Política

Impresiones de una Cámara

enero 25, 2016

Visiones de un mundo

Las visiones de un mundo con contradicciones económicas y sociales pueden ser diversas, por lo que en muchas ocasiones llegan a ser irreductiblemente contrapuestas. Y aunque todos podríamos pregonar tener el mismo interés social, las concepciones divergentes nos llevarán a plantear soluciones diferentes ante un mismo problema. Por ejemplo, ante la escases de energéticos combustibles hay quienes han decidido abrir su explotación a empresas extranjeras que les importan más sus ganancias millonarias que el interés nacional de preservación y planificación de dicho recurso. Por otra parte, para muchas organizaciones ambientalistas es mejor la búsqueda de alternativas energéticas con un interés nacional que la continua explotación de dichos recursos no renovables.

Alguien podría considerar que, ante estas posiciones diferentes, cabría algún punto de acuerdo que sea la mediación entre las posturas en cuestión. Sin embargo, obedecen a intereses opuestos: uno de ellos es claramente el interés trasnacional para beneficio de los dueños de los emporios petroleros, ubicados en las naciones poderosas y que han logrado corromper a gobiernos de las naciones exportadoras de hidrocarburos; el otro es un interés social en beneficio de una mayoría que vive un territorio que pretende conservar habitable por muchas generaciones. Y aunque esto último pareciera algo a lo que nadie podría oponerse, la ambición y corrupción de quienes toman decisiones, hace que se llegue a los absurdos y se mantenga invariable este mundo de contradicciones.

En ocasiones, ante posturas antagónicas pueden existir puntos de acuerdo intermedios; esto es posible cuando los antagonismos son de formas y no de fondo, o incluso podrían darse los acuerdos si se antepusieran los intereses particulares por un interés superior. En Veracruz, estoy seguro pueden entablarse varios de dichos acuerdos entre diferentes sectores sociales: como el de los empresarios, el campesino, el magisterial, el trabajador asalariado, el profesionista autoempleado, el del productor del campo, etc. Todos ellos con el fin superior de rescatar Veracruz del estado deplorable en que se encuentra y para revertir los daños en beneficio de la mayoría de la población.

Para lograr tales acuerdos y que puedan realmente llevarse a cabo, se requiere sin duda de un gobierno diferente al actual. A éste lo mueven los intereses particulares de unos cuantos que mediante la corrupción, se han enriquecido enormemente y han generado una serie de mafias locales que impiden la reconstrucción de Veracruz al obedecer sólo a sus intereses. Y aunque un punto de partida es quitar a quienes ostentan el poder del gobierno estatal, esto es apenas un objetivo parcial: remover a los personeros de este gobierno corrupto duartista no basta para reconstruir el estado, es importante plantear cuáles serían los acuerdos con los sectores sociales de Veracruz, qué tipo de gobierno tomaría las decisiones cruciales para el rescate del estado y quiénes serían las personas que ejecutarían tales compromisos.

Los acuerdos que entre aquellos que eran antagónicos se logren, ahora que son tiempos de elecciones para simplemente sustituir a quienes nos gobiernan, no rendirán los frutos deseados. Menos cuando dichos acuerdos surgieron de cúpulas partidistas que se corrompieron en pos de dichos acuerdos y que sólo buscan el puesto por el puesto. En la consecución del objetivo superior podría cerrarse al paso a un cambio verdadero y podría ser un simple cambio de personas para volver a repetirse ahora con un gobierno de una alianza por más corrupción. Veracruz, su pueblo, no puede equivocarse e irse con la simple promesa de cambiar a unos por otros, aun cuando se incluya de meter a la cárcel a aquellos.