, popular, con Lázaro Cárdenas como estadista, empero, con la llegada de Miguel Alemán Valdés, se pretende una participación privada de la industria al otorgar contratos, lo cual produce también un cambio en los liderazgos sindicales, cuyas viejos arquetipos comienzan a perder influencia al haber disputas regionales.

Un caso destacado en Coatzacoalcos, puntualizó, es el de Amadeo González Caballero, cacique del sur, quien controlaba las rutas de transporte y era aliado de las autoridades, mientras que otros cuadros sindicales petroleros hasta la fecha se concentran en Nanchital.

"No ha habido ningún presidente municipal de Coatzacoalcos que sea trabajador petrolero, porque hubo una disputa por el control regional que llegó a la violencia física, entre los años 40 y 47, entre Alejandro I. Mendoza y González Caballero, hubo asesinatos de petroleros de ambas partes".

Expone que al convertirse en alcalde de Coatzacoalcos, González Caballero transformó a la urbe en una zona dominada por los empresarios, residencia de líderes petroleros, más que petrolera una ciudad de apoyo a la industria petroquímica, sin embargo "Minatitlán sí es una ciudad petrolera donde hay una refinería y su vida transcurre sobre una cultura de los petroleros, y Nanchital sí ha sido gobernada por ellos".

"Una de las claves por las cuales el sindicalismo petrolero es tan importante es que su arraigo regional tiene que ver con que manejaban las pautas del desarrollo local, porque hasta antes de los 90’s, con el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) el sindicato recibía dos por ciento de los ingresos petroleros, lo que financiaba obras e infraestructura, entonces ellos podían condicionar los poderes municipales", aseguró.

En la década de los 60s y 70s la capacidad de amalgamiento social que tenía el sindicato petrolero fue consolidándose, en la medida en la que también fueron encontrados nuevos campos para explotar, lo cual también constituyó un promotor de voto en la zona.

El investigador refiere que las relaciones cercanas de González Caballero con políticos como el senador Fernando López Arias, que posteriormente fue gobernador, y del presidente de la República Miguel Alemán Valdés, le permitieron articular una cadena de control regional que se extendía no sólo en las ciudades más grandes sino en los municipios aledaños.

"Amadeo González consolida ese poder a la muerte de su rival político, Alejandro I. Mendoza, y se construye una convivencia pacífica con los cacicazgos petroleros, generando el rompecabezas político regional de la zona sur de Veracruz, a inicios de los 50’s".

De entre ese conjunto de empresarios sobresalen Juan Osorio López y Marcos Castellanos (munícipes), entre otros personajes que consolidaron la visión de la supremacía de los empresarios pero que convivían con los petroleros; por otro lado apunta, estaban también los ganaderos, quienes simbolizaba una mayor distinción en la cultura petrolera, pues luego de ser líderes sindicales compraban ranchos para dedicarse a dicha actividad económica.

"En los 70’s todo esto fue cerrando las dictaduras sindicales, como en Nanchital y Minatitlán, donde se tenía un absoluto control de asociaciones profesionales, educativas, entre otros sectores y después de Miguel Alemán viene una etapa de en la que los cacicazgos regionales se encontraban fragmentados, es decir operaban con efectividad pero el control lo tenía el Estado".

No obstante, "Al llegar Joaquín Hernández Galicia, La Quina, a la secretaría general, se da cuenta de que los petroleros pueden armar su propio mecanismo de control, él diseñó un propio sistema de legitimación del sindicato petrolero en las regiones, él fue el líder sindical más emblemático de la historia de los petroleros".

Señaló que su proyecto Revolución Obrera, consistía en granjas donde los petroleros producirían y venderían más barato, lo que les dio con el tiempo una gran base de legitimidad que les ayuda a construir un sistema único sindical, lo que provocó una nueva disputa al mandar a sus delegados a cada una de las secciones del país.

"Teje una estructura de relaciones político-sindicales que confluían en él para echar a andar su proyecto, los dirigentes nativos negociaban con él, los que se volvían intermediarios para la colocación de plazas laborales", empero, dicha situación derivó en protestas puesto que tampiqueños ocupaban las plazas en otras áreas.

