Política

Sucesión, impunidad la prioridad

enero 11, 2016

En el principio del fin. Menos de 325 días, 10 meses y medio. Suficiente para más deuda y saqueo, opacidad e imposiciones. Unidad en la impunidad, anunciada y pactada. Unidad en complicidad y encubrimiento, difundida y presumida. Unidad en la ilegalidad, convocada y firmada.

Endeudar para ganar

Reciclable Cultura antidemocrática del tapado y la cargada, del convenido y destinado a encubrir, a "no barrer para atrás", "a continuar y salpicar". Costumbre acentuada y comprobada en elecciones.

Deformación en la imposición, manejo y control de autoridades y organismos electorales. Presión, intervención, manipulación, obstrucción y adquisición de parte de la oposición, todo para evitar que sea alternativa viable. Condicionamiento y clientelismo en programas asistenciales y de desarrollo social. Uso y abuso de atribuciones, personal y equipo de las instituciones. Disposición discrecional, desviación y saqueo de recursos públicos.

Por cierto, hay que insistir e insistir, ¿a dónde fueron a parar los 12 mil millones de pesos, de la reestructuración y aumento de deuda pública estatal? ¿En presupuesto de 2015 o 2016? ¿Parte al proceso electoral?

Y desde luego. Abundantes recursos destinados a publicidad, propaganda y auto-promoción; y a crear fondo noticioso, comunicativo y formativo de opinión que sólo vea hacia adelante e ignore crimen y castigo. Lamentable, pero vox populi sospecha y pregunta. ¿Recursos para apoyar también a la delincuencia electoral?

En la comparsa de la complicidad, hay de todo, "quien esté libre de mochada que tire la primera piedra", "salpicar humedece y fortalece"… destacan señalados y conocidos partícipes y beneficiarios de la ineficiencia y delincuencia en el gobierno. No escapan algunos medios y comunicadores copartícipes.

Ganar y simular, la verdadera intención

¿A que dedican y dedicarán sus esfuerzos en 2016, quienes gobiernan Veracruz? En los hechos. ¿Cuál es su preocupación y ocupación principal? En los dichos, en los discursos y mensajes. ¿Qué se exalta y exaltará?

Mucho se teme que no es precisamente el bienestar y seguridad de más de 8 millones de veracruzanos, quienes permanentemente, de una y mil formas, a través de iniciativa y esfuerzo propios, con el poco y esporádico apoyo gubernamental (o la mayor de las veces sin él). Día a día y momento a momento atienden sus necesidades, enfrentan y resuelven sus problemas cotidianos, tratando de asegurarse un futuro mejor.

Entonces, ¿en qué y para que trabajaran? ¿Cuál será su prioridad? ¿A dónde irán a parar cuantiosos recursos públicos y esfuerzos de dependencias gubernamentales? Y las oportunidades que se presenten, ¿se aprovechará o perderán?

Y concretamente. ¿Qué exigir y demandar de quienes, a fin de cuentas, son servidores públicos con deberes y obligaciones ineludibles?

Complicidad e impunidad

Debe reconocerse, antes que todo que, desde luego, este breve comentario es una apreciación general, y que habrá excepciones, que no están todos los que son, ni son todos los que están. Incluso, que hay grados de omisión y de participación, de responsabilidad y de complicidad, de ineficiencia y de delincuencia.

Pero dadas las fechas y, sobre todo la experiencia padecida. No cabe la menor duda, que la mayoría de quienes dicen gobernar, tratará de alcanzar el poder público; unos, los muchos, lo harán a costa de lo que sea, para continuar la costumbre de beneficiarse de muchas formas y, en particular, de la continuidad de la impunidad; y otros, los menos, decidida o ingenuamente, tratarán de remediar lo mal hecho y detener daños y pérdidas, de hacer las cosas bien y para beneficio de sus representados.

Cuentan y contarán para ello, con cómplices y apoyos de todo tipo como empresarios, líderes sindicales, comunicadores, etc.; y, sobre todo, con el hampa electoral que empieza en una cada vez más evidente partidocracia, extendiéndose hasta la cooptación y contribución de empleados y funcionarios en los diferentes niveles y ámbitos de decisión del proceso electoral.

Las elecciones no son ni serán tan baratas, limpias y justas como se establece en las leyes; ni como se asegura y difunde oficialmente. Mucho menos como prometen y se comprometen candidatos y partidos que, salvo excepciones, van por sus propios y particulares intereses y no los del electorado y la población en general.

Así que es un hecho que muchos políticos en el poder, destinan y destinarán tiempo, atención, recursos y dedicación, casi exclusivas, a lo que es su prioridad: su bienestar y libertad. Lo peor es que el costoso e inútil espectáculo se extenderá por tres años de elecciones. Así que ya se sabe a qué se ocuparán quienes gobiernan, a más circo electoral.

El uso y abuso de lenguajes y comunicación en elecciones será, una vez más, la característica dominante. Engaño distracción y manipulación se extenderán para deformar el presente y ofrecer un futuro lleno de respuestas y soluciones, que supuestamente resolverán problemas y mejoran las condiciones de todos. La demagogia en mil y un formas.

Afuera, aumentará el océano inmediato de pobres, miserables y hambrientos, permanentes o recurrentes victimas de limitaciones y sacrificios impuestos. Adentro, se intentará la unidad en el reducido y exclusivo grupo de depredadores, saqueadores y delincuentes, de complicidad y prosperidad manifiesta.

Por lo pronto, es importante saber a dónde llegamos y si es a donde queríamos y necesitábamos llegar. ¿En dónde estamos? Y lo más importante es saber a dónde vamos, qué complicaciones enfrentaremos y padeceremos, en mayor cantidad, intensidad y complejidad. ¿Podemos evitarlo? ■

*AcademicoIIESES-UV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez