Política

Morosidades

febrero 08, 2016

A lo largo de su tiempo, la actual administración estatal se ha enganchado y sostenido en diversos diferendos de alto impacto. Casi siempre lo que subyace a los conflictos es el incumplimiento del gobierno en sus compromisos de pago. Han sido dinámicas que, con diversos interlocutores, se presentaron desde el inicio mismo de la administración. Ecuaciones que no se resolvieron, continuaron y se han complificado. Empresarios y proveedores de servicio, estudiantes, jubilados, maestros.

Durante el fin de semana, el secretario de Gobierno hizo pública una carta dirigida a la doctora Ladrón de Guevara en la que desagrega una serie de cifras contables con la intención de asentar y demostrar que el gobierno del estado no sólo no debe a la Universidad Veracruzana, sino que es ésta la que le debe al gobierno y que, consecuentemente, los reclamos universitarios están completamente fuera de lugar. La carta de marras fue respondida por la rectora en un video hecho igualmente público. Es rotunda. De manera desagregada, contesta cada punto mencionado por el secretario de Gobierno y evidencia la improcedencia y desatino del argumento gubernamental.

La dinámica en la que el gobierno ha decidido enfrascarse es inquietante y de temer. Ya de suyo es muy grave desalojar jubilados y pensionados de las calles por medio de la fuerza pública, como lo que no se aclare en allanamiento, la brutal golpiza que propinaron a estudiantes reunidos en una casa el año pasado. Por no mencionar el descrédito y deshonor de acumular 15 periodistas asesinados en el estado, sólo durante esta administración. Pero escalar a los niveles en que el secretario de Gobierno ha llevado el adeudo con la UV está fuera de toda racionalidad. La carta es una declaración explícita de que el gobierno del estado simplemente tiene la mínima intención de pagar nada.

¿Qué se ha perdido completamente el juicio y el sentido de la política? Más sencillo y práctico aún, ¿qué no hay nadie en el gobierno del estado con sentido del tiempo?

Conflictuarse con la Universidad es hacerlo, literalmente, con la sociedad completa y con miles de estudiantes en todo el estado en tiempos electorales. Sin mencionar la larga lista de organizaciones universitarias nacionales, americanas, mundiales y de organizaciones ciudadanas que, literalmente, acuerpan y dan sentido y fuerza a la movilización social con expresión política.

Pero aún es más inquietante que el gobierno parece provocar al respetable para manifestar su desacuerdo en los espacios públicos y sobre esa base tener ocasión de usar la fuerza.

Es el peor de los escenarios posibles porque algo así se sabe cuándo empieza, pero nadie podrá prever cuándo terminará.