"Gran parte del poder del sindicalismo petrolero se basaba en relaciones tradicionales, compadrazgo, padrinazgo, como en la familia y en la capacidad que tenía el líder de ser ejemplo moral, de familia y vida ordenada, necesitaban de figuras morales que ordenara no sólo la vida política sino también personal de los petroleros".

De allí que a la par de estas estrategias persuasivas en la población, regían la conducta de las personas como una especie de filtro social, "por eso empezó a ser tan poderoso y profundo, junto con eso, comparte los momentos de mayor esplendor de la época de bonanza del petróleo en México, logró dar la imagen de la época del oro, donde había un orden económico y moral, utilizando la figura de la familia, el punto central era la herencia de la plaza, se convertían en dinastías".

Por ello era tan importante no salirse del autocontrol impuesto en las familias petroleras, para no perder las plazas, "De acuerdo a la Constitución el trabajo no es heredable, pero lo que fue ocurriendo en las regiones petroleras y muy marcadas en Coatzacoalcos, Minatitlán, Veracruz, la fuerza de la sangre empezó a ser más poderosa que el derecho laboral vigente en aquella época".

Ese mecanismo, vinculó, se relaciona con la herencia de las plazas, petroleras, magisteriales, entre otras y con la confirmación de un estado de la revolución generó un sistema de castigos y recompensas, "este orden normativo permitió al Estado mexicano enfrentar muchas crisis, como la del Movimiento del 68', y tiene que ver con esos anclajes profundos en la cultura mexicana".

En los 90’s comienza el desmembramiento de la estructura y por tanto la pérdida de control, figuras emblemáticas del liderazgo petrolero desaparecen, como la Francisco Chico Balderas, pero Sebastián Guzmán Cabrera, antagonista de La Quina, es "revivido" por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, para no perder el control en Minatitlán.

"La estrategia del presidente Salinas y de los operadores políticos de aquella época fue promover los viejos movimientos de disidencia, generalmente de ideología de izquierda, al llegar al poder de las secretarás generales les toca ejecutar los despidos, fue una jugada interesante que eliminó a los ‘quinistas’ y a las disidencias al mismo tiempo".

Otros casos en Nanchital como el de Ramón Hernández Toledo, indicó, tuvo la virtud de sostenerse como líder en la zona, a su vez las condiciones de la época y las medidas impuestas en la petroquímica le favorecieron para que hasta hoy en día se sostenga.

"En general hubo una reestructuración y un cambio con la transición democrática, cuando los municipios empezaron a recibir más recursos federales, por lo que ya no dependen para obra pública del sindicato, entonces se rompe el control regional de los petroleros y lo concentra en el aspecto laboral".

Hasta los 60’s se consolida el poder regional petrolero frente a los empresarios y el Estado, de los 60’s a 90’s se establecen los grandes cacicazgos que giraban en torno al imperio de Hernández Galicia, en una relación amistoso-conflictiva en todo el país, "el sindicato petrolero se volvió un ‘nudo’ para la apertura al extranjero para la innovación industrial y bioenergética".

Para el 2000 la fractura sindical es mayor y lo único que unificó a las fuerzas fueron las candidaturas presidenciales y posteriormente, con el Pemexgate, durante la gestión de Vicente Fox, ‘arrodillan’ al actual senador y ex líder sindical Carlos Romero Deschamps y frenan todo modo de acción del viejo corporativismo en el sindicato petrolero.

Sobre los movimientos actuales, como la Coordinadora Nacional por la Defensa del Petróleo, comenta que, "es muy difícil que ellos tengan incidencia, porque requieren de coordinación en el Legislativo entre movimiento-partido, la única ventaja que veo en la región es la posición de Rocío Nahle (diputada federal y coordinadora del Grupo Parlamentario de Movimiento de Regeneración Nacional, Morena) pero lo importante sería que otros miembros de la izquierda, como del PRD, pudieran hacer esa oposición contra el desmantelamiento de Pemex".